Fallece África la ‘Ta’, mujer de Juan Arroyo y enamorada de su AD Ceuta FC
OBITUARIO
Era hija de Miguel Castillo, fundador del CD Puerto, que falleció en el verano del 2020 y una de las socias más longevas de la AD Ceuta FC, a la que siempre llevó por bandera mimando a sus jugadores hasta el último día
Ceuta amaneció este viernes con una triste noticia que ha llenado de pesar a familiares, amigos, vecinos y a toda la familia del fútbol caballa. Ha fallecido África Castillo Pardo, conocida cariñosamente por todos como "la Ta", una mujer cuya vida estuvo marcada por dos grandes amores que la acompañaron hasta el último de sus días: su familia y la AD Ceuta FC.
África deja tras de sí el recuerdo imborrable de una mujer generosa, cercana y profundamente humana, de esas personas que hacen sentir a todos como en casa y cuya presencia se convierte en parte esencial de la vida cotidiana de quienes tienen la suerte de conocerlas.
Junto a su esposo, Juan Arroyo, fue durante décadas el alma de la histórica Taberna Viuda e Hijos de Juan Arroyo, un establecimiento emblemático de la ciudad abierto desde 1949 y que se convirtió en mucho más que un negocio. Entre sus paredes crecieron amistades, se compartieron alegrías y preocupaciones y se creó un espacio donde siempre había una palabra amable, un plato preparado con cariño y una puerta abierta para quien necesitara ayuda.
Su familia fue siempre el centro de su vida. Esposa entregada, madre orgullosa de Palma y referente para varias generaciones, África encontraba en los suyos la mayor de las felicidades. Quienes la conocieron saben que su amor por la familia no entendía de límites y que cada esfuerzo, cada gesto y cada sacrificio tenían como objetivo el bienestar de los que más quería.
Pero si había una pasión capaz de compartir espacio en su corazón junto a su familia, esa era el fútbol y, especialmente, la AD Ceuta FC.
Hija de Miguel Castillo, fundador del CD Puerto y una figura histórica del deporte ceutí, África creció rodeada de balones, entrenamientos y conversaciones futboleras. El fútbol formó parte de su vida desde la infancia y se convirtió en una seña de identidad que mantuvo intacta hasta el final.
Su vínculo con la AD Ceuta FC trascendía el de una simple aficionada. Para ella, el club representaba una familia más. Estuvo presente en los momentos de ilusión, en las temporadas difíciles, en las derrotas que hacían daño y en las victorias que llenaban de orgullo a toda una ciudad. Nunca faltó a su cita con el equipo y siempre encontró una forma de estar cerca de quienes defendían el escudo caballa.
Los jugadores ocupaban un lugar muy especial en su corazón. Con el cariño que la caracterizaba, se refería a ellos como "mis niños", una expresión que resumía perfectamente la relación de afecto, protección y cercanía que mantenía con la plantilla. Muchos de ellos encontraron en África una figura maternal, alguien que se preocupaba por su bienestar más allá de lo que ocurría sobre el terreno de juego.
Su casa y su mesa estuvieron siempre abiertas para quienes necesitaban un plato de comida, un consejo o simplemente sentirse acompañados. Sus potajes, sus tortillas de patatas y tantas otras muestras de cariño permanecerán para siempre en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de compartir momentos con ella.
Uno de los mayores regalos que le concedió la vida fue poder ver cumplido un sueño largamente esperado, el de contemplar a su querida AD Ceuta FC alcanzar el fútbol profesional. El ascenso a la Liga Hypermotion supuso para África una emoción indescriptible, el premio a toda una vida de fidelidad, apoyo y amor incondicional a unos colores que sentía como propios.
Hoy Ceuta pierde a una mujer irrepetible, pero gana un legado de cariño, generosidad y compromiso que permanecerá vivo en la memoria colectiva de la ciudad. Su ejemplo seguirá presente en cada rincón del Alfonso Murube, en cada conversación futbolera, en cada reunión familiar y en el recuerdo de todas las personas que tuvieron el privilegio de compartir parte de su camino.
África Castillo Pardo se marcha dejando un vacío imposible de llenar, pero también una huella imborrable construida sobre los valores que guiaron toda su vida: el amor por la familia, la solidaridad con los demás y una pasión inquebrantable por la AD Ceuta FC. Descanse en paz.