Un racinguista en Ceuta para decir a los ceutíes: "No estáis solos"

INVASIÓN CEUTA

Miguel, santanderino y residente en Zahara de los Atunes, regresó a la ciudad con su camiseta del Racing y mensajes de apoyo tras sentirse profundamente conmovido por la situación vivida en Ceuta

Miguel muestra el nuevo cartel que ha realizando dando las gracias a Ceuta por unir a toda la nación
Miguel muestra el nuevo cartel que ha realizando dando las gracias a Ceuta por unir a toda la nación | S.D.A.

CEUTA/ El 26 de abril del 2026 quedará grabado para siempre en el corazón de Miguel, un santanderino afincado en Zahara de los Atunes que visitaba por primera vez a Ceuta para ver a su equipo del alma, el Racing de Santander. Sin embargo, esa visita cambiaría la vida de nuestro protagonista, que quedó enamorado de la acogida de los ceutíes, de su hospitalidad y de la belleza de la ciudad.

Los pasados días 30 y 31 de julio Ceuta sufrió el golpe más duro de su historia reciente con la invasión de más de 80.000 migrantes y Miguel reconoce que se sintió “sobrecogido” por las imágenes, siendo especialmente conmovido cuando vio en televisión al entrenador de la AD Ceuta FC, José Juan Romero, en la previa del partido ante Gerona, con lágrimas en los ojos, un nudo en la garganta y refiriéndose a la soledad que había sentido por parte de toda España ante la situación que Ceuta estaba sufriendo con un ataque a la frontera sin precedentes.

Miguel no lo dudó, se puso su camiseta del Racing de Santander y embarcó hacia Ceuta para dar cariño a los ceutíes, realizando carteles de apoyo que ha ido pegando a lo largo de estas semanas por todos los rincones de la ciudad.

Miguel pegando un cartel en la plaza de África, en pleno corazón de Ceuta
Miguel pegando un cartel en la plaza de África, en pleno corazón de Ceuta | S.D.A.

Para Miguel, su regreso a la ciudad no responde únicamente a un gesto de solidaridad, sino también al profundo vínculo que ha creado con Ceuta desde aquella primera visita. “Lo primero que me sale decir es que vengo a disfrutar de Ceuta y de la gente de Ceuta, porque verdaderamente es una pasada”, explica este santanderino, todavía sorprendido de no haber conocido antes una ciudad que asegura haberle conquistado por completo. “Para mí era una desconocida. No me explico cómo, a mis 55 años, no había parado nunca por aquí. Me ha impresionado, me ha gustado muchísimo y, sobre todo, la gente”, señala Miguel, quien reconoce que aquel viaje para acompañar al Racing terminó convirtiéndose en el comienzo de una relación especial con la ciudad.

Afincado en Zahara de los Atunes, la cercanía con Ceuta hizo que aquel descubrimiento fuera aún más significativo. “Me da la sensación de veros desde la playa”, comenta. Pero, más allá de la distancia geográfica, Miguel asegura haber sentido como propio el sufrimiento de los ceutíes durante los últimos acontecimientos. “Tengo también un sufrimiento como español al saber que estáis a 40 kilómetros. Están ahí, a 40 kilómetros, y es la misma diócesis, la diócesis de Cádiz y Ceuta, cosa que yo no sabía. El sufrimiento lo llevo encima y dije: ‘Qué cojones, voy a intentar echar una mano donde pueda’”, relata.

Esa ayuda se ha traducido en una iniciativa sencilla, pero cargada de simbolismo: recorrer las calles de Ceuta dejando mensajes de apoyo y cariño. “Lo que hago básicamente es intentar transmitir un poquito de cariño por parte de los peninsulares, de los compatriotas de la península, porque muchas veces pienso que no hemos sabido estar a la altura de lo que se merece aquí la gente de Ceuta”.

Mensajes de cariño y agradecimiento

Miguel considera que la ciudad necesitaba sentir el respaldo del resto de España. “Yo quiero transmitir eso, un poquito de cariño y que sepáis que no estáis solos”, afirma.

Su primer cartel llevaba precisamente ese mensaje. Sin embargo, la movilización vivida posteriormente en apoyo a Ceuta le dio nuevas fuerzas para continuar con su iniciativa. “Después del subidón que me llevé con la concentración del día 2, al ver la movilización total de la gente y, para mí, ver que por fin en la península hemos estado ahí a la altura, se me cargaron las baterías de una manera increíble”.

A partir de entonces decidió imprimir nuevos carteles en una imprenta de Ceuta y continuar recorriendo la ciudad. “Me puse a pegar carteles como un loco, dando las gracias a Ceuta. Primero por lo que está aguantando y luego por habernos unido a todos un poquito”.

Para este racinguista, la situación también puede servir para que muchos españoles descubran una ciudad que, históricamente, ha sido definida como una de las grandes desconocidas del país. Miguel está convencido de que quien visita Ceuta difícilmente queda indiferente. “Yo no sé cuántos más habrá como yo, pero desde mi punto de vista estoy totalmente convencido. El que no lo conozca no sabe lo que se pierde”, asegura.

De hecho, su intención es seguir compartiendo ese descubrimiento con sus seres queridos. “Mis padres están ahora en Málaga y, cuando vuelva desde Algeciras, voy a ir a buscarlos y estaré unos días con ellos, pero luego me los traeré aquí directamente”, explica.

Miguel destaca especialmente el enorme potencial turístico y humano de Ceuta. “Creo que el potencial es enorme. La gente es un encanto, se come de maravilla, las playas... Lo tenéis, yo creo que todo, la verdad”.

La presencia de Miguel en Ceuta es una más del cariño de toda España con la ciudad
La presencia de Miguel en Ceuta es una más del cariño de toda España con la ciudad | S.D.A.

El abrazo a Ceuta de toda España

La movilización de apoyo vivida en diferentes puntos de España también dejó en Miguel una profunda impresión. “A mí me ha generado una sensación de calor en el alma y de cariño que espero que lo hayan sentido también los ceutíes”, manifiesta.

El santanderino asegura haber percibido ese respaldo desde su propia ciudad y confía en que el vínculo creado entre Ceuta y el resto de España no desaparezca. “Ese cariño ahí está, pero sí que es cierto que me queda la sensación, y estoy seguro de que también a muchos ceutíes y peninsulares, de que esto no se ha acabado”.

Para Miguel, las muestras de solidaridad deben mantenerse en el tiempo. “Está muy bien que por fin la península y el resto de España nos hayamos manifestado y nos hayamos levantado un poquito la voz para decir que esto no se puede aguantar”, sostiene.

Con su camiseta del Racing de Santander, sus carteles y su presencia constante en las calles, Miguel se ha convertido en uno de esos visitantes que llegaron a Ceuta por casualidad y terminaron encontrando algo mucho más profundo: una ciudad a la que siente cercana y una gente a la que ahora considera parte de su propia historia.

Porque aquel viaje del 26 de abril para ver a su equipo del alma terminó siendo mucho más que una visita deportiva. Ceuta conquistó a Miguel y, meses después, el santanderino ha querido devolver a la ciudad, a su manera, una parte del cariño que recibió desde el primer día.

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