SEMANA SANTA
La imagen más antigua y el fervor de costumbre
SEMANA SANTA
¿Qué hace especial a la Semana Santa de Ceuta? ¿Como se construye la idiosincrasia de una Cofradía?. Es difícil dar una respuesta exacta; la fe no son matemáticas, principalmente porque las segundas son exactas y la primera va en el interior de cada persona. Con picos: a veces, en función de los acontecimientos, emulamos al poeta y recorremos el infierno y purgatorio para alcanzar el paraíso. Depende de lo que cada uno viva: los hay que encuentran en la divinidad un agradecimiento para lo bueno y una prueba a superar para lo malo. Los hay que en los peores momentos maldicen y dudan, pero llegado el momento creen que todo tiene que suceder por algo en concreto.
Una cofradía es la exaltación popular de la creencia -"vamos a repartir fe por las calles", decia el domingo un costalero de La Pollinica-, pero es también tradición. De la que se hereda y de la que se adquiere porque un grupo de amigos salen en tal o cual cofradía y uno acaba enrolándose en la misma. La fe y la tradición que no están reñidas, simplemente, con el gusto por lo bello. Por la imaginería, el bordado, el varal dorado o las flores bien puestas.
¿Qué hace especial a una Cofradía?. En el caso de la que ha inaugurado la tarde del Lunes Santo con su caminar por las calles, prácticamente todo. Desde ese traslado multitudinario que, pese a semanas blancas y otras festividades sigue congregando a cientos o miles en el recorrido desde el Príncipe Alfonso, hasta las lágrimas de un antiguo hermano mayor, Cristóbal Campoy, que no puede contener la emoción cuando le preguntamos por ello. Desde el recuerdo a los que ya no están y siempre parecen presentes hasta la niña de meses que por primera vez va a participar en un cortejo. "Por segunda vez: el año pasado iba en mi barriga", puntualiza la madre con acierto.
El gusto por el ornato, y el recuerdo al cristo más humilde. A esos lugares donde la pobreza más absoluta es norma habitual y la esperanza, cruel como la sed en el náufrago, se presenta sin embargo como única tabla de salvación. De eso saben bien dos hombres: John y Robert. El primero es un franciscano peruano que vive tanto el traslado como la procesión como algo "impresionante. En mi país de origen, la gente celebra la Semana Santa con oración, pero en los seis años que llevo en España me ha impresionado el Medinaceli como pocas cosas". John es de Perú. Muertos Chabuca Granda y Mario Vargas Llosa, y con permiso de un Juan Diego Florez que parece tener en su garganta todas las bendiciones de los dioses de la música, el peruano más importante del mundo es Robert. Prevost de apellido, León XIV para el mundo desde que el pasado año se calzara las sandalias del pescador. "Si, el tiene la doble nacionalidad y en Perú aprendió lo que es la pobreza, la humildad, la fe, la esperanza. Creo que eso le va a hacer ser un gran Papa. Es agustiniano, pero perfectamente podría ser franciscano", comenta Mikel Montero. Es el responsable de Cruz Blanca en Ceuta y "me siento íntimamente vinculado al Medinaceli". A fin de cuentas, la Capilla de San Ildefonso es dominio franciscano. "Hemos empezado la Semana Santa con la bendición de las palmas, y vamos a hacer varios actos para los residentes. El jueves, por ejemplo, les lavaremos las manos. No los pies, porque muchos no pueden ni ponerse de pie". Aquel hombre de Judea que fue cautivo hace más de dos mil años dio de comer al hambriento, beber al sediento y lavó los pies y las manos al harapiento.
A una cofradía la hace especial también la fe en los titulares. María, hija de Joaquín y Ana, ha tenido siempre un papel secundario pero importante en el cristianismo. Y también en la Cofradía que inaugura la tarde del Lunes Santo. "Es cierto que la Virgen siempre ha tenido un papel de acompañante. Pero más si es una imagen que llegó tarde a Ceuta, una imagen que acompaña al Señor de Ceuta. Pero, a mi, ver a la imagen de María Santísima de los Dolores, con esos movimientos de bambalinas, me supera". Y le inspira: Antonio Vallejo Escribano, capataz en tantas cofradías y con un lejano pasado en la vida política de Ceuta, estrena este lunes santo una plegaria cantada, un rezo con forma de marcha en la garganta del Coro de Ceuta. "Todo ha fluido perfectamente para que pudiera tener la Virgen de los Dolores su plegaria", nos dice.
Y la gente. Desde quien se santigua por cumplir una promesa hasta quien lo hace por agradecer algun pequeño triunfo que solo quien lo hace sabe. Desde los padres que echan de menos la juventud en la que llevaban ellos alguna imagen en el cuello hasta la hija, ya adolescente, que queda con su pandilla de amigos para no perderse detalle. Desde el vendedor de pirulíes que sigue suponiendo una ilusión hasta el olor a incienso que pacientemente agitan los monaguillos. Y el respeto: del ateo, del corredor aficionado que para frente a las imágenes del Señor de Ceuta y María de los Dolores y retoma su ejercicio cuando el cortejo avanza por los Jardines de la Argentina. El musulmán que se mezcla delante de la representación de Iza, hijo de Mariam, preso y camino del calvario. Es la levantá de José Juan Romero: otro ejemplo más de que cuantos a sus playas llegan, encuentran aquí su hogar.
No, no hemos resuelto la incógnita. Por todo esto y muchos más detalles, una cofradía construye su identidad en base a momentos. Momentos que empiezan finalizando el ramadán y concluyen con una salve cantada por carnavaleros cuando la luna domina la última noche de marzo. Por algo, esta cofradía no es solo una representación más del señor. Es la del Señor de Ceuta. Y esto, son palabras muy mayores...
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