Villajovita empieza a salir del abandono tras años de reivindicaciones vecinales
BARRIADAS
Mejoras en limpieza, mantenimiento e infraestructuras conviven con demandas históricas aún sin resolver en una barriada que reclama igualdad de servicios
Villajovita, una de las barriadas históricas de Ceuta, ha comenzado a experimentar en el último año una serie de actuaciones que sus vecinos llevaban reclamando desde hace décadas. Tras mucho tiempo denunciando abandono institucional, los residentes reconocen ahora un cambio de tendencia por parte de la Ciudad, con mejoras visibles en mantenimiento, limpieza e infraestructuras básicas. Sin embargo, el avance convive con carencias estructurales que siguen marcando el día a día de una zona que reclama equipararse al resto del mapa urbano.
El presidente de la barriada, Lisandin Mohamed, resume el sentir general a este diario con una mezcla de alivio y cautela. “Por primera vez en muchos años se están haciendo cosas”, explica, aunque matiza que el camino por recorrer sigue siendo largo. En su relato, insiste en la necesidad de reconocer los avances sin dejar de señalar los problemas pendientes.
Uno de los gestos más simbólicos para los vecinos llegó durante las pasadas Navidades. Villajovita volvió a iluminarse por primera vez desde finales de los años noventa. “Desde el año 1998 o 1999, cuando se hizo el último belén viviente, la barriada no había vuelto a tener luz navideña. Este año sí”, señala Mohamed.
Un detalle aparentemente menor, pero que muchos residentes interpretaron como una señal de que la barriada volvía a existir en la agenda municipal.
En materia de limpieza y mantenimiento, el balance también es positivo. El presidente vecinal asegura que la higiene en las calles se mantiene “a rajatabla” y que no puede quejarse del servicio en este aspecto. Las actuaciones recientes han incluido labores de limpieza intensiva, retirada de residuos acumulados en zonas verdes y adecentamiento de espacios que durante años habían quedado fuera de los circuitos habituales de mantenimiento.
Entre las mejoras más destacadas figura la renovación de elementos del mobiliario urbano. Un ejemplo visible es la intervención en la zona de José Benoliel, donde se ha sustituido una estructura deteriorada, oxidada y con grandes boquetes que suponían un riesgo para los peatones. “Era un peligro. Estaba muy mal y ya se ha cambiado entera”, explica Mohamed, que subraya que este tipo de actuaciones contribuyen a mejorar la seguridad y la imagen de la barriada.
Pero si hay una actuación que marca un antes y un después para Villajovita, según las palabras del propio presidente, es la construcción de su primer parque infantil. “Tengo 44 años, he nacido en esta barriada y nunca había habido un parque infantil”, afirma el líder vecinal. La falta de un espacio de juego para los más pequeños había sido una de las reivindicaciones históricas de los residentes, finalmente atendida tras décadas de espera.
El parque, ya terminado, no pudo abrirse de inmediato por cuestiones logísticas. Según explica Mohamed, la demora se debió a la falta de un cartel informativo que debía adquirirse fuera de Ceuta. “Son cosas que retrasan los procesos. El parque estaba hecho, pero no se podía abrir hasta que llegara el cartel desde la Península”, aclara.
Finalmente, la instalación ha visto la luz, convirtiéndose en uno de los símbolos del cambio que vive la barriada. No obstante, las mejoras han tenido un coste en otros ámbitos. La creación del parque infantil ha supuesto la pérdida de plazas de aparcamiento, un problema que afecta a toda la ciudad y que en Villajovita se deja sentir con especial intensidad.
“Hemos perdido aparcamientos por tener más calidad de vida”, señala Mohamed, consciente de que el equilibrio entre espacios públicos y estacionamiento sigue siendo una asignatura pendiente en muchas zonas de Ceuta.
La movilidad es, de hecho, uno de los grandes déficits de la barriada. Villajovita es, según su presidente, la única área de Ceuta que no cuenta con servicio de autobús urbano. Sus vecinos dependen de paradas en Varela, Zurrón o la línea de Benzú, lo que supone un obstáculo diario para personas mayores, familias con carritos de bebé o residentes que regresan con la compra. “Es un hándicap muy grande”, subraya Mohamed.
A ello se suma la falta de accesibilidad en determinados puntos, con escalones y desniveles que dificultan el tránsito de personas con movilidad reducida. Aunque hay obras en ejecución y se está trabajando en algunos de estos aspectos, el problema persiste en varias zonas del barrio.
Otra de las demandas más graves afecta a la identificación de las calles. Desde hace más de cuatro años, Villajovita arrastra un problema con la rotulación viaria. “Hay calles que no tienen nombre y las pocas que lo tienen conservan placas legendarias de los años sesenta o carteles de cartón que se pusieron de forma provisional en 2021”, explica Mohamed.
La falta de señalización adecuada genera dificultades para servicios de emergencia, reparto postal y orientación básica. En el ámbito de las infraestructuras, los vecinos muestran especial preocupación por el estado del cableado eléctrico y de telecomunicaciones.
Mohamed advierte de la existencia de cables de alta tensión al alcance de los niños y de marañas de cable en fachadas y esquinas que suponen un riesgo evidente.
“Esto es urgente. Las empresas propietarias de los cables tienen que venir a retirarlos o soterrarlos”, insiste. También sigue pendiente el asfaltado de la calle López de Vega, una reivindicación que se remonta a 2021, así como la instalación de volados o elementos de contención para reducir la velocidad de los vehículos dentro de la barriada.
Pese a todo, el presidente vecinal destaca la mejora en la comunicación con la Consejería de Fomento. “El contacto es fluido. Me atienden cada vez que solicito algo”, explica. Reconoce que los tiempos administrativos y la disponibilidad de materiales ralentizan algunas actuaciones, pero valora que las demandas se atiendan, aunque sea de forma escalonada y respetando turnos con otras barriadas.
Una de las grandes esperanzas de Villajovita pasa ahora por la llegada de un local social, considerado imprescindible para la vida comunitaria. Según explica Mohamed, la Ciudad tiene previsto instalar varios módulos prefabricados en distintas barriadas, y uno de ellos estaría destinado a Villajovita. “Estamos a la espera de que llegue el material para colocarlo”, señala.
Villajovita vive así una etapa de transición. Tras años de quejas por abandono, los vecinos reconocen avances tangibles en servicios básicos, mantenimiento y espacios públicos. Al mismo tiempo, mantienen sobre la mesa un listado de carencias que consideran inaplazables.