Loma Colmenar reclama más presencia policial tras el crimen del Príncipe

SEGURIDAD

El presidente vecinal, Rafael García, pide patrullas a pie, formación para jóvenes y una reunión urgente con responsables de la Policía y la Administración

Vista aérea de la barriada Loma Colmenar. / FOTO EL PUEBLO
Vista aérea de la barriada Loma Colmenar. / FOTO EL PUEBLO
J.I.M.
16 mar 2026 - 06:00

La petición de más presencia policial en Loma Colmenar y la exigencia de una respuesta coordinada de la Administración tras el crimen ocurrido en el Príncipe marcaron el mensaje lanzado por el presidente de la asociación vecinal de la barriada, Rafael García, a este diario. El representante vecinal, muy crítico con la situación de seguridad en la zona, reclamó patrullas a pie, más contacto con los responsables policiales y medidas sociales dirigidas a la juventud de la periferia.

García situó su intervención en el contexto del asesinato a tiros hace unos días de un joven ceutí en la barriada del Príncipe, muy próxima a Loma Colmenar. A partir de ese suceso, insistió en que los problemas que vienen denunciando desde hace meses siguen sin respuesta. “Estamos siempre con la misma historia”, lamentó, convencido de que la situación no ha mejorado desde los avisos que la asociación vecinal ha venido trasladando públicamente.

Según explicó, el área convive a diario con escenas de conducción temeraria y ausencia de control efectivo. Denunció que las motos circulan “por medio de la barriada, haciendo caballitos” y que esa imagen se ha convertido en “el pan de cada día”. Frente a eso, cuestionó que la presión policial recaiga, a su juicio, sobre quienes no generan problemas. En su relato, “mientras a un padre de familia se le puede parar, registrar y poner contra la pared, a quienes realmente alteran la convivencia no se les controla de la misma forma”.

El presidente vecinal matizó que no pretende afirmar que la Policía no trabaje, pero sí considera que se están haciendo “mal algunas cosas”. Por eso dirigió también su mensaje a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tanto de la Policía Local como de la Policía Nacional, a quienes reprochó no haber contactado con los representantes de las barriadas cercanas para mantener una reunión. A estas alturas, dijo, resulta “incomprensible” que no se haya producido un encuentro para abordar los problemas concretos de zonas como Loma Colmenar.

Junto a la cuestión policial, García vinculó la inseguridad a la falta de recursos en el barrio. Recordó que siguen sin infraestructuras suficientes, sin alternativas para los jóvenes y sin avances en asuntos que, según indicó, ya se habían tratado meses atrás con responsables institucionales. Entre ellos citó el plan antidroga, el tabaco, la maquinaria pendiente y otras cuestiones que, a su entender, “se han quedado en el aire” tras reuniones celebradas hace entre seis y ocho meses.

En su intervención mezcló la crítica institucional con una apelación más personal. Se definió como un hombre especialmente afectado por lo ocurrido, más aún en pleno Ramadán, y subrayó que vive la situación “con dolor en el alma y en el corazón”. También trasladó su pésame a la familia del joven asesinado el pasado martes en la barriada colindante.

A partir de ahí, insistió en que estas situaciones pueden evitarse si se hacen las cosas de otra manera. No habló solo de más agentes, sino de una policía de barrio “cercana” y con presencia constante a pie, especialmente en las zonas periféricas. Para García, no basta con controles en la entrada y la salida de las barriadas si, mientras tanto, dentro siguen produciéndose carreras, maniobras peligrosas o incluso hechos más graves.

El presidente de la asociación vecinal puso además el foco en la infancia y la adolescencia. Advirtió de que ya se ve a niños de siete y ocho años fumando y describió una cadena que, según dijo, empieza ahí y puede derivar en “consumo de drogas, pastillas, tiroteos y ruina”.

Ante ese panorama, pidió talleres, cursos, formación y actividades deportivas para que los menores y jóvenes encuentren otras salidas. “Vamos a sacar una partida para los chavales”, reclamó, convencido de que el trabajo preventivo no puede seguir aplazándose.

García defendió que los presidentes de barriada pueden ser un puente útil entre la Administración y los vecinos. Aseguró que son personas a las que se respeta en el entorno y que conocen de cerca a los menores y a las familias, pero recalcó que no pueden asumir solos tareas que corresponden a las instituciones. “Nosotros trabajamos gratuitamente, nosotros no cobramos nada”, recordó, antes de añadir que ponen “la mano de obra gratis”, pero carecen de medios para afrontar solos una realidad que considera cada vez más deteriorada.

Su mensaje final a través de la conversación que mantuvo con este diario fue una llamada directa a la Ciudad, a la Delegación del Gobierno y a los cuerpos policiales para sentarse, coordinarse y actuar en las barriadas. A su juicio, la situación va “a peor” y seguir ignorándola solo agrava un problema que ya no ve como aislado, sino como parte de una deriva que, insistió, se puede frenar con “presencia, recursos y trabajo conjunto”.

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