“No nos mires, únete”: una pacífica pero discreta manifestación por la periferia
BARRIADAS
La marcha de la tarde de este lunes destacó de las anteriores por la ausencia de increpaciones a periodistas y por cánticos más sosegados, pero también estuvo marcada por una baja participación
Ceuta/ Una marcha por la seguridad de las barriadas periféricas de Ceuta ha tenido lugar en la tarde de este lunes. Tal y como anunciaba el cartel de la convocatoria, la manifestación ha sido eminentemente pacífica, pero también algo discreta debido a una baja participación.
Comenzó en la farmacia del Príncipe Felipe, donde se aguardó a que más ciudadanos se unieran una media hora. A las 18.00 horas echó a andar y recorrió las barriadas periféricas del Príncipe Alfonso y Reina Sofía, hasta terminar sobre las 20.00 de la tarde en las naves del Tarajal. “¡No nos mires, únete!” fue uno de los gritos más coreados, que fueron acompañados de los consabidos “un caballa nunca se rinde”, “Ceuta se defiende”, “Ceuta unida jamás será vencida”, “yo soy español” o el himno de Ceuta. “¡La periferia también es Ceuta!” fue uno de los nuevos cánticos.
En cuanto a reivindicaciones, no ha habido muchas diferencias de las convocatorias celebradas en las últimas semanas en zonas más céntricas, si bien los cánticos más violentos como “¡invasores, expulsión!” o insultos contra el presidente del Gobierno o contra el ministro del Interior sí que faltaron esta tarde.
En general se ha dado una marcha pacífica. No ha habido increpaciones a la prensa ni nadie ha tenido conflictos con policías o con otros vecinos, más allá de insistir en pedir al resto que los siguieran. Unas 50 personas en total, en su mayoría mujeres, acompañaron la marcha desde el principio y hasta el final. Vecinas del centro que se sumaron a la convocatoria decían a este diario que lo hacían precisamente porque “en estas barriadas era donde más estaban sufriendo la situación”, y que por ello apoyaban la protesta. Tanto las del centro como la periferia echaron en falta a mucha gente, si bien por el camino se fueron sumando hasta alcanzar las 100 personas en su conjunto.
Las reivindicaciones y las declaraciones de los participantes estuvieron dirigidas a la falta de seguridad en las barriadas del extrarradio de la ciudad, pero también a expresar su inquietud por la vuelta a las aulas de los estudiantes este mismo martes y la duda de si iban a llevar a los niños a los colegios en las condiciones actuales.
La solidaridad con las personas migrantes que cruzaron la frontera con la entrada masiva del final del mes de julio estuvo presente en todo momento. En muchas de las calles por las que pasaba la marcha podían verse además tanto a los recién llegados como sus precarios lechos en el suelo, donde llevan durmiendo más de un mes en condiciones de insalubridad.
Asociaciones de vecinos como las del Príncipe Alfonso y Felipe o Loma Colmenar, así como diputadas del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC), estuvieron presentes. El presidente de la del Príncipe Felipe, Ahmed Soltani, leyó micrófono en mano en el paso de la marcha entre el paso de la marcha por el colegio de su barriada hasta las naves del Tarajal el siguiente manifiesto:
Hoy estamos aquí porque nuestra preocupación ya no puede quedarse en casa.
Estamos aquí porque nuestros barrios están viviendo una situación que no podemos normalizar. Y quiero empezar por lo que más nos preocupa: nuestros niños y nuestros colegios. ¿De verdad tenemos que aceptar que nuestros hijos comiencen el curso en medio de una situación de inseguridad e incertidumbre? ¡Nuestros colegios tienen que ser espacios seguros! El CEIP Príncipe Felipe, Reina Sofía, Rey Juan Carlos I, la Escuela Infantil de Loma Colmenar, el CEE San Antonio y todos los centros educativos de la periferia necesitan protección, tranquilidad y garantías. Nuestros niños no tienen ninguna culpa de esta situación.
Y nuestros mayores tampoco. Nos preocupa igualmente nuestro centro de salud, nuestro ambulatorio, donde nuestros vecinos tienen que poder acudir a una consulta, una urgencia o simplemente a recibir atención sanitaria sin miedo, sin tensión y con total seguridad.
Esto no es pedir privilegios. Es exigir lo mínimo que cualquier ciudadano tiene derecho a recibir. Y queremos hablar también de las personas migrantes. No queremos violencia contra nadie. No queremos enfrentamientos. No queremos que se ataque a personas por su origen.
Pero sí queremos orden, control y seguridad. Si las administraciones consideran que determinadas personas tienen que permanecer en las naves del Tarajal, que estén allí, pero con unas instalaciones adecuadas, control de acceso y seguridad permanente las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Porque trasladar a personas a unas naves y después dejarlas sin vigilancia suficiente no es una solución: es trasladar el problema y poner en riesgo a los propios migrantes, a los trabajadores y a los vecinos.
Queremos humanidad, pero también queremos responsabilidad. Queremos solidaridad, pero también queremos seguridad. Queremos ayudar, pero queremos que exista organización y control. Y a nuestras administraciones les decimos algo muy claro: ¡YA NO QUEREMOS MÁS PROMESAS!
Queremos policías donde hagan falta. Queremos seguridad en nuestros colegios. Queremos seguridad en nuestro centro de salud. Queremos seguridad en nuestras calles. Queremos protección para nuestros comerciantes. Queremos que nuestros mayores puedan salir de sus casas tranquilos. No queremos vivir con miedo. La periferia de Ceuta no puede ser el lugar donde se acumulen los problemas mientras otros miran hacia otro lado. Nuestros barrios también son Ceuta. Y hoy estamos aquí unidos para decir que no vamos a aceptar que se nos ignore.
No venimos a provocar. No venimos a enfrentarnos con nadie. Venimos a defender nuestros derechos con firmeza, con dignidad y pacíficamente. Pero que nadie confunda nuestra actitud pacífica con debilidad. Estamos tranquilos, pero estamos hartos. Estamos unidos, pero estamos decididos. Y vamos a seguir alzando la voz hasta que nos escuchen.
Porque detrás de cada reivindicación hay una familia. Detrás de cada colegio hay cientos de niños. Detrás del centro de salud hay personas mayores, enfermos y familias que necesitan atención. Y detrás de cada barrio hay ciudadanos que pagan sus impuestos y tienen exactamente el mismo derecho a vivir con seguridad y dignidad que cualquier otro ciudadano de Ceuta.
Soltani terminó también “lamentando profundamente” la agresión de un vecino que este mismo lunes por la mañana ha sido agredido al ser confundido con un migrante. “Esto no puede ser el camino. Una cosa es exigir seguridad, orden y protección para nuestros barrios, y otra muy distinta es agredir a una persona por su origen o por su apariencia. No a la violencia. No a los enfrentamientos. Ceuta lleva toda la vida siendo una ciudad de convivencia entre sus cuatro culturas, y no podemos permitir que esta situación nos enfrente entre nosotros. No hagamos que se rían de nosotros ni que nuestra reivindicación pierda su fuerza. Defendamos Ceuta, sí. Exijamos seguridad, sí. Pero siempre con dignidad, respeto y sin violencia”, concluyó el presidente.