Puertas abiertas y un ambiente entrañable hacen especial una jornada en Cruz Blanca
SOCIEDAD
La asociación cumple este 2026 50 años y ha organizado esta iniciativa en la que se han podido ver actividades como el huerto, la musicoterapia o fisioterapia, entre otras
CEUTA/ Julio Iglesias sonaba en la planta baja de la sede de Cruz Blanca en Ceuta mientras varios residentes lanzaban aros hacia unos conos de colores. Quien encestaba elegía canción. Isidro lo consiguió, dejó los aros a un lado, se levantó de su silla de ruedas y empezó a cantar ante la mirada sonriente de trabajadores, usuarios y visitantes. Esa escena en la sala de musicoterapia resume bien el ambiente de la jornada de puertas abiertas celebrada este miércoles en la entidad, una mañana pensada para mostrar desde dentro cómo se vive y se trabaja en una organización que este 2026 cumple 50 años.
La cita contó con la presencia de la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina, y de la directora general de Servicios Sociales, Adela Nieto, además de trabajadores de ACEFEP y otros visitantes que pudieron recorrer las distintas salas. Cruz Blanca quiso aprovechar esta actividad para dar a conocer mejor su residencia, tradicionalmente asociada a personas mayores, pero que también puede ser un recurso para personas con discapacidad intelectual a partir de los 18 años.
“Queríamos darlo a conocer para que lo vieran y para que sepan que es un recurso con el que puede contar más gente”, explicó a este diario Lourdes Celadero, trabajadora social de Cruz Blanca. La entidad dispone de 42 plazas residenciales y de un centro de noche con 11, aunque actualmente atiende a 47 personas entre ambos recursos.
El recorrido comenzó por una de las zonas más cuidadas: el huerto. Allí, la empleada Lorena Cortés explicó a residentes y visitantes el trabajo que realizan con las plantas. Se riega los lunes, miércoles y viernes, y hace apenas unos días comenzó la temporada de primavera. Esperan ahora la llegada del calor para que puedan prosperar algunas frutas y verduras que necesitan temperaturas más altas.
El huerto no es solo un espacio verde. También es una actividad de estimulación multisensorial, horticultura y terapia ocupacional al aire libre. Hay cartelería para identificar tomates, pimientos y otras plantas, un espantapájaros, cuatro olivos y una norma sencilla que lo hace especial: allí las plantas se pueden tocar. “Hay quienes quieren trabajar en el huerto, estar al sol, moverse y participar”, explicaban durante la visita.
Después llegó la musicoterapia en la planta baja, una de las actividades que más alegría despertó. Mamen Roca, coordinadora auxiliar de atención directa, dirigió la dinámica con una energía contagiosa. Mercedes encestó, Armando también logró meter su aro e Isidro acabó convirtiéndose en protagonista espontáneo de la mañana. En un momento, Roca dejó una frase que parecía encajar con todo lo que ocurría alrededor: “Hay que vivir cada momento al límite. La vida te cambia en un segundo”.
La jornada permitió conocer también otros espacios de la casa. En la sala de manualidades, Patricia Salgado dirigía los trabajos que realizan los residentes.
En fisioterapia, Paqui enseñó parte del trabajo diario que se desarrolla para mantener movilidad, fuerza y autonomía. También hubo parada en terapia ocupacional, explicada por Carlota Belmonte, donde Juan Ramón trabajaba con juegos de palabras y ejercicios adaptados a su nivel para estimular las capacidades cognitivas.
Cruz Blanca cuenta con un equipo profesional amplio. Además de las gerocultoras, que sostienen buena parte de la atención directa, hay enfermería de lunes a domingo, terapia ocupacional, integración social, fisioterapia, trabajo social, dirección y administración. A eso se suma la labor de cocina y lavandería, además de servicios externos como podología, peluquería y atención médica periódica.
La casa, que también conserva su capilla, quedó abierta hasta las 13.30 horas para que cualquier persona pudiera acercarse. Lourdes recordaba que, aunque esta vez se había organizado una visita más cómoda y guiada, quienes necesiten conocer el recurso pueden hacerlo en otro momento. “Si alguien quiere visitar la casa, no hay ningún problema”, señaló.
Entre canciones, plantas, ejercicios, manualidades y mucho movimiento de trabajadores por los pasillos, Cruz Blanca mostró este jueves una forma de acompañar, de cuidar y de hacer que cada residente encuentre su espacio, su ritmo y, a veces, incluso su canción.