VIRGEN DEL CARMEN ALMADRABA
La Virgen del Carmen mantiene viva la llama marinera de Ceuta
VIRGEN DEL CARMEN ALMADRABA
Ceuta volvió a vivir este jueves una de sus jornadas más esperadas del calendario religioso y marinero con la celebración de la procesión de la Virgen del Carmen, patrona de los hombres y mujeres del mar, en un día marcado por la emoción, la tradición y el recuerdo a todos aquellos que ya no pueden acompañar a la Hermandad, pero que siguen muy presentes en el corazón de quienes mantienen viva esta devoción.
Desde primera hora de la tarde, la parroquia de Los Remedios abrió sus puertas para acoger los últimos preparativos antes de la salida procesional. Un ambiente especial se respiraba en el interior del templo, donde hermanos, costaleros y devotos ultimaban cada detalle para que la Reina de los Mares volviera a recorrer las calles de la ciudad y a encontrarse con sus fieles.
Un año más, la Virgen del Carmen tuvo que iniciar su recorrido desde el centro de Ceuta debido a que la Capilla de la Almadraba continúa a la espera de poder culminar los trabajos necesarios para volver a convertirse en su punto de salida habitual. No obstante, todo apunta a que, si no surgen nuevos inconvenientes, la patrona de los marineros podrá regresar a su nueva capilla en 2027, una fecha muy esperada por todos los integrantes de la Hermandad y por los vecinos de la zona.
La emoción estuvo presente durante toda la jornada. Fueron muchos los recuerdos hacia quienes durante años formaron parte activa de esta celebración y que hoy ya no están, pero cuya huella permanece en cada rincón de la procesión. Sus nombres y sus historias estuvieron muy presentes en una tarde en la que la tradición volvió a unir a generaciones de ceutíes.
Entre los momentos más emotivos se encontraba el testimonio de Eduardo, conocido cariñosamente como ‘Edu’, quien lleva 63 años sacando a la Virgen del Carmen de la Almadraba. Visiblemente emocionado, reconocía que este día “lo es todo” para él y que su único deseo es seguir contando con salud para poder continuar viviendo junto a los suyos una jornada tan especial.
Con la apertura de las puertas del Santuario, la imagen de la Virgen inició su recorrido por las calles Real y Revellín, arropada por cientos de fieles que quisieron acompañarla en su camino hacia el Puerto Deportivo. Allí esperaba uno de los momentos más singulares de esta celebración: el embarque de la Virgen para trasladarla hasta la playa de la Almadraba.
El recorrido marítimo volvió a dejar una de las imágenes más especiales de la jornada, con la Virgen del Carmen atravesando el entorno de las Murallas Reales a través del Foso, una estampa única que convierte esta procesión en una de las más características y reconocibles del calendario marinero.
A las ocho de la tarde, con la presencia de representantes de las instituciones civiles y militares de la ciudad, daba comienzo la Santa Misa en la Almadraba. En una tarde de verano marcada por las altas temperaturas, vecinos y visitantes se congregaron para participar en una celebración que volvió a demostrar la profunda devoción que existe hacia la patrona de los marineros.
Tras la eucaristía llegó uno de los momentos más esperados: la procesión por las calles de la barriada marinera. La Virgen del Carmen volvió a pasear entre sus vecinos, recibiendo muestras constantes de cariño y devoción. Fueron muchos los que quisieron acercarse hasta la imagen para tocarla y recibir su bendición, manteniendo una de las tradiciones más arraigadas de esta festividad, especialmente con los más pequeños de la familia, que fueron alzados por sus padres y familiares para acercarlos a la patrona.
Durante el recorrido tampoco faltaron los momentos de recogimiento y solidaridad. La Virgen visitó a enfermos y a personas que este año no pudieron acompañarla en las calles, llevando un mensaje de esperanza y cariño a quienes viven esta celebración desde otra perspectiva.
La jornada concluyó con la satisfacción de haber cumplido nuevamente con una tradición que forma parte de la identidad de Ceuta. Los pescadores y marineros de la ciudad volvieron a encontrarse con su patrona, que un año más salió al encuentro de sus fieles para bendecir las aguas y renovar un vínculo que permanece intacto con el paso del tiempo.
La Virgen del Carmen volvió a demostrar que no es solo una imagen religiosa, sino un símbolo de unión, memoria y sentimiento para todos aquellos que mantienen viva la esencia marinera de Ceuta.
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