Los mayores de Cruz Blanca levantan sus banderas por Ceuta desde la residencia
Protesta ciudadana
Los residentes, muchos con movilidad reducida y algunos con miedo a salir por la situación de las últimas semanas, han encontrado en esta iniciativa su manera de protestar y mostrar su apoyo a la ciudad
Los mayores de la residencia Cruz Blanca han encontrado una forma de salir a la calle sin salir de la residencia. Han desplegado metros de banderas de España por las instalaciones, han participado junto a los trabajadores en vídeos de apoyo a Ceuta y han querido hacer visible su rechazo al ataque sufrido por la ciudad durante las últimas semanas. Una protesta particular para unos residentes que, por su edad, sus problemas de movilidad o el miedo generado por la situación, no pueden participar como otros ciudadanos en las movilizaciones que se han sucedido en las calles.
La iniciativa ha nacido de la propia residencia después de que, desde el pasado 30 de julio, la vida cotidiana de sus mayores haya cambiado. Las habituales actividades fuera del centro, como las visitas a la playa o al Parque de la Argentina, han quedado prácticamente paralizadas. Las salidas se han restringido y los familiares han preferido limitar los desplazamientos ante la situación que se ha vivido en distintos puntos de la ciudad.
“Desde el 30 de julio han cambiado también su vida”, ha explicado la directora de la residencia, Patricia Salgado García. “Ellos tenían las actividades de ir a la playa, al Parque de la Argentina... esas actividades se han dejado ya aquí”.
El cambio se ha hecho especialmente evidente ya que viven en las inmediaciones del Mercadona, una de las zonas que durante las últimas semanas ha concentrado a migrantes y efectivos militares. El supermercado se encuentra prácticamente al lado de la residencia, por lo que los acontecimientos que se han producido en el exterior han sido percibidos directamente por los mayores.
Los días 30 y 31 de julio, mientras la situación se complicaba en distintos puntos de Ceuta, los residentes permanecieron dentro del centro. “Todos se fijaron en el Mercadona, pero al lado estábamos nosotros”, ha relatado Salgado. La residencia tuvo que cerrar sus accesos y el personal trató de mantener la normalidad dentro del edificio.
“Los residentes estaban nerviosos y el personal tuvo que poner la música más alta para que no se percataran de lo que pasaba afuera”, ha contado la directora. El objetivo era evitar que la tensión del exterior alterase todavía más a unos mayores para los que cualquier cambio en su rutina puede resultar especialmente difícil.
Desde entonces, las salidas han sido escasas. Alguna visita a una cafetería ha sido prácticamente una de las pocas alternativas para aquellos que han podido abandonar el centro. A las dificultades propias de la movilidad de muchos residentes se ha añadido el temor de algunos a encontrarse con una situación que perciben como insegura. Por eso, las banderas se han convertido en su particular forma de protesta.
La residencia ha grabado un vídeo en el que los mayores han participado junto a los trabajadores y en el que han desplegado alrededor de 20 metros de bandera de España. También han tratado de incorporar banderas de Ceuta, aunque la falta de material disponible les ha impedido contar con ellas en la cantidad que pretendían. “No encontramos banderas de Ceuta”, ha explicado Salgado, que solo ha podido disponer de dos de pequeño tamaño.
La imagen tiene un significado que va más allá de las banderas. Los mayores quieren recordar que ellos también forman parte de la ciudad y que, aunque sus circunstancias personales les impidan participar físicamente en las movilizaciones, también tienen algo que decir sobre lo que está ocurriendo.
“Esta reivindicación es una forma de que vean que ellos también forman parte de la ciudad”, ha defendido Salgado. “Hablamos de niños, hablamos también de las personas, pero ellos también, los residentes de una residencia o un centro de día, también hay que tenerlos en cuenta”.
La iniciativa también se ha sumado al llamamiento para la movilización prevista para el 2 de septiembre, Día de Ceuta. La residencia ha animado a participar no solo a los ceutíes, sino al conjunto de España, reclamando solidaridad con una ciudad que, según ha recordado Salgado, también ha respondido históricamente cuando otras partes del país han atravesado situaciones difíciles.
Ha puesto como ejemplo la respuesta de los ceutíes ante catástrofes como el desastre del Prestige, los incendios o diferentes emergencias ocurridas en Galicia, Valencia o La Palma. “Ceuta siempre ha sido muy solidaria con el resto de España”, ha reivindicado.
Ahora son los mayores de Cruz Blanca quienes reclaman esa solidaridad para Ceuta y piden al Gobierno que actúe para poner fin a una situación que consideran insostenible.
El 2 de septiembre, la residencia también estará presente en la protesta, aunque sus mayores no podrán hacerlo físicamente en las calles. “Evidentemente nosotros participaremos”, ha afirmado Salgado. La participación se producirá a través de los trabajadores y de la propia iniciativa que han puesto en marcha dentro del centro.
Porque para muchos de ellos, desplegar una bandera desde la residencia es hoy lo más parecido a salir a la calle. No pueden recorrer las avenidas, desplazarse hasta las concentraciones ni permanecer durante horas en una movilización. Algunos tienen movilidad reducida y otros simplemente no se sienten seguros abandonando el centro en las actuales circunstancias. Pero eso no significa que permanezcan ajenos a lo que ocurre fuera de sus paredes.
Han cambiado la playa por las banderas, las excursiones por los vídeos y las salidas por una reivindicación dentro de la residencia. Una manera de decir, desde un lugar al que las circunstancias les obligan a permanecer, que también son Ceuta y que también quieren que su voz sea escuchada.