Moncho Ferrer: en el nombre del padre

SOLIDARIDAD

El hijo del misionero español, Premio Convivencia 2000, visita Ceuta para hablar de la labor de su padre y repasa tanto esa tarea como la realidad de India en una entrevista con El Pueblo de Ceuta

De izquierda a derecha: Ramesh Chandiramani, Moncho Ferrer y Rafael Carmona
De izquierda a derecha: Ramesh Chandiramani, Moncho Ferrer y Rafael Carmona | Coronado
Juanjo Coronado
06 may 2026 - 19:34

Moncho Ferrer llega al Parador La Muralla acompañado de Rafael Carmona, y recién aterrizado en el Helipuerto de nuestra ciudad. A la bajada del taxi, le espera un hombre que ha tenido la fortuna de contarle al hijo como era su padre. “Fueron dos días de intensas conversaciones con el; tuve el honor de ser yo quien le propusiera para el Premio Convivencia. El me hablaba, entonces, de como era la vida en India”, cuenta Ramesh Chandiramani, el presidente de la Comunidad Hindú de Ceuta.

Ferrer está en Ceuta siguiendo el rastro de su padre, en una tierra donde germinó la titánica tarea del misionero catalán. “Es muy bonito venir a este lugar del mundo y que la gente nos hable de mi padre, de que lo conoció, de lo que admiran su obra”... En efecto, es hijo del ‘apóstol de la India’ el hombre que recogió el segundo Premio Convivencia. “El siempre recordaba con cariño los reconocimientos que le hacían en todo el mundo, y el de Ceuta lo tenía presente”, dice desvelando conversaciones con su padre, fallecido en 2009.

Rafael Carmona es uno de los responsables de la Fundación Vicente Ferrer en Andalucía, Ceuta y Melilla. “Ceuta es una de las ciudades que más colabora con la Fundación, tanto en el número de socios y padrinos como en actos benéficos, como los que organiza el Club Natación Caballa en la Travesía a Nado de agosto”, desvela. “La huella de Vicente caló en Ceuta”, sentencia.

Vicente Ferrer y Moncho llegó, con una mochila al hombro, a la India más rural a principios de los años 50. A partir de ahí, construyó un imperio de solidaridad, con algunas cifras que hablan por si solas: las atenciones hospitalarias a la población en los lugares donde está desplegada la Fundación es de 764.444 (según datos del período 2024/24), atendiendo a 9.691 personas que reciben becas de apoyo para educación superior o a 90.632 que participan en grupos de apoyo.

Pero el camino no fue fácil ni cómodo. “En 1969, cuando comenzó en Anantapur, había pintadas que decían ‘Ferrer, go back ‘ (Ferrer, vete de vuelta). Cuando murió, al poco tiempo alzaron una estatua de el justo en el lugar donde estaban esas pintadas. Fue en 2009, y en cuarenta años pasó de ser una persona que no era bien recibida en el lugar a que se le alzara una estatua en su recuerdo”. Una estatua que “a el no le hubiera gustado, no quería que le admirasen”, admite, pero “fue voluntad de la gente del lugar”.

En ese momento, Ramesh Chandiramani hace un curioso inciso. “Para nosotros, las personas de religión hindú, tener una estatua de una deidad equivale a tenerlo cerca, a poder pedirle sus bendiciones y a rogarle por nosotros”. En efecto: Vicente Ferrer es visto “como un enviado de Dios a la tierra. Esa estatua representa el agradecimiento a Dios por haberlo enviado a India. Estará en otro mundo, por supuesto. Pero la gente se acerca, le tiene las dos manos y le agradece y le pide que lo bendiga”, explica.

Moncho Ferrer abunda, al borde de la emoción, en lo dicho por Chandiramani: “Mi padre en la zona del distrito de Amantapur y por India, en general, es un hombre muy querido. Casi en cada casa hay una foto de él, ¿no? Tienen en su corazón a Vicente Ferrer porque esta persona significa la solidaridad. Significa lo que es bueno en este mundo. Tengo una foto de mi padre con un gesto de asombro delante del lugar donde, a su muerte, alzaron la estatua. Quiere decir que, al final, el amor triunfó”.

Hablar de India es hablar de un gigante, en todas las acepciones que se nos puedan ocurrir del término. “Ahora hemos adelantado a China como el país más poblado del mundo, y políticamente, India tiene una fuerza de la que carecía hace años”, señala. Su primer ministro, Narendra Modi, es un o de los líderes ‘emergentes’ más influyentes del mundo e India es un gigante macroeconómico. Pero ¿ha notado el ciudadano de a pie esta expansión macroeconómica? “. Desarrollo, claro que hay. Pobreza también hay. Pero lo que no notamos es esta pobreza extrema, ¿no? Donde muere gente por hambre y así. Esto cada vez ocurre menos. Pobreza, sí, todavía hay. Porque en India todavía sigue el micro, no sé, que dan comida desde el gobierno cada mes. Pero está siempre mejorando”.

Recuerda que India “tiene una historia de miles de años, tiene una civilización increíble, con historia fantástica, y tiene mucha potencia y ahora está realizando su potencia. En el mundo ahora India es más, pujante, más competitiva. Con mayor crecimiento”.

El papel de la mujer

Moncho Ferrer se refiere, también, a una de las grandes claves en el desarrollo de la sociedad en cualquier lugar del mundo, pero especialmente en India. Hace años, recordemos, la Fundación que lleva el nombre de Vicente Ferrrer celebraba que aumentara el número de denuncias por violaciones masivas en el gigante asiático. El motivo no eran las violaciones en si, obviamente, sino que se empezaran a denunciar. Al respecto del papel de las mujeres, “todo el tema de desarrollo lleva a las mujeres. Ahora, en nuestra zona, después de tantos años de tener estos grupos pequeños de mujeres, estamos trabajando en crear crear bancoscooperativos, actualmente bancos, y hay unos más de 40 bancos, y cada uno tiene mil miembros de mujeres, y es muy grande, y tiene un éxito fantástico. En todos los pueblos las mujeres son los actores principales de desarrollo. Algo que hace unos años parecía casi imposible. Las cosas a veces parecen imposibles, pero no son imposibles, solo es cuestión de tiempo. Y, por ejemplo, hablamos de mujeres en India, otro sitio, pero aquí en España también hace, no sé cuántos años, casi lo mismo. Entonces cada uno tenemos nuestro ritmo, nuestro tiempo para arreglar cosas y mejorar. Lo que todas las sociedades quieren es mejorarse. Esto sí, seguro, todos, de verdad, en todo el mundo. Y ahí también, el tema de educación también, ha sido un cambio brutal”. Fue otra de las grandes apuestas de Vicente Ferrer., el ámbito educativo. Volvemos a ls cifras: 1.040 escuelas de refuerzo de primaria, 1.721 menores con discapacidad recibiendo atención especializada, 12.424 menores en el programa de Deportes....

Un modelo que va a salir de la India rural, lugar en el que encuentra su leiv motiv la Fundación . “Tenemos tiene desde 2019. Empezaron en Nepal y después Finlandia, Filipinas y Mozambique. Proyectos pequeños, no como tenemos en India, pero son proyectos importantes”. Resaltar que en 2024, cuando la DANA arrasó la Comunidad Valenciana, la Fundación Vicente Ferrer también se desplegó en nuestro país momentáneamente.

Modelo de gestión

Llegados a este punto, le preguntamos a Ramesh Chandiramani, todo un veterano del comercio en sus años dorados, como sería comercialmente vendible la Fundación Vicente Ferrer. “En efecto, lo que se vende fuera de las fronteras propias es porque comercialmente funciona, pero también porque está bien administrado. Aquí no hablamos de mercancía, claro está, pero si de una solidaridad que cuando se exporta fuera de la India es porque funciona. Quizá, dentro de 50 años haya que preguntar en estos lugares, y veremos como ha germinado esa semilla”. Una semilla que “empieza como un sueño y acaba gestionando hospitales, orfanatos, dando empleo. Es también un ejemplo de modelo de gestión, de como afrontar desde la ilusión pero también desde la responsabilidad el crecimiento de un proyecto”.

La comparación de Ferrer con Gandhi es algo que surge en la conversación. “Toda su filosofía, todo su ejemplo, toda su vida para nosotros es un referente y un personaje. Y ojalá hubiera más personas en el mundo con el talento y la fuerza y la energía y el poder de la acción, y la acción buena. Ahora, más que nunca necesitamos más Vicentes Ferrer en este mundo”, sentencia Rafael Carmona.

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