La presión migratoria y la pobreza obligan a Luna Blanca a emplearse a fondo este Ramadán

RAMADÁN

La ONG prevé servir más de 60.000 comidas entre el iftar y la cena, sin contar los almuerzos para personas no musulmanas o con enfermedades que no pueden hacer el ayuno

El comedor social de Luna Blanca cerca de la mezquita de Sidi Embarek
El comedor social de Luna Blanca cerca de la mezquita de Sidi Embarek | NICOL'S
J.I.M.
19 feb 2026 - 06:00

La conocida oenegé ceutí Luna Blanca afronta este Ramadán con previsiones al alza. La entidad, que ofrece almuerzos a personas sin recursos a diario, calcula que superará las cifras del año pasado debido al incremento de migrantes que acuden diariamente a su comedor social, una tendencia que ya se está notando en los días previos al inicio del mes sagrado. En estas fechas en 2025 sirvieron 60.000 menús solo teniendo en cuenta el iftar nocturno, aunque advierten de que experimentarán un aumento relevante estos 30 días.

“Va a haber mucha más gente”, resume su responsable, Halima Mohamed. Explica que actualmente están recibiendo “muchísimas personas migrantes” que comen a diario en la carpa habilitada y que durante el Ramadán acudirán también para romper el ayuno y cenar. 

La sensación de Mohamed la confirmó este martes el Ministerio del Interior, que ofreció datos reveladores: en el último año, las entradas de migrantes a Ceuta de forma irregular aumentaron un 600%. Además, un CETI saturado, las advertencias de la Guardia Civil a través de la AUGC y la petición de ayuda del presidente Vivas a Sánchez hace unas semanas confirman que la presión se ha incrementado considerablemente entre enero y febrero de 2026.

El servicio del iftar -la comida con la que se rompe el ayuno al ponerse el sol- ofrecido por Luna Blanca incluye la sopa tradicional harira, dátiles y un vaso de leche. Posteriormente se sirve la cena con el menú previsto para ese día, además de pan, agua y postre.

El volumen de trabajo en estas fechas señaladas, señala Mohamed, se multiplica. “En el iftar son dos comidas: la harira con los dátiles y la leche, y luego la cena”, detalla. A esto hay que añadir los almuerzos que se mantienen para personas no musulmanas o para quienes están exentos de ayunar por enfermedad o edad avanzada. La ONG también realiza reparto a domicilio a mayores y personas con discapacidad, servicio que no cesa durante el mes de Ramadán.

La trabajadora social de Luna Blanca, Halima Ahmed, en su despacho
La trabajadora social de Luna Blanca, Halima Ahmed, en su despacho | Gabriela Sardá

El año pasado, solo entre el iftar y la cena del mes de Ramadán, Luna Blanca sirvió cerca de 60.000 comidas. “Este año prevemos más”, asegura Mohamed, que atribuye el aumento a la llegada de más migrantes en las últimas semanas. Según explica, actualmente el comedor ha pasado de atender a unas pocas personas a alcanzar cifras que han llegado a rondar “cien, ciento cincuenta y hasta más de trescientas” en determinados momentos.

El recuento diario incluye además a 31 personas en situación de calle, unas 20 derivadas por otras asociaciones, más de 30 alojadas en hostales y hotel por asuntos sociales y 117 familias que recogen comida en la sede. “Y cada familia tiene de tres a cuatro miembros como mínimo”, precisa.

Para afrontar esta carga, la entidad cuenta con dos cocineros y una ayudante de cocina, además de personal voluntario. “Aquí somos un equipo que está en todo. Si los de oficina tienen que entrar en cocina, entran”, apunta orgullosa Mohamed. Los recursos se gestionan con “rigidez presupuestaria”: “Como te gastes de más, pones de tu bolsillo; y si te gastas de menos, te lo restan de la subvención del año que viene”.

La ONG dejó de entregar bolsas mensuales de alimentos tras la implantación de la tarjeta monedero gestionada por Cruz Roja para personas derivadas de asuntos sociales. Actualmente su labor se centra en la comida diaria. Mohamed subraya que existe un perfil de personas “supervulnerables” que no siempre encajan en los requisitos de determinadas ayudas, especialmente quienes no tienen menores a cargo.

En relación con el acceso a ayudas públicas que “tanto critican desde la ultraderecha”, explica que para optar a determinadas prestaciones es necesario cumplir requisitos como el empadronamiento o acreditar un periodo mínimo de residencia. 

También expone las dificultades para acceder a ayudas al alquiler en función de los ingresos declarados, entresijos que, cuenta, se viven estando en la calle en el día a día, donde se encuentran a menudo con situaciones insostenibles de personas o familias que no tienen qué llevarse a la boca o que las pasan “canutas” para llegar a fin de mes.

Mientras tanto, la actividad en la cocina no se detiene. Con el inicio del Ramadán previsto esta semana, Luna Blanca se prepara para un mes en el que la presión migratoria y la demanda social volverán a poner a prueba su capacidad logística y humana. “Aquí hay cabida para todo el que lo necesite”.

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