Habib Diallo: de ser rescatado en una patera en Santa Catalina a opositor a la Policía Nacional
INMIGRACIÓN
Tras llegar a Ceuta en un trágico naufragio con tres muertos en 2017, este joven originario de Guinea Conakry se ha licenciado esta misma semana en Filosofía y Letras por la Universidad de Cádiz
El 19 de noviembre de 2017, una patera cargada de inmigrantes subsaharianos partió de Tánger con destino a territorio español. Probablemente, el objetivo era alcanzar costas peninsulares, pero el mar hizo de las suyas y un temporal les obligó a buscar cobijo en las costas de nuestra ciudad. Desgraciadamente, no todos llegaron a tiempo de ser rescatados por la Guardia Civil y el Equipo de Repuesta Inmediata de Emergencias (ERIE) de la Cruz Roja. Tres de los ocupantes de la patera murieron antes de llegar a tierra. La zona, Santa Catalina, es una de las más difíciles para la navegación, y por ende, una de las más mortíferas del litoral ceutí.
El resto fue rescatado por parte de los servicios de emergencia. Entre ellos, un chico que había salido meses antes de Guinea Conakry, uno de los países más pobres del mundo, y que era apenas un niño. “Mis padres nunca supieron donde iba”, confiesa, "pese a lo cual ellos han estado muy orgullosos de mi siempre”, dice este joven perteneciente a una familia numerosa radicada en uno de los países más pobres del mundo.
De inmediato, Diallo tuvo claro que quería quedarse en España, y que haría todo lo posible para vivir en nuestra sociedad. “Hubo personas que me ayudaron, como Mayte Pérez -del Centro de San Antonio- y comencé a estudiar”. Unos estudios que esta misma semana han concluído de la mejor manera posible: en estos días ha recibido la licenciatura como licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Cádiz. Diallo tuvo claro que “las humanidades eran las que me llamaban la atención, y me decanté por Filosofía y Letras dentro de las posibilidades”.
Pero para llegar a este momento en que recibía su diploma de licenciado con la pompa habitual de estas ceremonias, el camino no ha sido precisamente fácil. “Lo más importante es mantener siempre el mismo objetivo. Si se puede caminar, digamos, siempre el plan, el camino, pero el objetivo siempre tiene que estar bien fijado, demasiado claro, porque si no es fácil perderse”.
No salió pronto de Ceuta. En los meses siguientes, la Ciudad vivió el mayor asalto a la valla de la historia, con más de 600 personas saltando en un mismo día. Ello deriva en una saturación del CETI, y un problema añadido siempre a esta situación: las prisas por salir de la Ciudad. Un grupo de inmigrantes, en torno a los 500, decide acampar en la Plaza de los Reyes como señal de protesta y pedir, así, poder salir con destino a la Ciudad Autónoma. Apenas un mes antes, Pedro Sánchez se ha convertido en presidente del Gobierno, y Salvadora Mateos lleva días como delegada. Para tratar de evitar el estallido de un conflicto -algo que la entonces delegada y ex consejera cuando los sucesos de El Ángulo conoce de cerca-, se establece una mediación con un grupo de inmigrantes, seleccionados casi al azar por el ex jefe de Gabinete de Delegación, Juan Hernández. Diallo está entre ellos. Horas después, y en señal de buena voluntad, los inmigrantes abandonan el campamento de la Plaza de los Reyes.
Tras eso, sale de Ceuta. “Lo primero que hicieron fue mandarme a El Ejido en Almería. Era algo totalmente diferente, porque realmente es muy complicado seguir con los estudios.Tuve que empezar trabajando en el campo, y de repente me buscaron en donde me quedé un año, donde me echaban un cable y empecé a estudiar la ESO en el IES ‘Murillo’ de Sevilla. No tenía papeles todavía, y tenía que intentar encontrar trabajo, eso me ha metido un poco en el asociacionismo. Tuve que dejarlo, porque no era compatible seguir defendiendo los derechos de inmigrantes de una parte, después seguir estudiando, después trabajar, y lo primero que hice fue desaparecer de los sitios. Hubo que elegir y preferí centrarme en los estudios y en buscar trabajo”, confiesa.
Reconoce que “tuve algún problema con la burocracia. Yo quería quedarme en Sevilla, pero la entrevista tardaba un año, y tuve que volverme a El Ejido. Ahí estuve un año cogiendo naranjas mientras acababa la ESO”.
Tras obtener la ‘tarjeta roja’ -que le da derecho a permanecer en España “me tuve que poner a buscar trabajo. Y siempre hay gente buena. En el ámbito de la hostelería, di con una persona maravillosa que me ofreció empleo en la hostelería, y me permitió trabajar a la vez que estudiaba”. Fue en Cádiz capital “una ciudad que, como Ceuta, siempre llevaré en mi corazón, porque me han acogido fenomenalmente”.
Ahí “trabajé dos o tres años” , y vivió un momento complicado. “Tuve un accidente de circulación, y la verdad es que lo pasé bastante mal. Pero bueno, es una experiencia más”.
Afortunadamente “me repuse de eso, y hubo un momento en que tuve que dejar de trabajar para centrarme, al fin, en mi carrera, porque si no no terminaba los estudios”.
Habib Diallo, el licenciado Diallo, recogía esta semana la titulación que acredita que ha terminado sus estudios de Filosofía y Letras. “Mis padres están muy orgullosos de mi, han sabido siempre lo que hacía en cada momento”, recuerda aquel chico que, siendo menor de edad, recorrió hace una década los 4.272 kilómetros que separan Guinea Conakry de Ceuta.
Pero su historia “no acaba aquí. En septiembre, voy a comenzar a preparar unas oposiciones que salen el año que viene. Quiero formar parte del Cuerpo Nacional de Policía, y si consigo plaza, me gustaría integrarme en Extranjería. Hablo seis idiomas, y evidentemente, conozco bien el proceso por el que una persona llega a España”, dice con cierta retranca. ¿Ceuta como destino?. “Me encanta Ceuta. Voy cada vez que puedo y si, sería una opción” para cerrar el círculo.