San Amaro vive horas de tensión por el riesgo de colapso de las balsas del Monte Hacho
QUEJA VECINAL
Los vecinos han mostrado su malestar por la falta de respuesta institucional ante una situación que consideran de mucho riesgo tras la abundante lluvia caída en las últimas semanas
La situación en la barriada de San Amaro continúa agravándose con el paso de las horas. Cinco horas después de que la Asociación de Vecinos alertara públicamente del peligro que supone el estado de las balsas del Monte Hacho tras las intensas lluvias, la incertidumbre sigue siendo total: no se ha producido ninguna evacuación oficial ni se ha personado ningún representante del Gobierno local o de las instituciones para informar a los residentes.
A esta hora, numerosos vecinos permanecen en la calle, mientras son ellos mismos quienes están balizando la zona y retirando vehículos para dejar el entorno acordonado ante el temor de un posible colapso. Varias familias, especialmente aquellas con viviendas más cercanas al monte, han optado por trasladarse de forma preventiva a casas de familiares, ante las lluvias que se prevén en las próximas horas y el riesgo de que cedan las balsas de agua acumulada.
La indignación es palpable entre los residentes, que denuncian sentirse completamente abandonados. “Aquí seguimos, sin información, sin evacuación y sin que nadie dé la cara”, lamentan algunos vecinos, que insisten en que el peligro es real y creciente.
La Asociación de Vecinos de la barriada de San Amaro lleva años alertando del estado de las balsas del Monte Hacho, una preocupación que se ha visto seriamente incrementada tras las lluvias registradas en los últimos días. Según denuncian, la acumulación de miles de litros de agua en las balsas supone un riesgo evidente de rotura, con consecuencias imprevisibles para las viviendas situadas en la parte baja.
El colectivo recuerda que ya advirtió de este escenario tras la DANA que afectó a varios municipios de la Comunidad Valenciana y causó más de 200 víctimas mortales, poniendo de manifiesto las consecuencias de la falta de previsión ante fenómenos meteorológicos extremos. Pese a haber trasladado reiteradamente esta preocupación al Gobierno local, aseguran no haber recibido respuesta alguna.
A esta situación se suman los recientes desprendimientos registrados en la zona. En la madrugada de hoy domingo 8 de febrero se produjo un nuevo corrimiento de tierras y rocas, apenas un día después de que una piedra de más de 200 kilos cayera en el entorno, causando daños materiales.
Los vecinos insisten en que no dejarán de denunciar lo que califican como una “situación límite” y reclaman medidas preventivas inmediatas antes de que se produzca una tragedia.