El ‘único truco’ que funciona para evitar dar positivo en un control de alcoholemia según la Guardia Civil

SEGURIDAD VIAL

Beber agua, tomar café, mascar chicle o hacer ejercicio son algunos de los remedios que muchos conductores siguen utilizando para intentar reducir la tasa de alcohol antes de ponerse al volante. Sin embargo, las autoridades recuerdan que ninguno de ellos funciona y advierten de que el único método seguro es no conducir después de haber bebido

Imagen de archivo de un guardia civil.
Imagen de archivo de un guardia civil. | CEDIDA
Redacción
22 jul 2026 - 17:49

Con la llegada del verano y las fiestas patronales, miles de personas vuelven a coger el coche para desplazarse a verbenas, ferias y celebraciones. En este periodo, marcado por un aumento de la movilidad, también resurgen los mitos sobre cómo engañar al alcoholímetro o acelerar la eliminación del alcohol del organismo.

La Dirección General de Tráfico (DGT) insiste en que estas creencias carecen de fundamento. El alcohol continúa siendo uno de los principales factores de riesgo en las carreteras españolas y está presente en entre el 30 % y el 50 % de los accidentes mortales, según los datos del organismo.

Uno de los remedios más extendidos consiste en beber grandes cantidades de agua tras consumir alcohol. La teoría sostiene que una mayor hidratación ayuda al organismo a eliminar el alcohol con mayor rapidez. Sin embargo, aunque el agua puede aliviar algunos síntomas de la resaca, no reduce la concentración de alcohol en la sangre ni modifica el resultado de una prueba de alcoholemia.

El café también forma parte de la lista de falsas soluciones. Es cierto que la cafeína puede disminuir la sensación de sueño y hacer que la persona se sienta más despierta, pero no elimina los efectos del alcohol sobre el cerebro ni mejora la capacidad para conducir. La sensación de mayor lucidez puede incluso generar una falsa confianza al volante.

Algo parecido ocurre con los chicles de menta, los caramelos o los granos de café. Muchas personas recurren a ellos para disimular el olor a alcohol, aunque los alcoholímetros no detectan el olor del aliento, sino la cantidad de alcohol presente en el aire espirado. Por ello, estas prácticas no influyen en el resultado del control.

A estos mitos se suman otros como correr, hacer ejercicio para sudar, beber leche o aceite antes de consumir alcohol o incluso utilizar técnicas de respiración durante la prueba. La Guardia Civil recuerda que ninguna de estas prácticas cuenta con respaldo científico y advierte de que algunas pueden resultar perjudiciales para la salud.

El tiempo es el único aliado

Después de ingerir una bebida alcohólica, el alcohol pasa rápidamente al torrente sanguíneo y alcanza su concentración máxima entre los 30 y los 90 minutos posteriores al consumo. A partir de ese momento, el hígado comienza a metabolizarlo de manera gradual.

Los especialistas coinciden en que este proceso no puede acelerarse. Ni el agua, ni el café, ni el ejercicio físico, ni ningún remedio casero consigue que el organismo elimine antes el alcohol. Por eso, esperar solo un par de horas antes de conducir tampoco garantiza que la tasa haya descendido por debajo del límite legal.

El peligro de los trayectos cortos

Durante las fiestas locales también es habitual que algunos conductores minimicen el riesgo de recorrer distancias cortas. Sin embargo, una parte importante de los accidentes relacionados con el consumo de alcohol se produce precisamente cerca del lugar donde comienza o termina el desplazamiento.

Las autoridades señalan que el exceso de confianza suele jugar un papel decisivo en este tipo de siniestros y recuerdan que cualquier trayecto, por breve que sea, exige las mismas condiciones de seguridad que un viaje largo.

La única tasa segura es 0,0

Actualmente, la legislación española establece un límite general de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre o 0,25 miligramos por litro de aire espirado. En el caso de los conductores noveles y profesionales, el máximo permitido se reduce a 0,3 g/l y 0,15 mg/l, respectivamente.

Además, la reforma de la normativa aprobada en 2025 prevé rebajar el límite para todos los conductores hasta los 0,2 g/l en sangre y 0,1 mg/l en aire espirado cuando entre definitivamente en vigor.

No obstante, tanto la DGT como la Guardia Civil mantienen el mismo mensaje: incluso por debajo de los límites legales, el alcohol afecta a la capacidad de reacción, la percepción del riesgo y la toma de decisiones. Por ello, la recomendación es clara: si se ha consumido cualquier cantidad de alcohol, la mejor opción es dejar el coche aparcado y utilizar un medio de transporte alternativo.

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