Tradición, fe y calor: Ceuta se vuelca con San Antonio
COFRADE
Cientos de personas se han volcado, una vez más, con la tradicional procesión de San Antonio. La imagen del santo lisboeta ha estado acompañada de fieles, que además de la fe han disfrutado de un buen día de calor, música y de un entorno privilegiado
La historia de una ciudad es también la historia de las gentes que la pisan. De esos hombres y mujeres que llegan, por ejemplo, a Ceuta y sin tener lazos ni nada en común con esa tierra acaban dejando su huella tanto entre coetáneos como, sobre todo, en las generaciones venideras. La historia de Ceuta está plagada de ejemplos de esos. Pero este fin de semana cabe hablar, en exclusiva, de uno. Aquel que nació como Fernando Martins de Bulhões, que pasó un tiempo en nuestra ciudad y al que el santoral cristiano le tendría reservado un hueco propio con el nombre de San Antonio de Padua.
Cada 13 de junio, su fiesta se celebra en muchos lugares del mundo. En Ceuta, en los lugares donde -se cree- pasó un tiempo rodeado de la naturaleza que tanto le gustaba, San Antonio es venerado con una romería y posterior procesión que, por lo que sea, acaba desafiando al calor, la humedad o la playa para acabar resistiendo al paso del tiempo, generación tras generación. Es la historia de una ciudad, pero también son historias personales. De los miembros de la Cofradía, que apenas han dormido unas horas entre el rosario de antorchas de la noche anterior y las obligaciones mañaneras. De Gisella, una estudiante peruana que vino a Ceuta para convertirse en una devota del santo. "Soy creyente, y nunca había oido hablar de San Antonio, pero cuando llegué aquí conocí su historia y me cautivó. Es la primera vez que asisto a la Romería, y estoy encantado".
Es la historia, también, de David Gutiérrez y Enrique Casellas. Más allá de aquel 'Porque Ceuta es así' con el que se han ganado un hueco por derecho propio en la historia musical de nuestra ciudad, siguen estando relacionados con lo ceutí. En este caso "con algo como San Antonio, donde no podíamos faltar. La verdad es que entre las vistas, la ermita... No hay muchos lugares en el mundo que puedan presumir de una romería así". También de músicos que regresan a Ceuta 45 años después. Es la Banda de la Vera Cruz de Alhaurín el Grande, conocida con el sobrenombre de 'La Pepa' por haberse fundado un 19 de marzo. "Al año siguiente, vinimos a García Aldave tres autobuses, la banda y cientos de personas para participar en un Sábado Legionario", recuerda uno de los más veteranos. "Desde entonces, no habíamos vuelto a Ceuta, pero creo que vamos a seguir viniendo año tras año".
No podemos olvidarnos tampoco del vicario general de Ceuta, Francisco Fernández Alcedo. Un gaditano de nacencias, pero que lleva el suficiente tiempo en Ceuta como para saber que "San Antonio no es solo tradición. Es el lugar donde muchos aprenden a rezar por primera vez, este es el día en el que hay que pedir al santo su interesección por los enfermos, los jóvenes que no encuentran vivienda, los que están sin trabajo", dice en una misa llena de gente y a la que no faltan las primeras autoridades de la ciudad. El presidente, Juan Vivas, el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano o el comandante general de Ceuta, Luis Fernández Herrero, entre otros. No falta prácticamente nadie.
También es la historia de los habituales costaleros, este sábado cargadores, que llevan al santo a hombros completando un recorrido corto pero exigente. No faltan los gritos de apoyo, como los de Oscar De Cos: ya son tradicionales sus sentidos 'vivas' al santo y a la tradición. Podríamos hablar también de la paciencia de Carlos Orozco y su Junta de Gobierno a la hora de repartir 5.000 panecillos. Paciencia y eficacia: el personal de Protección Civil y el de Cruz Roja, como el de los Cuerpos de Seguridad también se emplea a fondo para que todo transcurra como debe ser: con diversión y sosiego.
De la parte de la diversión se encarga, por ejemplo, Fran Amado. Otro que vino a Ceuta por esos azares de la vida, y al que hemos visto rematando un corner con el mismo arte con el que versiona 'La quiero a morir' de Francis Cabrel. Y con el que comparte escenario con su amigo Miguelito, este personaje entrañable que lo mismo que te vende un cupón de la ONCE te canta por bulerías y pone boca abajo al personal. Es el debut en Ceuta, tanto personal como profesional, de Rocío Soto: el apellido pesa y ayuda. "Yo soy fan de mi padre, cierto, y tengo un popurrís de canciones de el porque aparte de mi padre es muy buen artista. Pero también me estoy haciendo mi huequecito, y me encanta venir a celebraciones populares como estas, en las que el público es exigente".
Y por supuesto, aquella leyenda de las mozas con ganas de conocer novio, una piedra y el lugar donde la espalda pierde su casto nombre... Antonia lo tiene claro. "Le voy a pedir al santo por mi salud, por mis hijos, y que me traiga un novio". En su casa "todos son Antonios: mi marido, mi hija, mi nieto... Es un día especial", dice Encarna, su madre. También es Jonathan que regresa a su ciudad natal acompañando a su padre "como el lo hacía conmigo hace más de veinte años". De Beatriz y Diana, dos amigas que se divierten mientras nos confiesan la primera que lleva viniendo desde que tiene uso de razón y la segunda que prácticamente no había venido nunca.
Son tantas historias como personas, como ediciones de San Antonio. Al fondo, la ciudad sigue a sus cosas. Pero todo parece ajeno a lo que ocurre en un rinconcito de uno de los lugares con más historia de Ceuta -bajo la misma fortaleza del Hacho en la que murió el hombre lobo español, Romasanta, o a escasos metros de donde Franco dirigió el famoso Convoy de la Victoria-, con el recuerdo de ilustres vecinos como Serafín Becerra o Ramón Pouso, o de esas noches en las que sonaba la Sirena para ayudar al faro de Punta Almina, con Santa Catalina como testigo. Recuerdos amargos de un 12 de diciembre, tragedia tantas veces repetida. Pero siempre, con la imagen de San Antonio presente. Y siempre, cada año, con miles de historias personales, casi anónimas, sustentando la tradición. No es solo fe. No es una cita más en el calendario. Es historia de Ceuta.