Pasaje Recreo y la españolidad ceutí: “El que quiera Ceuta va a tener que venir a por ella”
Crisis migratoria
Vecinos y el presidente de la barriada llevan casi tres meses coexistiendo con decenas de migrantes que se refugian en sus calles estrechas. Allí, combinan el trato humanitario a los marroquíes con la firmeza en la defensa de que su ciudad es española “hasta las trancas”
En Pasaje Recreo, la españolidad de Ceuta se siente “hasta las trancas” y se defiende como haga falta, pero no está reñida con la “humanidad”. Desde el 30 de julio, los vecinos de la barriada de callejuelas estrechas, con una disposición que recuerda al Príncipe, aunque a un paso de la calle Real y el campus universitario, han compartido sus calles con migrantes que malviven a la intemperie. Les han dado comida, les han abierto sus casas para que pudieran ducharse y han tratado de aliviar sus necesidades, sin renunciar por ello a reivindicar una Ceuta española ni a reclamar una solución que devuelva la tranquilidad a sus vidas. Una semana después de la visita de los Reyes y mientras los operativos policiales de desalojo avanzan por otras barriadas y se resisten a llegar a ésta, los vecinos de Pasaje Recreo concilian la identidad y la humanidad.
“El que quiera Ceuta va a tener que venir a por ella”, dice sin tapujos el presidente de la asociación de vecinos del barrio, Abdelmalik Mohamed. El ex militar de Regulares no concibe que su ciudad luzca ninguna otra bandera: “El soldado español nunca muere defendiendo lo suyo. Y esto no va a ser diferente”. Es por eso que le resulta “lamentable” que durante estos últimos tres meses se hayan difundido discursos que insinúan que los musulmanes caballas tienen que “demostrar” su españolidad. “El español nace sintiéndose español. Yo he estudiado en una clase donde había un crucifijo, donde estaba la foto de Juan Carlos I. He servido 27 años en el Ejército, en Regulares”, relata en mitad de las calles ‘decoradas’ con marañas interminables de cableado eléctrico que las administraciones públicas siguen permitiendo en su barriada. Abdelmalik tiene “muy clarito” en qué consiste ser español: “Contribuye, trabaja, esfuérzate”.
No cree que la defensa de la soberanía española sobre la ciudad sea incompatible con tratar con dignidad a las personas que entraron en masa y de manera irregular el 30 y 31 de julio. Para Mohamed, ayudarles tampoco implica tener claro qué paso aquellos días. Para él, se trató de una “invasión”. “Es como si vivimos cuatro en una casa y vienen otros cuatro más a vivir en la misma. Pero no cuatro con nuestras mismas reglas, sino con unas reglas totalmente diferentes”, ejemplifica. Para él, Marruecos y España viven en “dos mundos totalmente diferentes”.
Es consciente de que al otro lado hay quienes viven “con siete euros al día” y confiesa que siente pena por la situación”, pero a la vez lamenta que los mismos que huyen de la miseria “alaben” a su rey, Mohamed VI. “Muchos son muy exigentes aquí y poco en su tierra. Yo siempre he creído que en todos los países donde hay derechos y libertades se ha derramado sangre. O sea, que el pueblo se ha tenido que levantar. Y esa gente de Marruecos no va a solucionar nada si no se levanta. No es que esté llamando al levantamiento, pero es así…”, reflexiona.
La conversación con Abdelmalik Mohamed se detiene por un instante cuando aparece Mina Naime, una vecina de 65 años que lleva décadas viviendo en Pasaje Recreo. Acompaña a su madre, que regresa de una consulta médica, y ambas avanzan con dificultad por las cuestas de pronunciada pendiente que atraviesan la barriada. El presidente vecinal lleva meses reclamando a la Ciudad Autónoma la instalación de una rampa que facilite el tránsito de las personas mayores. La escena, cotidiana y ajena a los grandes discursos, devuelve la conversación a las preocupaciones que también marcan la vida de este rincón de Ceuta.
Junto a Mina camina también Fatima Sohra, hermana de Abdelmalik. Ambas comparten con él la defensa de la españolidad de la ciudad, pero pone el acento en otra de las certezas que han sostenido a los vecinos durante estos casi tres meses: la necesidad de no perder la empatía hacia quienes malviven en sus calles. “Somos musulmanes, somos españoles. Nuestro ADN lo dice, lo dice, somos españoles”, insiste. Se considera musulmana “hasta las trancas”, al igual que española, y reivindica una identidad que, a su juicio, no debería estar sometida a examen ni depender de las creencias religiosas de cada cual.
En Pasaje Recreo, explica, se conocen desde hace años familias de distintas confesiones. Ha tratado con cristianos, hebreos y musulmanes y recuerda una convivencia que considera parte de la esencia de Ceuta. Por eso le preocupa que la crisis migratoria haya alimentado discursos que cuestionan la pertenencia de los musulmanes caballas a España. “Que no nos tomen por cualquier cosa, somos españoles ante todo”, reclama, antes de insistir en que lo que necesitan los vecinos es recuperar la tranquilidad y limar las diferencias que hayan podido aflorar.
La deseada visita de los Reyes
La visita de los Reyes, el pasado 13 de octubre, ha supuesto para ella un alivio. No solo por la presencia de Felipe VI y Letizia, sino por la sensación de respaldo que dejó entre quienes llevaban semanas pendientes de una situación que parecía no tener fin. "Hacía falta ese impulso, sinceramente", reconoce. Mina conserva fotografías con el monarca y recuerda con alegría el encuentro, que interpreta como una señal de que Ceuta no está sola.
“El rey nos representa, es el rey de todos los españoles”, afirma Abdelmalik Mohamed, quien pone en valor la visita de los Reyes al cementerio musulmán. “Creo que es de una magnificiencia… Ha sido de un impacto mundial. Es de humanidad. Ha demostrado ser humano por encima de todo”.
Pero el alivio que les ha proporcionado la visita de Felipe VI y Letizia no ha borrado la preocupación. La vecina habla de sus hijos, sus nietos y sus padres, que también han sufrido la incertidumbre de estos meses. Y, cuando se refiere a los migrantes que siguen pasando por las calles de la barriada, no esconde la pena que le producen sus condiciones de vida. “Somos humanos, somos personas humanas y, al ver también que están pasando necesidades, te sientes como culpable de no ayudar”, explica. Una sensación que, asegura, se hace más difícil de soportar cuando los ven pasar frío o buscar dónde dormir.
“Si los vemos pasarlo mal, lo pasamos mal nosotros también”, añade. No cree que la solidaridad con quienes llegan a Ceuta obligue a renunciar a la defensa de la ciudad ni a dejar de reclamar una solución. Al contrario, espera que se encuentre una salida que permita a los vecinos recuperar la normalidad y a los migrantes dejar atrás la precariedad. "Ojalá se solucione tanto para ellos como para nosotros", desea.
Los que todavía duermen junto a la mezquita
Unos metros más allá, Yousef Lahsen, otro vecino nacido en Ceuta y residente de toda la vida en Pasaje Recreo, confirma que aún quedan migrantes refugiados en las calles estrechas. La presión, sostiene, no ha sido tan intensa como en otras barriadas periféricas, pero el movimiento continúa. Junto a la mezquita, señala, duermen tres personas a las que los vecinos intentan ayudar con comida en la medida de sus posibilidades.
“La situación que estamos viviendo es muy complicada”, reconoce. Sin embargo, su lectura de lo ocurrido se distancia de la de quienes interpretan la entrada masiva como una amenaza directa a la integridad territorial de Ceuta. Lahsen cree que la mayoría de quienes han llegado lo han hecho con la intención de buscar una vida mejor y que su estancia en la ciudad es, para muchos, solo un paso previo a la Península.
“Ellos no vienen aquí a invadirnos. Ellos lo que buscan es un futuro mejor”, afirma. No idealiza a quienes han cruzado la frontera y admite que puede haber personas que lleguen con otras intenciones, pero considera que son una minoría. En su opinión, buena parte de los migrantes procede de familias que atraviesan dificultades económicas y que ven en España una oportunidad para trabajar y ayudar a sus allegados.
Como ejemplo, menciona a uno de los jóvenes que duermen junto a la mezquita, quien le ha contado que su padre padece cáncer. “Intentan venir para buscarse un futuro y ayudar a sus padres”, explica. La historia, transmitida por el propio migrante, ilustra para Lahsen las razones que pueden empujar a una persona a abandonar su hogar y emprender una travesía incierta.
Su preocupación se dirige, sobre todo, a que la emergencia vuelva a repetirse. Recuerda que Ceuta ya vivió episodios similares en 2019 y 2021 y advierte de que, sin una respuesta que permita gestionar estas situaciones, la ciudad puede volver a verse desbordada. “Si no se pone una solución, esto siempre va a ocurrir”, señala. No teme que Ceuta deje de ser española, pero reclama que las instituciones actúen para evitar que los vecinos tengan que afrontar de nuevo una crisis de estas dimensiones.
La visita del rey también le ha transmitido tranquilidad. Considera importante que Felipe VI haya viajado a la ciudad y espera que ese respaldo se traduzca en una atención continuada. “Pedimos a España que no se olvide de Ceuta, que Ceuta también es española”, afirma.