Ramón Valdivia ya ejerce como administrador apostólico de Cádiz y Ceuta
RELEVO OBISPADO
Ramón Valdivia ya ejerce como administrador apostólico del Obispado de Cádiz y Ceuta, ofreciendo una misa en la Iglesia de África como presentación a los ceutíes.
El 30 de noviembre, día de San Andrés Apóstol, es la jornada en la que se celebra el primer día de adviento. Cuatro semanas para llegar hasta el nacimiento de Jesús de Nazaret. Huelga decir que para el cristianismo es, o debe ser, una época de tradición, de recogimiento, de fe. Pero la casualidad o la causalidad han querido que este domingo de adviento sea también el de la llegada a Ceuta de Ramón Valdivia. Desde hace una semana es el administrador episcopal de Cádiz y Ceuta tras la controvertida salida de Rafael Zornoza como obispo de Cádiz. Valdivia ha oficiado la misa de las 12.00 del mediodía en el Santuario de Nuestra Señora de África.
Llegaba minutos antes del oficio religioso, acompañado del vicario general de Ceuta, Francisco Fernández Alcedo. Nos confesaba, instantes antes de llegar al templo patronal, que "uno de mis pecados es que no conocía Ceuta, pero habrá que ponerse a ello". Instantes después, era presentado a algunas de las personas que le esperaban a las puertas de la Iglesia. Con todos cortesmente, salvo con el capellán castrense, al que se abrazó con fuerza. No en vano, fueron compañeros de seminario. Con Juan Vivas, presidente de la Ciudad, habló unos instantes antes de entrar en la Iglesia, sobre la importancia de la convivencia en la ciudad entre otros temas.
Minutos después, y en una Iglesia en la que literalmente no se cabía -al margen de los bancos de madera, sillas de plástico llenando los laterales- y con el coro de la Parroquia cantando sobre la puerta, frente y no junto al altar, comenzaba la primera misa de Valdivia en Ceuta. Se leyó el decreto de su nombramiento, y el vicario ofreció un breve discurso de bienvenida. Para Fernández Alcedo, Ceuta es "un pueblo pacífico y acogedor, amante de la convivencia, que he tenido siempre de estrecho como una vía de comunicación, no como bandera de separación. Esta es la tierra que hoy nos recibe. Una ciudad abierta entre el Atlántico y el Mediterráneo, que vive de la realidad de esa pública provincia de mi pueblo. Una comunidad cristiana llamada a ser luz, referencia y fuente en medio de nuestra diversidad. Por ello, hoy usted, como administrador apostólico, deberá tener en un presente esta sensibilidad para orientar con prudencia pastoral y ese ideológico el camino de esta herencia particular". Entre los retos que, según su vicario en Ceuta tendrá que afrontar el administrador apostólico, "la llegada de los menores e inmigrantes, los flujos mundiales, la dependencia económica... Todo ello conforma parte del contexto humano en el que nuestra misión evangelizadora debe encarnarse y culminar. En medio de esta realidad, en la Vicaría General de Ceuta se ha procurado siempre mantener viva la presencia de lo mismo, la comunión constante, la participación semanal en los conciertos episcopales y la coordinación de la vida pastoral permiten que el pastor les sea cercano y ahora usted se mantenga cercano a los sacerdotes, a los sacerdotes religiosos, religiosas y al pueblo que Dios viene".
Ante un público en el que se encontraban -al margen del presidente- el comandante general Luis Fernández Herrero, representantes de entidades católicas como Manos Unidas, Cáritas o el Consejo de Hermandades y Cofradías con todos los hermanos mayores, Valdivia habló de la luz y la oscuridad. "este desafío de seguir la claridad de la luz de Cristo acude en hombres y mujeres que quieren escapar de la monotonía y la tristeza. Esa luz, tan distinta de las demás, no está distante de nosotros. Ha venido a nuestra orilla para prender un fuego amable la frialdad y la indiferencia de nuestro corazón. Hoy me presento delante de vosotros como sucesor de aquellos apóstoles para testimoniar la llegada de esta luz de vida nueva que apareció hace más de dos mil años en la casa de Jacob y que sigue iluminándonos. El asiento es la oportunidad de dejarnos contagiar por la luz de Cristo, por el calor del abrazo del Amigo que nunca falla y que hace que cada uno se reconozca como el cédito del cosmos y de la historia, como Isabel, que es clara y quien soy yo para que venga a mí la madre de mi Señor. O como los pastores que, guiados por esa luz, lo encontraron en el pesebre junto a su madre y lo adoraron".
Pocas referencias al anterior obispo. "Comenzamos este año litúrgico con la conciencia agradecida a los pastores que nos han precedido. A don Rafael Zornoza Boy, quien nos ha conducido en estos últimos catorce años y a todos aquellos que nos han transmitido el don precioso de la fe, que ha de liberar las pupilas de los hombres para abrirles su horizonte y ponernos en camino hacia la meta más alta y más profunda. Dios, mi misión como administrador apostólico será preparar el camino de quien tenga el inmenso privilegio de conducirnos como obispo diocesano. Pero mientras llega ese dichoso día, no podemos perder o malgastar el tiempo que se nos concede", dijo en una misa concelebrada con todos los sacerdotes de la ciudad.
Para Valdivia "estamos necesitados, no sólo de respetarnos, sino de amarnos, superando las diferencias y las heridas que nos hemos provocado, siguiendo fortemente nuestras legueras. Por eso es importante acoger la luz de Jesucristo, levantarnos de las camillas en las que estábamos postrados y reconocer cuán grande es la misericordia de Dios. Estoy profundamente agradecido al Santo Padre, el Papa León XIV, por darme la confianza de participar en vuestra alegría, de poder ayudaros en las medidas de mis pobres capacidades a estar confiados en el camino realizado y poder caminar juntos hacia donde el Señor nos espera con los brazos abiertos".