El roscón de Reyes: una tradición que resiste el paso del tiempo

NAVIDAD 2025

Pasan los años, llegan nuevas tradiciones pero hay una que nunca falla: el tradicional Roscón de Reyes, como bien atestiguan las imágenes de confiterías llenas hasta la bandera en la mañana del 5 de enero

Los roscones de Reyes, clásicos de la época
Los roscones de Reyes, clásicos de la época | Juanjo Coronado
Juanjo Coronado
05 ene 2026 - 13:51

El nacionalismo, por definición, es rancio, pero más aún cuando se mezcla con cuestiones culinarias. Si uno oye a un asturiano hablar de la fabada, probablemente acabe pensando que don Pelayo comía un plato antes de cada acometida contra el invasor. Nada más lejos de la realidad: no es hasta mediados del siglo XIX cuando los denominados indianos (como se conoce en el Principado a los emigrantes que volvieron de América, con mayor o menor fortuna) empìezan a traer legumbres desconocidas hasta la fecha para mezclarlas con carne animal. El 'pa am tomaquet' que es habitual de las mesas en Cataluña no deja de ser una solución de los labriegos murcianos para matar el hambre en las duras jornadas del campo. El primer jamón del que se tiene constancia en España era de producción romana, como hay estudios que sitúan el origen del cuscús en Sicilia. Y hablando de Italia: su plato por excelencia, la pizza, ya era descrito hace miles de años... por los poetas griegos. Por no hablar de la revalorización de algunos productos: no están muy lejanos los tiempos en los que las clases pudientes no comían bacalao porque era cosa de pobres y la paella nació, de nuevo, en el campo: un arroz con sobras para darle de comer a los peones. Vayan hoy día a un restaurante y pidan un buen plato de bacalao o una buena paella...

Con el roscón de Reyes pasa algo por el estilo. Creemos que es más español que la tortilla de patatas -de origen azteca, por cierto- cuando en las saturnales romanas ya se tomaba algo parecido. Felipe V, el primero de la familia Borrbón en reinar en España, ya celebró sus primeras Navidades en el trono tomando un extraño pastel que se comía en Francia y que era originario de Bélgica. Es decir: el roscón, tan tradicional en las mesas de mañana, viene sobreviviendo al paso del tiempo desde hace siglos, y a base de generaciones, ya lo hemos hecho indefectiblemente nuestro.

Obrador de 'La Campanita'
Obrador de 'La Campanita' | Juanjo Coronado

Y es, claro, la mejor oportunidad para los obradores de pastelería de cerrar el año anterior o empezar el recien estrenado con muy buen pie. Desde el punto de vista económico: estamos ante la época de más actividad del año, posiblemente con el mayo de las comuniones o el próximo San Valentín. "No paramos, afortunadamente", nos dice risueña Lorena Ordóñez, que no sabe "cuanto hemos podido gastar de ingredientes, pero el caso es que es muchísimo. Normalmente, trabajamos unas seis o siete horas; son las 12.00 y hay gente trabajando aún que entró de madrugada". Lorena trabaja en el obrador de La Campanita, que pese a su relativa bisoñez como empresa mantiene la ubicación y los productos de su antecesora, La Campana, sociedad extinguida en 2023 tras dos años 'k.o' por la pandemia del coronavirus, de un lado, y de otro por la fuerte pujanza del roscón de marca blanca elaborado en la gran superficie comercial: más barato y disponible en el supermercado de al lado de casa, sin colas ni esperas. Pero lo tradicional pervive.

Lorena Ordóñez, en La Campanita
Lorena Ordóñez, en La Campanita | Juanjo Coronado

"Si, la verdad es que estamos haciendo bastantes roscones. Tenemos mucho calor, estamos echando muchas horas, pero peor sería que llegase un cinco de enero y no tuviésemos tanto trabajo", explica mientras reparte pedidos. "Los hay de encargos, como estos que están viniendo, y también los que se venden en la tienda", nos dice. En efecto, en el tiempo en que hablamos con ella, la puerta del obrador es un ir y venir de clientes que vienen a recoger su pedido.Algunos, incluso, de tres en tres.

Una de las máquinas de obrador, sin parar estos días
Una de las máquinas de obrador, sin parar estos días | Juanjo Coronado

El roscón evoluciona, partiendo de la base de que a todos nos encanta con un buen café caliente en la mañana del 6 de enero mientras comprobamos con una mezcla de asombro y pavor como el más pequeño de la casa prefiere jugar con el cartón antes que con la videoconsola o la suegra calcula si este tarro de colonia no es sospechosamente al que Sus Majestades han dejado en los cinco años anteriores. "Los hay sin azúcar, porque a las personas que son diabéticas también les puede gustar tomarse su trocito de roscón". Lo que no cambia, al menos en La Campanita, es el juguete o la figurita. "Aquí nada de futbolistas o figuras. Aquí el Rey o el haba de toda la vida".

Colas en 'La Africana'
Colas en 'La Africana' | Juanjo Coronado

Le trasladamos a Lorena una pregunta sobre su vida personal. "Mañana ¿comerás roscón de Reyes?". Y la leyenda de que quien trabaja en una pastelería aborrece el dulce parece ser cierta, al menos en el caso de Lorena. "Si, la verdad es que no apetece nada", dice entre risas, mientras siguen viniendo encargos. Los locales no dan a basto. Donde huele a roscón de Reyes, hay colas, en algunos casos extensas. La tradición, surgiera donde surgiera, prospera y se consolida en tiempos de tanto frenetismo comercial como los que vivimos.

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