Noche de San Juan
Tradición y drones para la puesta de largo del verano en las playas
Noche de San Juan
Ceuta/ Las playas de La Ribera y El Chorrillo han vuelto a convertirse en el corazón de la celebración de la Noche de San Juan, una de las citas más esperadas y multitudinarias del calendario festivo ceutí. Centenares de personas se congregaron en los arenales para participar en una velada marcada por la música, la convivencia y la tradición, en una noche en la que la ciudad ha vuelto a rendirse a la magia de un festejo que cada año simboliza la bienvenida al verano.
Desde mucho antes del inicio de la programación oficial, la estampa era la de las grandes ocasiones. Familias enteras, grupos de amigos y numerosos jóvenes comenzaron a ocupar las playas desde el atardecer, transformándolas en un enorme espacio de encuentro ciudadano. Neveras portátiles, mesas plegables, sillas de playa y mantas se repartían a lo largo de los arenales, mientras los más pequeños aprovechaban las últimas horas de luz para jugar junto a la orilla y los mayores compartían cenas improvisadas frente al mar.
Con el paso de las horas, la afluencia de público fue aumentando hasta llenar prácticamente todo el entorno de La Ribera y El Chorrillo. El ambiente festivo se respiraba en cada rincón. Volvía a repetirse la escena del trasiego de personas en busca del mejor lugar desde el que contemplar los actos programados para una noche que, año tras año, engrosa la memoria sentimental de varias generaciones de ceutíes.
La celebración organizada por la Ciudad arrancó oficialmente a las diez de la noche en el escenario principal instalado en la playa de la Ribera. Allí, el cantante ceutí Ismael de la Rosi fue el encargado de abrir la programación musical. Su propuesta, en la que confluyen sonidos flamencos y rockeros, sirvió para animar a un público entregado desde los primeros acordes.
La Noche de San Juan mantiene en Ceuta un marcado carácter popular y participativo. Sin desmerecer los espectáculos programados, la verdadera protagonista sigue siendo la ciudadanía, que convierte las playas en un espacio de convivencia donde se mezclan generaciones, costumbres y recuerdos.
La expectación fue creciendo a medida que se acercaba la medianoche. Este año, la principal novedad de la celebración residía en la sustitución de los tradicionales fuegos artificiales por un innovador espectáculo de luz y sonido con drones denominado “Ceuta en el cielo”.
Cuando comenzó la exhibición, el cielo sobre la playa de El Chorrillo se convirtió en un gran escenario tecnológico. Durante unos quince minutos, centenares de drones ejecutaron una compleja coreografía aérea sincronizada con música y efectos lumínicos. Las figuras se sucedieron en la oscuridad de la noche, despertando la admiración del público y provocando continuas ovaciones.
Los asistentes siguieron con atención cada uno de los movimientos de la exhibición, que pudo contemplarse desde distintos puntos del litoral. La apuesta por esta fórmula respondió tanto al interés creciente por este tipo de espectáculos como a la voluntad de ofrecer una alternativa respetuosa con el medio ambiente, libre de emisiones contaminantes, sin residuos y sin el impacto acústico que generan los fuegos artificiales convencionales.
La quema del Juanillo
Tras el espectáculo llegó uno de los momentos más esperados y cargados de simbolismo de toda la velada: la quema del Juanillo. Las llamas volvieron a iluminar la playa del Chorrillo ante la atenta mirada de centenares de personas que rodeaban la hoguera. Este año, la figura estaba inspirada en las luchas de Hércules, personaje estrechamente vinculado a la identidad histórica y mitológica de Ceuta.
La tradición de la Noche de San Juan hunde sus raíces en celebraciones ancestrales relacionadas con el solsticio de verano. Mucho antes de la llegada del cristianismo, distintas culturas europeas encendían hogueras para rendir culto al sol en la época del año en que los días alcanzaban su máxima duración.
En Ceuta, esta tradición ha encontrado siempre un escenario privilegiado en sus playas. El mar y el fuego se convierten cada año en los dos grandes elementos de una celebración que combina simbolismo y sentimiento popular. Para muchos, acudir a la playa la noche del 23 de junio constituye una costumbre familiar transmitida de generación en generación.
Una vez finalizada la quema del Juanillo, la actividad regresó al escenario de La Ribera, donde la Orquesta Bohemia tomó el relevo para prolongar la fiesta hasta bien entrada la madrugada. Decenas de personas se congregaron frente al escenario para bailar y cantar, mientras otras continuaban disfrutando del ambiente festivo repartidas por la arena o paseando junto al mar.
La celebración transcurrió sin incidentes destacados gracias al amplio dispositivo especial coordinado por la Ciudad Autónoma. En él participaron efectivos de la Policía Local, Protección Civil, el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), el 112, la sociedad municipal Amgevicesa, Parque Móvil, servicios de limpieza y mantenimiento urbano, además de la colaboración de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de la Comandancia General de Ceuta.
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