Venezuela: cuando la tierra natal duele a medio mundo de distancia
TERREMOTO
Un grupo de ciudadanos oriundos de aquel país comienza a organizarse y mantener contacto entre ellos para ver de que manera pueden ayudar a sus compatriotas desde la ciudad en la que, por distintos motivos, residen en estos momentos: Ceuta
Probablemente, Venezuelea sea el país de Iberoamérica que más conversaciones ha suscitado en España en los últimos años, por algo que no tiene -en principio- que ver con lo que ha llevado al país caribeño a ser portada de todos los informativos mundiales. La convulsa situación política de aquella nación ha llegado a formar parte del debate diario de la actualidad nacional. En los últimos meses, sin ir más lejos, la caída de Nicolás Maduro, el ascenso al poder de Delcy Rodríguez, el Nobel de la Paz a María Corina Machado o la situación procesal del ex presidente español, Rodríguez Zapatero, han tenido a esa nación muy presente en el debate político de nuestro país. Pero hay momentos en que todo parece pasar a un segundo plano, y que hablar de estas cuestiones puede traspasar con creces las líneas del mal gusto.
"Me enteré en tiempo real. Tenemos grupos de familia con nuestra gente de Venezuela, y vi como el teléfono empezaba a llenarse de mensajes, preguntándose unos a otros si estaban bien. Eran las dos o tres de la madrugada en España y me conecté a ver que estaba pasando. Luego vi lo que ocurría con el terremoto", recuerda Daniela. Su madre, Jacqueline, lleva unos meses en nuestra ciudad. Ella ofrece el testimonio más impactante cuando habla de la desaparición de un primo retirado y el hallazgo de la muerte del hijo de este.
Nuestra redacción se llena de venezolanos en la mañana de este sábado. Acuden a nuestra llamada, tanto para hablar de sus sensaciones como para conocerse entre ellos y empezar a crear canales de ayuda, para ver como pueden organizarse. La conversación es fluida, y aunque algunos ya se conocían previamente, muchos hablan por primera vez con alguno de sus compatriotas residentes en Ceuta. En total son unos sesenta, según datos del INE, aunque de estos 40 disponen de nacionalidad española. Algunos han llegado por amor, otros buscando trabajo, otros tantos por el empleo de sus parejas. Sus profesiones oscilan desde el ejercicio de la Medicina hasta el desarollo de startups. Y la pregunta "¿como están los tuyos?", "¿de donde sois?" fluye prácticamente desde el primer momento.
Sobre todo, quieren saber como organizarse. "Ahora mismo no sabemos si podemos ayudar monetariamente o es mejor ponernos en contacto con alguien que nos diga que necesitamos". Surge la comparativa de la DANA de Valencia, cuando las autoridades regionales decidieron pausar el envío de ayuda y priorizar según que cuestiones. "¿De qué sirve que haya países que envíen arroz si los servicios de emergencia no tienen material para buscar a la gente entre los escombros?", apunta una de ellas.
Blanca y Simón no quieren responder a la pregunta, de curiosidad humana y periodística, de saber qué les trajo a este lugar que está, curiosamente, vinculado con el nombre de aquel país -lo explicaremos en este mismo artículo- sino que se muestran proactivos en saber como pueden contribuir a ayudar a sus compatriotas. "Vamos a crear un grupo de WhatsApp, vamos a intentar contactar con algunas organizaciones asistenciales de Ceuta, aunque lo primero es saber qué se necesita, donde podemos almacenar lo que podamos recaudar y como podemos enviarlo desde Ceuta hasta Venezuela", insisten una y otra vez. Durante el rato que están en nuestra redacción, comienzan a contactar con algunos compatriotas venezolanos que están situados en Madrid o Sevilla. La desesperación de "saber que hace falta todo, pero no sabemos por donde empezar" aparece en algún momento de la conversación. Anneliesse recuerda como La Guaira "era un lugar que hasta hace unos años fue paradisíaco, y luego a raiz de otro terremoto" empezó a decaer, al punto de que la zona estaba dividida en dos: la de los nuevos edificios y la de la zona que no pudo ser reconstruida tras el anterior terremoto. Luego hablan de que el país, prácticamente, "está colapsado para poder entrar por vía aérea. La Guaira está cercana al Aeropuerto Internacional de Caracas, es una ciudad muy de pasar uno o dos días. La torre de control del aeropuerto ha colapsado", confirma Henry. Y aunque todas las muertes sean igual de dolorosas, hay algunas de personas que por ser famosas impresionan, si cabe, un poco más. Es el caso de la actriz y cantante Yorgelis Delgado, muerta en los primeros momentos del terremoto. También surgen otros nombres ante los que la parca no hizo distinción de condición social: caso del futbolista Yimbert Berroterrán, mundialista sub 17 con la 'Vinotinto' o la familia del también jugador de fútbol Lucas Trejo, que está desaparecida. También de la delegada del Gobierno canario en Venezuela, Isabel Jara. La vinculación entre Venezuela y Canarias, de ida y vuelta, es fortísima. "Los canarios tenemos la cabeza en Europa, los pies en África y el corazón en Venezuela", decía hace años un dirigente isleño.
Los primeros actos solidarios tendrán lugar este mismo domingo. En la misma iglesia evangélica a la que pertenecen Daniela y Henry, se va a destinar la recaudación dominical a Venezuela. "Todos nuestros donativos se los haremos llegar al departamento de Misiones Mundiales, que ya está en contacto directo con los supervisores e iglesias más afectadas en la zona. Para todos aquellos que quieran colaborar, se ha habilitado un número de cuenta: ES71 0081 0086 0700 0265 9973", dicen. Otros presentes, de religión católica, también van a indagar sobre las posibilidades de hacer algo a través de las parroquias de nuestra ciudad.
Incluso "Ceuta y Melilla no son muy conocidas allá. Queremos presumir de que la tierra que nos acogió también ayudó, en la medida de lo posible, a la tierra donde nacimos". Durante la conversación surgen también algunas voces críticas con la falta de preparación. "El 'no va a pasar' es algo que va implícito, para mal, en la condición de los venezolanos".
En los próximos días, van a comenzar a movilizarse. Y a tratar de pasar lo mejor que puedan este amargo trago, aunque sea en la tierra que parió a Manuel de Guevara y Vasconcuelos, uno de los primeros gobernadores de aquel país en el que los marineros de Colón quedaron impresionados por la imagen de los indígenas remando "como en una pequeña Venecia, una Venezuela", decían en un lugar muy cercano a Ceuta de Aguas (Estado de Zulia), uno de los muchos topónimos de nuestra ciudad que nuestro añorado Pepe Gutiérrez describió en sus investigaciones sobre Ceuta en América. Un lugar, curiosidades históricas al margen, en el que este grupo de hombres y mujeres observan con espanto como la tierra ha devastado su país, que los peores augurios sobre la situación sísmica de Caracas -bajo un valle- se han cumplido y en la que, tras la entrevista de este sábado, parecen tener una sensación de soledad algo menos pronunciada. Abrazos y lágrimas de venezolanos con vistas a la Ribera.