El patrullero Tagomago hace escala en Ceuta durante su adiestramiento en el Mar de Alborán
BUQUE TAGOMAGO
Su comandante, Alfredo Rodríguez, destaca la labor de vigilancia y la convivencia a bordo: “Esto no deja de ser una familia al servicio de España”
El patrullero Tagomago, perteneciente a la Armada Española, ha realizado este lunes una escala en el Muelle España de Ceuta procedente de Melilla, en el marco de un programa de adiestramiento que se desarrolla durante toda la semana en el Mar de Alborán.
A su llegada, el comandante del buque, Alfredo Rodríguez, explicó al diario El Pueblo que esta visita forma parte de las actividades habituales de preparación de la dotación. “Hemos salido de Puntales, que es nuestra base, hemos hecho presencia en Melilla y en Ceuta y continuamos adiestrándonos durante toda la semana”, señaló.
La principal misión del Tagomago es garantizar la presencia, vigilancia y disuasión en las aguas de soberanía españolas. Según Rodríguez, “la labor principal del barco es hacer presencia, vigilancia y disuasión en las aguas de soberanía”, especialmente en el Mar de Alborán, el sur peninsular y las aguas próximas a Ceuta y Melilla.
Durante la escala, la dotación, compuesta por 50 militares, aprovecha para descansar antes de retomar los ejercicios programados. “Ahora mismo somos 50 personas, que es lo habitual. El barco está a plena capacidad y hasta la última cama hay alguien a bordo”, destacó el comandante.
El día a día del buque, una familia
Rodríguez describió la vida a bordo como el funcionamiento de una pequeña ciudad donde cada integrante desempeña una función esencial. “Tenemos gente dedicada a la navegación, al funcionamiento de las máquinas, a la electricidad, a la cocina... Cada uno con su pequeña responsabilidad hace que el barco funcione”, explicó.
Además de las labores operativas, la tripulación mantiene una vigilancia permanente del entorno marítimo para conocer y monitorizar el tráfico que transita por las aguas españolas. “Conocer el entorno marítimo por el que navegamos habitualmente nos proporciona luego la información necesaria para actuar si fuese necesario”, afirmó.
Más allá de la vertiente profesional, el comandante puso en valor la estrecha convivencia entre los miembros de la dotación. “Esto no deja de ser una familia. Desde el comandante del barco hasta el último marinero, todos nos conocemos”, aseguró. En este sentido, destacó la importancia del apoyo mutuo durante las largas jornadas embarcados: “Hay que darle de vez en cuando un abrazo al de al lado cuando lo está pasando mal”.
Para Rodríguez, la cohesión humana resulta tan importante como la preparación operativa. “Intentamos mantener una unión para que todo funcione. El servicio a España, a los españoles y a la misión que tengamos en cada momento debe compaginarse con hacer que el barco actúe como una familia y disfrutemos haciendo nuestro trabajo”, manifestó.
La estancia en Ceuta permitirá también que muchos de los miembros de la dotación conozcan por primera vez la ciudad autónoma. “Ceuta es inmejorable para este tipo de visitas. Salir, dar un paseo, conocer la ciudad, tomar unas tapas y volver a reactivarnos para cumplir con nuestro trabajo”, señaló el comandante, quien concluyó asegurando que tanto él como toda la tripulación disfrutarán de esta escala antes de continuar con el adiestramiento en el Mar de Alborán.