Los agentes, “desbordados” por una crisis “que se pudo prever”: “Estamos haciendo de taxistas”
Frontera
El repunte de las entradas tras la sentencia del Supremo “no es una situación sobrevenida”, ya que la ilegalidad del rechazo en frontera fue declarada por un juzgado ceutí en septiembre de 2024. “Y nadie hizo nada”
Ceuta/ Cada día en la última semana, “centenares” de personas, adultos y menores, se echan al mar desde Marruecos para llegar a nado hasta Ceuta. La Gendarmería marroquí, que “colabora” con sus embarcaciones solo cuando la climatología es favorable, logra rescatar y devolver a su tierra a buena parte de los nadadores, pero otros tantos quedan a expensas de la Guardia Civil española, que hace lo que puede. En concreto, transportar a los migrantes a la comisaría. Algo que indigna a los agentes, como reconoce el delegado en la ciudad de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Rachid Sbihi: “Los guardias tenemos la sensación de que estamos haciendo de taxistas. Antes, el que recogía un nadador lo devolvía. Ahora, lo recoge y lo lleva a comisaría”.
El portavoz de la AUGC denuncia que la benemérita en Ceuta se siente “abandonada institucionalmente”. Sbihi relata que no tienen “recursos”, ni materiales ni humanos. Siguen siendo los mismos agentes que “hace un mes, cuando la situación era tranquila”. Las mismas embarcaciones, con el añadido de que la nueva lancha presentada a bombo y platillo por Delegación del Gobierno a principios de junio “sigue inoperativa”. “La Guardia Civil está bajo mínimos. Estamos con lo puesto”, señala el delegado. Para él, lo más grave es que, según asegura, “esta no es una situación sobrevenida” o inesperada, sino la consecuencia de una batalla judicial que se resolvió por primera vez en septiembre de 2024. Precisamente, en Ceuta.
Todo comenzó con la denuncia presentada por un ciudadano argelino contra la devolución en caliente que sufrió al entrar a nado en Ceuta. Representado por las asociaciones Coordinadora de Barrios, No Name Kitchen y el Servicio Jesuita a Migrantes, el varón relató que fue retornado a las autoridades marroquíes sin antes ser sometido a un procedimiento administrativo en cumplimiento de la Ley de Extranjería española y del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. La primera, en su disposición adicional décima, permite las expulsiones inmediatas de migrantes en la frontera sin necesidad de poner en marcha un proceso formal solo en los casos de aquellos que intentan entrar superando un elemento de contención fronterizo.
A fecha del 4 de septiembre de 2024, el Juzgado de lo contencioso administrativo número 2 de Ceuta, y posteriormente el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, le dio la razón al argelino, al entender que quien entra a nado no supera un elemento de contención. El juez puso de manifiesto que los extranjeros que accedan a España por el mar “tienen derecho a asistencia letrada” y a la apertura de un procedimiento administrativo antes de decidirse la denegación de su entrada o expulsión del territorio.
La sentencia se ha hecho firme recientemente, con la resolución del Tribunal Supremo, que coincide con el juzgado ceutí y el TSJA. Una vez conocida la resolución definitiva del TS, las autoridades desplegadas para el control fronterizo en Ceuta y Melilla no pueden seguir devolviendo a los nadadores a Marruecos. La queja de Rachid Sbihi y de varios agentes de la Guardia Civil contactados por El Pueblo de Ceuta radica en que hayan tenido que esperar a que se pronuncie el Supremo para actuar. “La batalla del argelino se resolvió aquí hace dos años. Esta situación tenía que haberse previsto. Se sabía qué consecuencias iba a traer esta sentencia”, reprocha. Desde la AUGC defienden que se modifique la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería para devolver la capacidad de control a los agentes y frenar el colapso. “Defender los derechos humanos también es salvar vidas. Porque al aumentar el número de entradas por vía marítima también, desgraciadamente, aumentará el número de muertos. Queremos frenar esta sangría”, afirma Sbihi, quien, en una entrevista concedida a este periódico días después de conocerse la decisión del TS, advirtió que la novedad conllevaría un incremento en el número de ahogados aparecidos en la costa ceutí.
En lo que va de año ya son 27 los fallecidos encontrados en Ceuta, cuatro de ellos durante el último fin de semana. El año pasado culminó con 46, y Sbihi teme que el 2026 sea aún peor. “Desgraciadamente, como esto no se solucione con urgencia, Ceuta se va a convertir en un CETI y nuestras costas en un cementerio de nadadores”.