Una historia de diversidad
Rakesh Narwani, el joven que fingió llamarse Salvi para tratar de ser aceptado
Una historia de diversidad
“Cuando tenía 15 o 16 años mi familia se cambió de barrio en Málaga. Fue entonces cuando comencé a decirle a la gente que me llamaba Salvador. Todos me conocían allí como Salvi. Bueno, estuvo bien ser Salvador por un tiempo”.
Rakesh Narwani nació en Ceuta en el seno de una familia de hindúes sindhis. Años más tarde, cuando Rakesh todavía era un niño, los Narwani se mudaban a Málaga con el propósito de abrir un negocio propio. Así nacería el bazar “Kirpa”, el establecimiento que se convertiría en el universo privado de aquel joven que, con el devenir del tiempo, acabaría convertido en cineasta.
En su colegio malagueño, Rakesh era el único niño “diferente” –“corrían los años 80 y yo viví eso que se llamaba el ‘fenómeno del negro único’”-, aquel a quien había que llamar por un nombre que al resto de la clase resultaba estrafalario.
Rakesh incorporaba una condición de español con una identidad múltiple, una particularidad de la que fue consciente desde muy temprano.
El joven director de cine comentaba esta experiencia personal el pasado miércoles con el escritor franco-libanés Amin Maalouf, reunidos ambos en un acto cultural celebrado en el Campus Universitario de Ceuta. Maalouf, un intelectual sensible al sufrimiento humano aparejado a la tarea de la construcción de la propia identidad en sociedades multiculturales, alertaba de la necesidad de no renunciar a ninguna de las naturalezas identitarias que pueden convivir en una sola persona.
Las palabras del escritor no resultaban extrañas para Narwani. “Al pretender que me llamaran Salvi, yo mismo había omitido una de mis identidades con el único propósito de ser uno más”, recuerda.
Todas las certezas, zozobras y enseñanzas acumuladas desde la infancia han servido para alimentar una trabajada filmografía. El documental “El bazar de mis padres”, donde se relatan las vicisitudes que desembocaron en el cierre del negocio familiar tras casi cuatro décadas de actividad, o su último corto, “Roshni”, una historia de acoso escolar, dan cuenta de ello.
La experiencia del nombre impostado no era nueva para los Narwani. En los años 70, el padre, Bhagwan, se vio casi obligado a responder por el nombre de Paco, el que le habían asignado sus clientes de almacenes “Marisol”, el establecimiento comercial donde se hallaba empleado en Ceuta. “Maalouf habla del sueño del migrante, que no es otro que la patria de acogida te tome como un hijo. Si, llamándote Bhagwan, te llaman Paco, lo acabas tomando como un bautizo, como el inicio de una nueva vida”, reflexiona Rakesh Narwani.
Pero las inquietudes y expectativas de Paco y Salvi, de Bhagwan y Rakesh, no podían ser las mismas. El padre vio en su inesperado cambio de nombre una vía para integrarse en una sociedad desconocida. El hijo se limitó a poner en práctica un ejercicio de autodefensa. “Lo correcto es mantener tu nombre, tratar de no ceder a esos que pretenden que obligación es renunciar a una de tus identidades”, sostiene Narwani.
El cierre del negocio familiar constituyó un dilema que conmocionó las seguridades que Narwani había podido reunir acerca de su lugar en el mundo. “Me vi a mí mismo diciéndome: ¿Quién soy yo? ¿El hijo indio que tiene que cuidar de la familia y llevar el negocio para sacar adelante a sus padres? ¿El occidental de origen indio que quiere luchar por sus sueños?”, recuerda el cineasta.
Narwani continúa haciendo películas, engrosando una filmografía que, aunque breve, no resulta en absoluto desdeñable. Su primera incursión profesional le llevó a rodar el documental “15 M: Málaga despierta”, una cinta en la que contó con la colaboración del escritor y economista José Luis Sampedro. Después llegarían "Clóset", un corto protagonizado por Pepe Viyuela que obtuvo la Biznaga de Plata al Premio del Público en el Festival de Málaga. “Black bass” le ofreció la oportunidad de contar en el reparto con el actor Antonio de la Torre. Tras “El bazar de mis padres”, el cineasta estrenaba "Roshni", un relato autobiográfico sobre “bullying” racista.
El hijo de Bhagwan y Manju creció influenciado por cintas como “Dilwale Dulhania Le Jayenge”, una historia romántica y un clásico de la cinematografía india, o “Los goonies” y por el ánimo de amalgamar todas estas referencias en las películas que soñó rodaría de mayor. “Estoy abierto a hacer todo tipo de películas, aunque, si me lo permite la historia, siempre trataré de meter a personajes que reflejen la diversidad”.
"El bazar de mis padres" será una película de ficción
“El bazar de mis padres”, del año 2022, es una de las obras de referencia de la filmografía de Rakesh Narwani. El documental sobre el final del negocio que la familia del director mantuvo abierto en Málaga durante 36 años fue rodado con apoyo del Festival de Cine de Málaga y de la Junta de Andalucía y premiado en el Festival Internacional de Cortometrajes y Animación de Barcelona.
Ahora, con la coproducción de Pecado Films, Narwani convertirá la experiencia familiar narrada en el documental en un largometraje de ficción. En el proyecto figuran nombres como los de Marina Parés, ganadora de un Goya al mejor guion adaptado por la película “Ane”, y María Miranda, co-guionista de la serie de Netflix “Sagrada Familia”. Está previsto que el rodaje se inicie en marzo del próximo año.
“No existía un audioviosual de ficción relevante sobre los indios en España, al menos contado en primera persona -explica Narwani- Probablemente sea la primera película que hable de los españoles de origen indio narrada por alguien que forma parte de la comunidad”.
Los sindhis son un grupo étnico de origen indo-ario, nativos de Sindh, actualmente una provincia de Pakistán, que se vieron obligados a abandonar su tierra tras la partición de la India en 1947.
El director ha querido implicar a la ciudad en su próximo proyecto artístico. Tal y como ya hizo en 2023 para su cortometraje “Roshni”, Narwani tiene previsto desplazarse a la ciudad en los próximos meses para organizar una audición multitudinaria en busca de actores para “El gran bazar de mis padres”, título de la versión ficcionada de su documental. En esta tarea, la producción cuenta con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Ciudad, la Fundación Premio Convivencia y la Comunidad Hindú de Ceuta. “Yo conozco Ceuta a través del gran archivo de mi padre de fotografías, grabaciones en super-8, vídeos, son imágenes que forman parte de mi memoria”, evoca el director.
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