Los vecinos del nº 4 de ‘los pisos blancos’ de Loma Colmenar, sin ascensor desde hace meses
BARRIADAS
La avería en el elevador del bloque de edificios, que ya se ha prolongado durante “demasiado tiempo”, mantiene a personas mayores o con discapacidad sin poder salir de sus casas
La comunidad de vecinos y vecinas del número 4 de los conocidos como ‘pisos blancos’ de la barriada Loma Colmenar, de las 317 viviendas de protección oficial cercanas al Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), tiene averiado su ascensor desde hace “casi un año”, según han afirmado varias de las personas afectadas a este diario en las últimas horas.
La situación, que ya se ha prolongado durante “demasiados meses”, mantiene a varias personas mayores con dificultades para moverse, así como a otros vecinos aquejados de alguna disfunción funcional, alguna discapacidad móvil o minusvalía física, sin poder salir de su vivienda.
En este edificio en concreto hay cinco pisos con rellanos de cuatro viviendas por cada planta; unas 20 familias o núcleos familiares afectados en total.
“Me siento encerrada en mi casa; como castigada, igual que durante la pandemia”, ha referido en concreto en este sentido una vecina de 47 años que vive en el segundo y que afirma que ha tenido que cancelar sus sesiones de fisioterapia ante la imposibilidad de subir y bajar las escaleras por el “sufrimiento” que le supone.
Esta mujer, que se mueve en silla de ruedas, alega que ha salido de casa en los últimos meses menos de 10 veces, ya que, si bien puede bajar a la calle aunque sea “despacito”, a la hora de subir su experiencia “es horrible”.
“Tengo fatiga cuando subo, que hasta que lo consigo puede pasar media hora. Me pongo a llorar, porque es que me destroza el cuerpo”, confiesa, al tiempo que relata también que padece fibriomialgia severa, lumbalgia crónica, diabetes e hipertensión.
Algunos residentes aseguran además que el problema está afectando de forma directa a su vida cotidiana y a cuestiones básicas como acudir a citas médicas, realizar compras o simplemente salir a la calle. En varios casos, explican, son familiares o vecinos quienes tienen que ayudar a las personas con movilidad reducida para subir alimentos o medicamentos hasta las viviendas ante la imposibilidad de utilizar el ascensor.
El acceso al garaje también está comprometido, ya que al no poder usar el ascensor los residentes deben salir del edificio para entrar a la zona donde dejan los coches.
Varios vecinos explican a este diario que los ascensores en particular y los elementos del mobilirio de estos bloques en general sufren muchos actos vandálicos, algunos incluso documentados por la prensa en los últimos años.
“No siempre, pero parece que sí que es siempre que estamos sin ascensor. Nos dura dos o tres meses; y nada, después hay que arreglarlo, pero es que esta vez ya llevamos demasiados meses sin él”, relata otra vecina.
“Hay gente que es salvaje y no cuida los pisos, pero los demás no tenemos la culpa”, considera otro.
Todos aseguran que han informado del problema en multitud de ocasiones a la administración pertinente, pero aún no le han dado solución, por lo que han decidido interponer la queja vecinal a través de este medio.