Casi 200 migrantes acceden a Ceuta en los últimos diez días
Migraciones
La Policía Nacional ha contabilizado la entrada irregular de 180 personas, aunque sospechan que el número es mayor, ya que en el CETI quedan algunos sin registrar
El aumento de la presión migratoria que experimentan los pasos fronterizos entre Ceuta y Marruecos desde hace una semana se ha traducido, por lo pronto, en la entrada irregular de 180 personas durante los últimos diez días, según el dato ofrecido desde la Jefatura Superior de la Policía Nacional de la ciudad autónoma. En el Cuerpo (a cargo de la filiación de los extranjeros en situación irregular) sospechan que el número sea mayor, al ser conocedores de que quedan “algunos” en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) sin registrar. Entre los casi 200 migrantes recién llegados hay, al menos, una treintena de menores, según han informado a El Pueblo de Ceuta desde la Ciudad Autónoma. Los traslados de adultos y niños hacia otros territorios españoles sin saturación se producen semanalmente, pero las cifras de ocupación siguen excediendo la capacidad óptima de los recursos de acogida de Ceuta.
En lo que va de año, el Gobierno nacional ha gestionado la reubicación de en torno a 230 resientes del CETI de Ceuta (solo mayores de edad) hacia otras comunidades autónomas en salidas semanales (cada viernes). Pese a ello, las continuas nuevas admisiones impiden que el número de extranjeros acogidos se reduzca. Con 512 plazas en total, las instalaciones albergan la estancia de alrededor de 670 personas, según fuentes del interior del centro. La saturación que atraviesan los recursos del Área de Menores de la Ciudad Autónoma es similar. Con una capacidad para acoger a 81 niños, actualmente atienden a más de 350 (378 según la última actualización ofrecida por la administración local el martes pasado).
Los agentes de la Guardia Civil a cargo del control fronterizo están “al límite”, según han relatado estos últimos días desde las delegaciones ceutíes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) a El Pueblo de Ceuta. Las fuertes rachas de viento y las lluvias constantes entre el viernes 23 de enero y el pasado jueves allanaron el camino a las personas de origen extranjero que aguardaban en Marruecos una oportunidad para lanzarse al mar o saltar la valla. La poca visibilidad les facilita la tarea de cruzar sin ser vistos. Los efectivos de la benemérita tratan de frenar el flujo pese a la insuficiencia de medios. Sus representantes exigen que el Ministerio del Interior los dote de nuevos vehículos con mamparas protectoras, embarcaciones y agentes (según la AUGC, Ceuta necesita 200 guardias civiles más).
Donde también notan las consecuencias del incremento de la presión migratoria es en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE). Hasta el servicio de Urgencias son trasladadas en vehículos de la Guardia Civil o Cruz Roja las personas que resultan heridas al cruzar a Ceuta (principalmente por la valla). Fuentes sanitarias alertaron este sábado a El Pueblo de Ceuta sobre el aumento de asistencias a migrantes durante los últimos días, especialmente desde el viernes, cuando se produjeron tres ingresos por hipotermia. Es común que en el invierno los migrantes que cruzan a la ciudad a través de la valla lleguen presentando bajas temperaturas corporales.
Fuentes de la Guardia Civil han relatado a este diario cómo muchos de los migrantes de origen subsahariano, que suelen optar por la vía terrestre, aguardan durante horas a la intemperie, escondidos en la maleza, en la parte marroquí del perímetro fronterizo hasta que se atreven a dar el salto. Lo hacen cuando se creen imperceptibles a los agentes desplegados en la zona. La espera en mitad de la naturaleza, con el frío invernal y sin la indumentaria adecuada, provoca a muchos de ellos una bajada de su temperatura que a veces acaba en hipotermia.
Mientras en Ceuta las autoridades hacen lo que pueden por controlar el goteo ininterrumpido de intentos de entrada, en Madrid los partidos políticos discuten por el real decreto aprobado el martes por el Consejo de Ministros. El texto da luz verde a la regularización extraordinaria de medio millón de personas extranjeras que puedan acreditar que viven en España desde hace, al menos, cinco meses. Deberán demostrarlo aportando justificantes de empadronamiento, informes médicos, contratos de luz o alquiler, o incluso justificantes de envío de dinero. Los otros dos requisitos son haber estado en España antes del 31 de diciembre de 2025 y carecer de antecedentes penales.
El proceso se llevará a cabo durante tres meses, comenzando a principios de abril y finalizando el 30 de junio. La presentación de la solicitud suspenderá automáticamente órdenes de expulsión y procedimientos de retorno por motivos administrativos o laborales. Además, la mera admisión a trámite otorgará una autorización de residencia provisional, que permitirá trabajar legalmente y acceder a derechos fundamentales como la asistencia sanitaria.