¿Por qué el Ingreso Mínimo Vital no llega a todos sus potenciales beneficiarios?
Renta mínima
Ceuta figura entre las cinco provincias españolas donde es menor la tasa de personas que podrían percibir la prestación pero no la solicitan
¿Por qué existen familias que podrían tener acceso al Ingreso Mínimo Vital (IMV) pero, pese a ello, no lo perciben? España fue hasta 2020 el único país de su entorno que no contaba con una renta mínima de ámbito estatal para luchar contra la exclusión social y la pobreza. Desde entonces, el IMV ha llegado al 20% de los hogares españoles en situación de pobreza. Sin embargo, tal y como fue diseñada, la prestación podría haber alcanzado al 50% de las familias que se encontraban en este estado de vulnerabilidad.
Esta falta de aprovechamiento del sistema es una de las cuestiones que aborda el estudio sobre el IMV elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y publicado este mismo febrero. Un informe que trata de dilucidar el impacto que la prestación ha tenido en la reducción de la pobreza.
El documento constata que si la prestación se hubiese desplegado en su totalidad durante 2024, el coste anual se habría elevado a los 6.145 millones de euros. A 31 de diciembre de ese año, el importe total dedicado a financiar la ayuda que llegó a los hogares beneficiarios fue, sin embargo, poco más de la mitad: 3.106 millones.
Algunos datos pueden arrojar un poco de luz sobre esta situación. Según detalla AIReF, hubo en 2024 un 55% de hogares que podían haber recibido el IMV –y un 72% que reunían los requisitos para cobrar el complemento a la infancia (CAPI)- pero no lo solicitaron. Unos porcentajes que no han cambiado mucho desde que comenzaron a concederse las ayudas.
Para describir esta disfunción se recoge al concepto “non take up (NTU)”, referido a los beneficiarios potenciales de la prestación que, pese a tener derecho a ella no la reciben. Ceuta figura entre las cinco provincias españolas en las que la tasa NTU es más baja. Las más elevadas se rastrean en Cuenca, Barcelona, Soria, Guadalajara y Baleares.
AIReF atribuye estos comportamientos a la falta de información clara y accesible, una de las principales barreras que se plantea a la hora de solicitar la prestación. Algunas familias desconocen que tienen derecho a cobrar el IMV. Otras se enfrentan a trámites complejos o encuentran dificultades para acreditar su situación de vulnerabilidad. Finalmente, existen unidades familiares que renuncian a formalizar la solicitud ante el temor de que se vean obligadas a devolver las cantidades que se les entreguen en el caso de que se modifique su situación económica.
Lo cierto es que el IMV tiene una capacidad potencial para reducir los niveles de pobreza nada desdeñable. El estudio de AIReF cifra en el 9,5% el nivel de reducción de la tasa de pobreza que logró la prestación en 2024, un índice que se sitúa, sin embargo, por debajo del que podría haber alcanzado de llegar a todos los hogares elegibles: un 16,2%.
Ceuta figura, junto a Asturias, Andalucía y Melilla, como uno de los territorios con mayor cobertura efectiva del IMV. La ciudad es, además, el segundo que dispone de una mayor cobertura potencial (62,7%).
En el conjunto del país, el impacto potencial del IMV en la reducción de la tasa de pobreza –proporción de la población cuyos ingresos se sitúan por debajo del umbral de pobreza- se estima en el 16,2%. Ceuta se encuentra por encima de este listón con un 23,5%.
En lo que se refiere a la influencia del IMV sobre la reducción de la brecha de pobreza –indicador que calcula la diferencia promedio entre los ingresos de las personas pobres y el umbral o línea de pobreza establecido- la ciudad se sitúa también entre los territorios con valores más favorables. La prestación dispone en la ciudad de capacidad potencial para reducir hasta en un 64,4% esta brecha.
Las rentas mínimas autonómicas que ya existían antes de la entrada en vigor del IMV también tienen algo que ver con este desfase entre el potencial del sistema y su ejecución efectiva. Muchas de las personas que perciben las prestaciones concedidas por las comunidades y ciudades autónomas podrían pasar a solicitar la ayuda estatal, pero aún no lo han hecho. El 5% del “non take up” que lastra al IMV se explica por hogares que todavía siguen percibiendo las ayudas autonómicas.
Pero no es el “non take up” la única causa de que el IMV, pese a su impacto sobre la reducción de la pobreza, continúe por debajo de su potencial. Según el informe de AIReF, también es necesario considerar otros factores como la insuficiente cuantía de las prestaciones, las desigualdades territoriales y los largos tiempos de tramitación.