El Rey, a los ceutíes: “No dejéis de creer en el futuro de vuestra ciudad”

Visita real

El Rey recuerda a Marruecos que “Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable” de España y Europa y defiende que los llegados durante la entrada masiva deben regresar “lo antes posible”, pero también ser tratados con “dignidad y humanidad” mientras estén aquí

El Rey ofrece un discurso en el Muralla junto a la reina Letizia, Juan Vivas y Ángel Víctor Torres
El Rey ofrece un discurso en el Muralla junto a la reina Letizia, Juan Vivas y Ángel Víctor Torres | G. Sardá

Eran altas las expectativas sobre las palabras que el Rey de España pudiera ofrecer durante su primera visita a Ceuta. Los miles ceutíes que este martes salieron a recibir a Felipe y Letizia entre vítores y aplausos no se conformarían con menos que una defensa firme y contundente de la españolidad de la ciudad y una llamada de atención a Marruecos. En mayor o menor medida, ha cumplido con ambas. En una intervención ofrecida en el Parador La Muralla tras reunirse con miembros de la sociedad civil caballa como culmen de su apretada agenda del día, el monarca ha manifestado su intención de transmitir, “como jefe del Estado, como Vuestro Rey, un mensaje de serenidad y de confianza a pesar de la incertidumbre”. “No dejéis, ni por un instante, de creer en el futuro de vuestra ciudad -de nuestra- ciudad”.

Tras sentenciar que “Ceuta y Melilla son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España” y que “cualquier amenaza que sufran es una amenaza al conjunto de la Unión Europea”, Felipe VI ha defendido el retorno de “quienes entraron irregularmente” el 30 y 31 de julio “lo antes posible y por los cauces establecidos”. El Rey ha calificado el episodio de "violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas".

También ha pedido que, mientras los migrantes estén en territorio español, sean tratados “siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas”, para que, al mirar hacia esos días “tan difíciles”, sea posible hacerlo “con la tranquilidad y la satisfacción de haber hecho las cosas bien”. También expresó que se les debe exigir “un respeto escrupuloso de las normas de convivencia ciudadana y de los derechos y libertades de los ceutíes”. Los Reyes han querido expresar su “dolor por todas las personas que fallecieron trágica y absurdamente aquellos días”, a quienes han rendido homenaje con la visita al cementerio de Sidi Embarek, donde fueron enterradas. Han transmitido el pésame a sus familias.

A modo de advertencia velada a Marruecos, el Rey ha recordado que amenazar a Ceuta es amenazar al conjunto de Europa. “Ceuta es España, y Ceuta es Europa. Por tanto, su frontera —como la de Melilla— lo es de la Unión”, ha dicho. Se ha referido directamente al reino alauita al afirmar que el Reino de España, al igual que la UE, tienen la “voluntad y responsabilidad de mantener una buena relación” con el país vecino. Una relación, ha afirmado, que ha de estar “basada y sostenida siempre en la confianza y el respeto mutuos, y con el objetivo de promover la estabilidad, la paz y la seguridad regionales. Esto es deseable y lo creo necesario”. “Hacerlo posible exige buena fe por ambas partes”, ha avisado.

El discurso

El Rey ha comenzado su discurso que su visita a Ceuta (y a Melilla este miércoles) se ha hecho esperar desde su proclamación en junio de 2014. "Desde aquel 19 de junio de 2014 siempre hemos deseado hacerla", ha señalado. Según ha explicado, este era el año previsto para saldar esa "larga deuda" en condiciones normales, pero los acontecimientos del verano han alterado las circunstancias.

"Somos, la Reina y yo, dos más de los muchos millones de españoles que todavía tienen grabadas en la retina las imágenes impactantes de lo que vivisteis los días 30 y 31 de julio", ha manifestado. Felipe VI ha calificado aquellos acontecimientos como "una violación de nuestra frontera por una inmensa multitud de personas" y ha reconocido que supusieron un "shock" para el conjunto del país, especialmente para los ceutíes.

El Rey ha advertido de que el impacto de aquella jornada continúa presente en la ciudad y se extiende a los ámbitos social, político, económico y psicológico. Aunque ha recordado que la mayoría de las personas que entraron irregularmente han retornado y otras han sido trasladadas a centros de acogida, ha reconocido las dificultades que persisten para recuperar la normalidad.

"Desde aquel día, os aseguro que no ha pasado uno solo sin teneros a los ceutíes en nuestro pensamiento. También a los melillenses", ha afirmado. El monarca ha explicado que la visita tiene como objetivo escuchar a los ciudadanos y trasladarles "un abrazo lleno de afecto y cariño de parte de toda la sociedad española".

Felipe VI ha apelado a la unidad institucional, la colaboración entre administraciones y la adopción de medidas concretas para superar las consecuencias de la crisis. A su juicio, la situación exige que las autoridades públicas, las instituciones locales y estatales, las fuerzas políticas y la Corona estén "a la altura" de la ciudadanía. En este sentido, ha defendido de manera expresa la españolidad de Ceuta y Melilla. Ha subrayado que la soberanía y la integridad territorial del país "no son negociables: son indiscutibles".

El jefe del Estado ha vinculado esa defensa de la soberanía española con la responsabilidad compartida de los países europeos en la protección de las fronteras exteriores de la Unión. Según ha explicado, este principio es ampliamente compartido por los Estados miembros y lo ha abordado recientemente con los presidentes de Francia y Finlandia.

"Es en momentos como estos cuando ser europeos cobra su pleno sentido", ha señalado, al reclamar que los valores de la integración europea se traduzcan en solidaridad y compromiso para proteger la frontera exterior comunitaria.

El jefe del Estado ha agradecido el trabajo de policías nacionales y locales, guardias civiles, militares, responsables de Protección Civil, empleados públicos y voluntarios que han afrontado las consecuencias de la crisis. También ha reconocido el esfuerzo de la comunidad educativa y ha destacado el resultado de la labor desarrollada en uno de los centros escolares que ha visitado junto a la Reina.

Felipe VI ha puesto además en valor la tradición de convivencia de Ceuta, que ha definido como una enseñanza para el conjunto del país. Ha destacado la capacidad de los ciudadanos para convivir por encima de las diferencias de razas, lenguas y religiones, así como el civismo y la fortaleza que, a su juicio, han demostrado durante los últimos meses.

El monarca ha agradecido las muestras de apoyo recibidas desde distintos puntos de España y ha destacado la presencia de banderas de Ceuta en ventanas y balcones, así como las expresiones de solidaridad y admiración hacia la ciudad.

En la parte final de su intervención, Felipe VI ha reiterado que el futuro de Ceuta depende de sus propios ciudadanos, pero también del conjunto del Estado y de la sociedad española. "No dejéis, ni por un instante, de creer en el futuro de vuestra ciudad, de nuestra ciudad", ha pedido.

"No dejaremos que naufrague esta realidad antigua y ejemplar de convivencia", ha concluido el Rey, antes de agradecer a los ceutíes su acogida, su cariño y su lealtad.

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