ESPECIAL AMGEVICESA
AMGEVICESA refuerza su papel en la gestión del Servicio 112
ESPECIAL AMGEVICESA
AMGEVICESA ha vivido en los últimos años una transformación sin precedentes que la ha convertido en una de las principales empresas municipales de Ceuta. Desde 2020, la entidad ha pasado de contar con unos 140 trabajadores a gestionar una media mensual superior a los 550 empleados activos, fruto de la eliminación de la colaboración social, la asunción de nuevos servicios y, especialmente, la municipalización del transporte urbano. Su gerente, José Luis Fernández Medina, repasa en esta entrevista los hitos de ese crecimiento acelerado, las decisiones tomadas contra reloj y los retos de una empresa que hoy gestiona cerca de 60 servicios sin interrupción.
Pregunta.- AMGEVICESA ha experimentado un crecimiento muy importante en los últimos años. ¿Cuántos trabajadores tiene actualmente la empresa?
Respuesta.- En plantilla fija tenemos aproximadamente 440 trabajadores. A eso hay que sumar todos los eventuales, porque en AMGEVICESA se sustituyen todas las vacaciones, todas las bajas y todos los permisos. Eso hace que la media real de trabajadores activos cada mes esté por encima de los 550 o 560.Aquí no dejamos ningún servicio sin cubrir. Si una persona que trabaja en un colegio coge un permiso, hay que sustituirla. No podemos dejar un colegio sin atender. Por eso, diariamente estamos haciendo una media de entre 10 y 20 contratos nuevos, dependiendo del día.Además, contamos con bolsas de empleo. Por ejemplo, la bolsa de auxiliares puede tener más de 300 personas. Estas personas trabajan prácticamente todo el año, porque siempre hay sustituciones que cubrir.La única parte que no se sustituye completamente es la de oficinas. Ahí trabajamos por turnos, de manera que siempre hay personal, pero en el resto de servicios se sustituye absolutamente todo.
P.- Dentro del conjunto de empresas municipales, ¿qué peso tiene AMGEVICESA?
R.- Si hablamos estrictamente de plantilla fija, la empresa municipal con más trabajadores es Servilimpce, con algo más de 500. Después estamos nosotros. Pero si contamos la media real de trabajadores mensuales, con sustituciones incluidas, AMGEVICESA está claramente entre las empresas con mayor volumen de empleo de la ciudad.
P.- AMGEVICESA se funda en 2002. ¿Cómo ha sido su evolución desde entonces?
R.- La empresa fue creciendo lentamente desde su nacimiento. Yo distingo claramente dos etapas en mi relación con AMGEVICESA. Una primera entre 2017 y 2019, cuando el anterior gerente dimite y yo asumo responsabilidades durante un tiempo, y una segunda a partir de 2020, cuando el Gobierno decide que me haga cargo de la empresa de forma definitiva.
Cuando llego en 2020, AMGEVICESA tenía aproximadamente 140 trabajadores y alrededor de 30 servicios. El presidente me llama y me plantea un proyecto claro de expansión, que tenía dos objetivos fundamentales.
El primero era acabar con los planes de colaboración social. En ese momento, en Ceuta convivían los planes de empleo normales con los de colaboración social. Estos últimos suponían trabajos de muy mala calidad: los trabajadores no cotizaban, podían estar un año trabajando sin derechos laborales reales y cobraban únicamente la diferencia entre su subsidio y la base reguladora.
Eso era negativo para los trabajadores y también para la ciudad. La idea era terminar con ese modelo y que todos esos servicios se prestaran con contratos laborales, cotizando y con condiciones dignas.
P.- ¿Cómo se materializó ese cambio?
R.- Empezamos a analizar qué servicios se estaban prestando mediante colaboración social. Algunos se redistribuyeron: unos pocos pasaron a Obimasa, otros a la Brigada Verde. Pero todos aquellos servicios que tenían carácter de continuidad, como los colegios, empezaron a pasar a AMGEVICESA. Ahí se produce un primer salto importante en número de trabajadores y servicios. La empresa empieza a crecer de manera constante.
P.- El gran punto de inflexión llega con la municipalización de los autobuses
R.- Eso ocurre a finales de 2022. El contrato con la empresa privada finalizaba el 28 de diciembre y el día 29 AMGEVICESA tenía que estar prestando el servicio. La única empresa municipal que tenía en su objeto social la posibilidad de asumirlo era AMGEVICESA.
Fue una situación extremadamente compleja. Yo estaba de vacaciones cuando me llama el presidente y me dice que esto había que hacerlo sí o sí. Estamos hablando de agosto, y teníamos apenas tres meses para asumir un servicio de transporte urbano completo.
Había que subrogar a los trabajadores, que venían muy castigados por los ERTE de la pandemia, comprar la flota, asumir las instalaciones y aprender a gestionar un servicio completamente nuevo. Muchos trabajadores estaban en situaciones personales muy difíciles, con ansiedad, hipotecas, familias a cargo y mucha desconfianza.
P.- ¿Cómo se gestionó ese proceso?
R.- Todo el mundo nos decía que era imposible. Los plazos legales no daban. Un contrato de ese tipo debería llevar más de un año y medio de preparación, y nosotros teníamos tres meses, sin posibilidad de prórroga.
La ventaja fue que había unanimidad política en la Asamblea. En algunos procedimientos se pidió comprensión, porque si se cumplían todos los plazos estrictamente, el servicio no salía.
La negociación de la subrogación fue dura, pero se logró que todos los trabajadores firmaran el acuerdo, algo fundamental para evitar futuras reclamaciones que pudieran tumbar el proceso.
Los días 24 y 25 de diciembre se adjudicaron los contratos clave, literalmente en Nochebuena y Navidad. El 29 de diciembre AMGEVICESA ya estaba prestando el servicio de autobuses.
P.- Desde entonces, la empresa no ha dejado de crecer
R.- Sí, y ese crecimiento tan rápido ha convertido a AMGEVICESA en una especie de “cajón desastre”. Hoy tenemos alrededor de 60 servicios distintos, muchos de ellos funcionando 24 horas.
Los dos directores de la empresa y yo estamos conectados las 24 horas del día, los siete días de la semana. Tenemos varios grupos de trabajo activos constantemente y no hay desconexión ni siquiera en vacaciones.
Eso tiene un límite. Hemos tenido intentos de meternos servicios que no tienen nada que ver con nuestra actividad, como parte de la Brigadas Verdes o incluso la limpieza. A eso nos hemos negado.
No se puede meter todo en una sola empresa sin infraestructura suficiente ni medios adecuados. Además, yo no voy a permitir trabajadores de primera y de segunda. O los servicios se prestan en condiciones dignas o no se prestan.
P.- . ¿Ve necesario reorganizar los servicios en el futuro?
R.- Sí, claramente. Lo normal es que servicios con entidad propia acaben saliendo de AMGEVICESA. El caso más claro es el 112, que no tiene sentido que esté aquí. Debería estar en Protección Civil.
Lo mismo ocurrirá con el transporte urbano. Cuando tengamos la flota completa y alrededor de 100 trabajadores, lo lógico es que exista una empresa municipal de transporte con identidad propia, que incluso pueda integrar otros servicios de movilidad.
AMGEVICESA debería ir soltando lastre y centrarse en los servicios que realmente le corresponden.
P.- ¿Cómo avanza la renovación de la flota?
R.- La flota total será de 34 autobuses: 28 híbridos, 2 eléctricos y 4 microbuses. Los dos eléctricos ya están en Ceuta. Los microbuses llegarán en dos fases: dos en marzo y dos en mayo.
Nuestra intención es que los primeros microbuses estén funcionando en verano y que los cuatro estén operativos para el inicio del próximo curso. Eso nos permitirá reforzar líneas y llegar a zonas donde los autobuses grandes no pueden acceder.
El objetivo es que después del verano esté prácticamente toda la flota operativa.
P.- ¿La empresa cuenta con instalaciones adecuadas?
R.- No. La base actual no tiene capacidad para albergar toda la flota. Por eso se está trabajando en un nuevo proyecto en la ampliación de los Muelles de Poniente, que tendrá que salir a licitación.
Según los técnicos, el plazo de ejecución es de aproximadamente un año. Si todo va bien, la nueva base podría estar operativa a principios de 2027. Mientras tanto, tendremos que buscar soluciones provisionales, sobre todo para los autobuses eléctricos, que requieren condiciones especiales.
P.- El crecimiento tan rápido también ha generado problemas administrativos
R.- Sí, hemos tenido disfunciones y errores, especialmente en licitaciones. No ha habido irregularidades ni mala fe. Han sido errores derivados de la presión, de la falta de apoyo jurídico suficiente y del crecimiento desmesurado de la empresa en muy poco tiempo.
Todos los contratos han sido públicos y tramitados, aunque con errores formales que han obligado a hacer reconocimientos de deuda. La nueva Intervención revisó procedimientos que antes se venían haciendo de otra manera.
Gestionar una empresa que hace decenas de contratos diarios, que tiene inspecciones de trabajo casi todos los meses y varios juicios mensuales, requiere un soporte técnico muy potente. En Ceuta no hay muchas empresas ni estructuras capaces de asumir ese volumen.
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