Un vecino en silla de ruedas denuncia que le faltó visibilidad en la misa de la Virgen del Carmen
DISCAPACIDAD
Accedió a la playa de la Almadraba por una rampa, pero no pudo colocarse en un punto para presenciar el culto en su totalidad por tener delante más personas de pie
Un vecino de Ceuta llamado Ricardo Teresa, que padece una discapacidad motora y que tiene que usar una silla de ruedas para moverse, ha formulado una queja a este medio porque el pasado jueves 16 de julio no pudo presenciar en su totalidad la misa en honor a la Virgen del Carmen celebrada en la playa de la Almadraba.
Según ha explicado, acudió al lugar acompañado de su esposa “como todos los años”, y bajaron por una rampa para llegar a las sillas habilitadas frente al escenario dispuesto en la playa, que tenía un altar encima del mismo para celebrar la misa. La mujer ocupó uno de los asientos de plástico, que situó junto a la rampa para que Ricardo permaneciese sentado a su lado en su silla de ruedas; en un lugar un tanto apartado y desde el que “se veía bien” el escenario, “aunque un poco lejos”.
No obstante, pasados unos minutos, varias personas en general y las autoridades presentes ocuparon las filas de asientos que la pareja tenía delante. Más gente se puso detrás de estas sillas, ya de pie, dificultando también la visión del matrimonio. Este vecino asegura que advirtió a los presentes de su problemática pero que no se le dio solución, una situación que “no estuvo bien” y que considera una falta de consideración.
“En el Teatro a los minusválidos nos ponen como si fuéramos perros"
Ricardo Teresa también recuerda una reivindicación que ya realizó a través de El Pueblo el año pasado y que posteriormente obtuvo una respuesta política, si bien su solución aún no se ha materializado.
El partido localista Ceuta Ya! llevó al Pleno de la Asamblea a finales de febrero de 2025, hace un año y medio, una propuesta para mejorar en el Teatro Auditorio del Revellín la accesibilidad para las personas con discapacidad, quienes hasta ahora deben sentarse en las última fila, al fondo de la sala; el lugar más alejado del escenario y el que también presenta dificultades para escuchar la función que se esté representando.
La propuesta salió adelante y obtuvo los votos a favor de todos los partidos políticos excepto los de Vox, cuyos diputados se abstuvieron.
No obstante, y a pesar de que el proyecto destinado a tal fin se fue redactado en los meses posteriores, en la actualidad la situación para las personas con discapacidad motriz no ha cambiado, y estas siguen teniéndose que colocar en las últimas filas del Teatro.
Ricardo recuerda que cuando Javier Celaya fue consejero de Cultura (entre 2017 y 2019) obtuvo el permiso para poder tomar asiento en las butacas de las primeras filas del Revellín junto a su esposa, pero a partir de 2019 su situación cambió al aducir las autoridades problemas de seguridad en caso de incendio.
“En el Teatro a los minusválidos nos ponen como si fuéramos perros. O sea, en la última fila, que desde allí ni se ve ni se escucha. Me he perdido muchas compañías de teatro, que me gustan mucho pero no he podido verlas. Tan atrás prefiero no ir”, ha recordado este vecino, que también ha añadido que está estudiando plantear la problemática ante el Defensor del Pueblo si no se le da pronto una solución.