BARRIADAS
Zurrón se hace mayor
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Precisamente estético no queda, pero el beneficio pesa bastante más para los vecinos de Zurrón. La histórica barriada, fundada en 1969 y que luce su nombre en honor a un alcalde ceutí de la época, está tratando de aliviar los dificultades a las que se enfrentan unos residentes cada vez más envejecidos y que no cuentan con elevadores para subir y bajar, en muchos casos, hasta cinco pisos. Por ello, la Ciudad a través de Emvicesa está terminando de instalar ascensores exteriores que han sorprendido a muchos ciudadanos en las últimas semanas por lo aparatoso de la estructura, pero son muchos los que respaldan una construcción que supondrá un cambio de vida para las personas mayores del área.
Próximo a una de las estructuras se encuentra ‘Nepo’, un vecino de Zurrón de toda la vida que apoya la idea, pero al que le surgen dudas. “De momento no sabemos cuánto de más habrá que pagar a la comunidad, pero es cierto que es un cambio importante para nosotros, sobre todo para las personas mayores o discapacitadas”, expresa antes de entrar al portal.
El edificio de Nepo es uno de los tres que ha sido aceptado para recibir la convocatoria pública para la concesión directa a través de Emvicesa de una subvención destinada a rehabilitar los edificios residenciales que estén o hayan estado sujetos a algún régimen de protección pública. El objetivo de la ayuda está enfocado en tres ejes: conservación (obligatoria), accesibilidad y eficiencia energética.
Dentro del bloque centrado en la mejora de la accesibilidad se encuentra la instalación de ascensores, además de salvaescaleras o rampas. La peculiaridad en Zurrón es que, al ser los edificios antiguos y carecer de espacio, los elevadores se están construyendo por la parte exterior, sobre la fachada, una solución poco habitual que solventará el problema de muchos residentes.
El presidente de la Asociación de Vecinos de Zurrón, José Enrique Luque, justifica la actuación por el envejecimiento de la población del barrio y las dificultades de movilidad. “Hay gente que vive en un quinto y prácticamente no sale de casa. Mis suegras, por ejemplo, una de ellas no sale”, comenta. Sobre este punto subraya que el ascensor cambia radicalmente la calidad de vida: “No es lo mismo subir 80 escalones que subir ocho”.
Según la convocatoria de Emvicesa, el Gobierno local subvenciona el 80% de los gastos: hasta 20.000 euros, aunque puede aumentar a 25.000 si los ingresos de, al menos, la mitad de los propietarios son excesivamente bajos. “La Ciudad lo aporta todo. Nosotros solo el mantenimiento”, indica, aunque subraya que la comunidad sí tuvo que adelantar algunos gastos iniciales, como el permiso de obra y los honorarios del arquitecto.
Nepo narra, mientras unos chavales juegan al fútbol en la plaza, una gran cantidad de dificultades y las consecuencias que han sufrido muchos residentes hasta la fecha. “Aquí hay mujeres mayores que no salen de casa porque no pueden. Subir y bajar cinco pisos parecerá una tontería, pero hay personas que no pueden. Están también los discapacitados”, subraya mientras asiente Nicolás, otro vecino que lamenta no poder dar un paseo con su suegra desde hace años porque viven en un quinto y no son capaces de bajarla a ella y a la silla de ruedas.
Un diseño “peculiar”
Los trabajos se están realizando por el exterior, ya que en el interior de los edificios no existe espacio suficiente. “Por dentro no hay hueco, no hay sitio”, afirma Luque. Detalla que primero se ejecutaron los pozos y después las estructuras metálicas, aunque hubo un cambio en el orden previsto por un error en el envío de una de las estructuras.
Sobre el diseño, explica que los ascensores irán cerrados, con estructura de hierro y revestimiento de ladrillo, y que las pasarelas de acceso a las viviendas también estarán cerradas, con ventanas. “Van cerrados, con sus puentecitos para entrar al portón”, resume, aunque reconoce que aún no puede concretar todos los detalles finales.
Consenso
Aunque la idea parece haber calado bien en gran parte del barrio, hay una gran mayoría que o por temas de burocracia, falta de dinero o de consenso entre propietarios no han podido optar a la subvención para instalar ascensores en sus edificios: en total se van a construir tres en un área que cuenta con 37 bloques.
Parado en una tienda de comestibles se encuentra un vecino que prefiere no dar su nombre, pero que lamenta que en sus bloques no han podido acceder a la ayuda. “Esta es una barriada humilde y por lo visto teníamos que contratar a un arquitecto, un técnico, para que viniera a hacer unos informes. Creo que había que pagar unos 4.000 euros. Muchos no nos lo podemos permitir”, sugiere.
Además, este mismo residente resalta uno de los puntos importantes que confirma José Enrique Luque: para optar a la subvención todos los propietarios debían estar de acuerdo en la instalación de ascensores y ninguno podía tener deudas.
Luque explica que en su comunidad todos los vecinos han estado de acuerdo con la instalación de los ascensores y que no existe ninguna deuda pendiente. “Desde el primero hasta el último han querido, y todos están al corriente de pago”, señala.
El presidente vecinal insiste en que este tipo de actuaciones deben gestionarse por portones o comunidades, no de forma global para toda la barriada. “Cada portón tiene que estar legalizado y al día. Cada presidente tiene que encargarse de lo suyo”, señala, añadiendo que los requisitos administrativos son cada vez más exigentes. “Lo ponen difícil para que la gente se aburra y no lo pida”, lamenta.
Luque justifica la actuación, como muchos de los residentes, por el envejecimiento de la población del barrio y las dificultades de movilidad. En este sentido, subraya que el ascensor cambia radicalmente la calidad de vida: “Estamos muy contentos”.
Zurrón se hace mayor y algunos de los vecinos ya están moviéndose para mejorar el día a día de ancianos y discapacitados, aunque el desarrollo va a pasos forzados y solo tres portones de más de una treintena contarán, de momento, con ascensor exterior. La burocracia, los gastos y la falta de consenso impiden un beneficio codiciado en la barriada.
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