La Plaza de los Reyes, un reflejo de las calles de Madrid
Concentración
Un millar de ceutíes se concentran para reclamar una salida a la emergencia que atraviesa la ciudad
Ceuta/ Un millar de ceutíes se ha concentrado esta mañana en la Plaza de los Reyes en una manifestación refleja de la que a la misma hora recorría las calles de Madrid. La movilización se ha convertido en un revival del acervo de las soflamas y cánticos que desde que miles de personas entraron irregularmente en la ciudad han presidido todas las protestas que los caballas han secundado a lo largo de estos casi tres meses.
Al “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende” se han sumado todos los lemas clásicos acuñados a lo largo de las últimas semanas, ya totalmente originales, ya creados ad hoc para levantar la voz contra la gestión del Gobierno central: “Yo soy español”, “¿Dónde está el delegado?”, “Ceuta no es un CETI”, “¿Mis derechos dónde están?”.
Desde los edificios colindantes a la plaza, algunos ceutíes se asomaban a los balcones, engalanados con banderas españolas y ceutíes, para brindar su apoyo a los concentrados. Abajo, los manifestantes soportaban un calor intenso, impropio del mes de octubre. Esta inopinada contrariedad no ha sido óbice para que los reunidos rescataran el repertorio que se ha ido fraguando durante todas estas semanas. Bastaba el más pequeño de los estímulos para activar la queja unísona de los participantes. Así fue en el caso del helicóptero de la Guardia Civil que, a poco de comenzar la movilización, sobrevoló a los concentrados. Fue suficiente para que la muchedumbre se adhiriera al cántico “Guardias civiles, no estáis solos”, al que siguieron los consecuentes “Policías, no estáis solos” y “Militares, no estáis solos”.
Mientras, entre los corrillos y en las declaraciones reclamadas por los periodistas, los manifestantes coincidían en la solución que, según el parecer común, debería aplicarse para poner fin a la crisis por la que atraviesa la ciudad: la devolución de los adultos y menores extranjeros al país vecino. Esta exigencia quedó ilustrada por un clamor ya conocido: “Invasores, expulsión”.
La atención de los reunidos se enfocó, pasadas las doce y media, hacia el edificio de la Delegación del Gobierno. Hasta entonces, los concentrados habían permanecido de espaldas al inmueble. En ese momento se giraron y comenzaron a avanzar tímidamente hacia la sede de la representación de la Administración General del Estado. El movimiento inspiró al gentío, que desempolvó las invectivas ya utilizadas en otras ocasiones contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Al ya clásico “Pedro Sánchez, hijo de puta” siguieron las imputaciones de “traidor” y los deseos de que un proceso legal condujera al actual inquilino de Moncloa a prisión.
Mientras en Madrid la manifestación continuaba, los convocados comenzaban a abandonar la plaza.