Sony Vashdev: “Ojalá pueda ser algún día un referente para otras mujeres”
MARÍA DE EZA
Hija del comercio y de la tradición hindú vivida en casa, recibirá el Premio María de Eza el próximo 6 de marzo, tras ser elegida por unanimidad para el galardón
Acostumbrada a ser ella misma la que presentara y examinara candidaturas al Premio María de Eza, le toca este año representar el papel del ‘cazador cazado’. El jurado ha decidido proponer a Sony Vashdev como la ganadora del Premio María de Eza 2026, con el que se reconoce a la mujer del año coincidiendo con la celebración del 8 de marzo. “Es curioso, porque además cuando preparan las propuestas siempre valoran, haces un poco el recorrido y en muchísimas ocasiones, en este caso recuerdo cuando preparé la propuesta de Mari Carmen Mosquera, que además era profesora de instituto, yo no la conocía, me dijeron bueno vamos a proponerla, era desde la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales y realmente cuando estás preparándola entras en la personalidad, en toda la trayectoria personal, profesional de esa persona y realmente descubres una gran mujer”.
Por tanto, si ella ha encontrado en Mosquera y otras como Carmen Figuerola, recientemente fallecida y gerente de una agencia de transportes, a referentes “me entra risa, pero si, es posible que en algunos años yo pueda ser un referente para algunas mujeres o niñas. La verdad es que sería bonito”, reflexiona.
El primer recuerdo que se le viene a la memoria es el de su madre y abuela. “La historia es de novela. De hecho, yo empecé a escribirla y cuando vieron los primeros bocetos, se emocionaron. Salían de India, de un lugar que acababa de nacer a la independencia y que pocos meses después se partió en dos: India y Pakistán. Fue el primer gran movimiento migratorio de las últimas décadas, puesto que hubo catorce millones de personas que se desplazaron”, recuerda Vashdesv. Ese éxodo fue a Gibraltar y al Protectorado, en un barco donde se conoció una pareja, que al llegar a tierra firme ya habían iniciado un romance. Eran sus padres.
Claro: una cultura totalmente distinta a un mundo completamente nuevo. “Para mí ha sido un privilegio. Es decir, algo que podría ser quizás un poco un problema o en algún momento de tu vida sí que es verdad, sobre todo en la adolescencia te ves con una falta de señas de identidad porque tú dices, bueno, ¿por qué no? ¿Por qué yo soy tan diferente? Pero luego de esas cosas, de esos retos, haces un desafío y una oportunidad”.
Esa parece ser su actitud vital, tanto en lo personal como en lo profesional. “En Ceuta, solamente hay una familia de origen punjabi y los demás somos de la región del Sindh, que actualmente es Pakistán. Entonces, después de ese movimiento migratorio, desde un lugar en el que la mujer efectivamente lo que hacía era, pues lógicamente, casarse, engargarse de casa, tener sus hijos, y seguir esa tradición familiar, las que vinieron aquí hicieron lo mismo, mis abuelas, y luego mi madre, mis tías... ¿Y qué pasaba? Que, lógicamente, había que seguir la tradición. Mi casa, además, es curiosa, porque yo soy la tercera niña. Y entonces, en la India, que nazcan niñas no era lo más agradable... Por lo menos para el padre que tenía que pensar que tenía que darle un adote para poder casar a su hija y tal. ¿Y qué ocurre? Que, efectivamente, a mí sí tuve la suerte, que mis padres en ese aspecto eran bastante abiertos, vieron potencial en mí y me dejaron hacer la carrera”.
Sus padres se dedicaron al comercio. Con tanta intensidad vivieron aquello de la representación que “soy, posiblemente, la única mujer de España que tiene su nombre inscrito como la célebre marca” que llegaba a Ceuta a través de aquellos bazares. “El nombre de Soni existe, pero con i latina al final, y no con y griega. Luego he tenido que aguantar la bromita de “si tu eres Sony, yo soy Sanyo”, pero sobre todo en la Universidad”. En Ceuta “la convivencia era muy natural, y estaba todo como mucho más asumido, más integrado. En verdad, somos un ejemplo”, admite.
La entrevista, por cierto, se realiza apenas 24 horas después de que Vashdev sea designada con el Premio Convivencia. Pero claro, ¿le ha dado tiempo a empezar a esbozar, siquiera, el discurso?. “Ayer no pude dormir, dándole vueltas porque estoy tentada, ¿no? Ahora estoy haciendo un curso de IA, y he estado tentada de preguntarle ¿qué es lo que conoces de mí? Haz Pero sí que es verdad que se te ocurren muchas cosas. Y hombre, más que nada me gustaría el poder dejar una buena sensación, ¿no? De decir: aquí hay toda una trayectoria, El que yo pueda inspirar a alguna chica joven a decir, oye, que puedes conseguir, puedes soñar y puedes realmente llegar a alcanzar lo que quieras”, reflexiona la galardonada.
Una trayectoria profesional que nace en la boda de una compañera y se extiende ya casi a las cuatro décadas
Sony Vashdev estudió en Málaga, y en principio todo se iba a enfocar a la tradición del comercio familiar. Pero “estudié aquí en el instituto femenino, el 7 Colinas, y luego ya me fui a estudiar a Málaga, a Económicas.Me encontré con una compañera, la delegada de mi clase del instituto, en una boda, y a partir de ahí, bueno, estuve una temporada trabajando en Las Palmas de Gran Canaria, en la asesoría también de un gran asesor fiscal de origen hindú, que además ha sido tesorero del Cabildo Insular, muy reconocido, estuve allí una temporada trabajando, pero ya luego volví a Ceuta. Coincidí con esta amiga mía del despacho, que es Mila, y ella ya tenía el despacho de su padre, que es el Bufete Fernández Verdú, muy conocido en la ciudad, y empezamos las dos”.
Ahora “en julio van a ser 36 años, pues en aquel entonces fuimos un despacho pionero, con esa combinación de abogado y economista, que todavía no había en la ciudad, y además multicultural, e íntegramente femenino, multicultural y con la ventaja de que yo se inglés y francés, con lo cual, en su momento, pues realmente también nos ayudó mucho en el despacho”.
Recuerda como su madre fue la primera que tuvo la frustración de no poder estudiar. “Yo estaba destinada a casarme, tener hijos y demás, y ahí encontré el apoyo de mi abuelo. Este, cuando yo me planteé irme fuera a estudiar, dijo a mis padres “no te preocupes si se va ahora, porque yo me fui de casa con 17, y con 23 años acaba la carrera, luego si eso ya le dará tiempo de casarse y tal”.
Ella “tenía siempre una gran obsesión. Mi madre quiso estudiar y, segundo, yo le daba mucha importancia a la independencia económica. Entendía que una mujer tiene que ser independiente económicamente para poder llevar su vida. Haga lo que haga, se case, no se case, pero independencia económica. Cuando tú tienes tu dinero, tú vales. Y ya está, no hay otra, en ese sentido. Muchas veces, parte de los problemas que tienen las mujeres es por esa dependencia”.
Y admite que “aunque aún quede camino por recorrer, hemos evolucionado muchísimo hacia la igualdad. Yo tenía diez años cuando murió Franco, y el cambio de esta sociedad desde entonces, en ese sentido, ha sido auténticamente espectacular”.
La Comunidad Hindú muestra su orgullo por la nominación de Vashdev
La premiada es, también, vocal de la Comunidad Hindú de Ceuta. El organismo que preside Ramesh Chandiramani envió una nota a los medios de comunicación, felicitándose por la designación de Vashdev. El premio “hace justicia a una trayectoria ejemplar marcada por su inquebrantable compromiso con el empoderamiento de la mujer y la igualdad en nuestra ciudad”.
Sony Vashdev “representa los valores de liderazgo femenino, solidaridad y servicio a la comunidad que este premio busca visibilizar. Su labor no solo ha contribuido a mejorar la vida de muchas mujeres ceutíes, sino que sirve de inspiración para las futuras generaciones. Nos unimos a las felicitaciones de toda la sociedad de Ceuta y celebramos este merecido reconocimiento a una mujer cuya huella social es ya imborrable”
Vashdev ejerce, en ocasiones, como portavoz de la Comunidad Hindú en algunos eventos. Es la primera hindú en recoger este premio.