Arias participa en un rescate extremo del GREIM: auxilian a un montañero enriscado en hielo glacial
RESCATES
El especialista conocido en Ceuta del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña escaló junto a un compañero una pared de hasta 85 grados en la cara norte del macizo para evacuar al deportista, que había perdido el piolet y los guantes
Un equipo del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil en Granada llevó a cabo esta semana un rescate catalogado como “extremo” en la cara norte del macizo del Veleta, donde un montañero había quedado enriscado en plena ascensión invernal. Las difíciles condiciones de la zona -hielo glacial, fuerte inclinación de la pared y rachas intensas de viento- obligaron a realizar una operación técnica de "alta complejidad" que concluyó con la evacuación del deportista ileso. Entre los especialistas se encontraba Francisco Javier Arias, viejo conocido de Ceuta y por el que se están recogiendo firmas para otorgarle la medalla de oro de la ciudad.
La intervención comenzó a las 11:36 horas, cuando el servicio de emergencias 112 alertó al GREIM de Granada de que un montañero se encontraba atrapado en la vía conocida como “Norte invernal”, cerca de un punto característico del recorrido.
Tras recibir la información inicial, los rescatadores contactaron directamente con el afectado, quien explicó que estaba "solo en la pared", había perdido los “guantes y el piolet”, no disponía de cuerda y permanecía asegurado únicamente a un “tornillo de hielo introducido de forma precaria”, según la documentación oficial emitida tras el suceso a la que accedió este diario.
De inmediato se activó un dispositivo compuesto por dos especialistas del GREIM, entre ellos Arias, y dos miembros de la Unidad Aérea de la Guardia Civil en Granada (UAER), que se desplazaron en helicóptero hasta la vertiente norte del Veleta. Al llegar a la zona comprobaron la "dificultad del terreno". El hielo cubría amplios tramos de la pared y los fuertes vientos a más de 3.200 metros de altitud complicaban la maniobra de aproximación.
Tras varios vuelos de reconocimiento, el piloto logró situar la aeronave en apoyo estacionario a aproximadamente metro y medio del hielo, permitiendo que los especialistas descendieran con su equipo en un punto relativamente seguro.
Una vez en la pared, los agentes iniciaron la progresión hacia el montañero con “extrema precaución”. La zona presentaba “hielo azul muy duro, rimayas ocultas y puentes de nieve frágiles”, lo que incrementaba el riesgo de caída. Durante la ascensión, uno de los especialistas se hundió hasta la cintura en una grieta cubierta por nieve.
Ante la peligrosidad del terreno, ambos decidieron “avanzar encordados en ensamble”, una técnica de progresión simultánea en la que se colocan seguros intermedios en la pared. La pendiente alcanzaba aproximadamente “85 grados de inclinación”, lo que obligó a "instalar reuniones con tornillos de hielo reforzadas con piolets para asegurar la escalada".
Mientras ascendían, los rescatadores comprobaron que varios de los anclajes quedaban sueltos debido al mal estado del hielo. A pesar de ello continuaron progresando con precaución hasta alcanzar la posición del montañero.
Montañero asegurado
El deportista permanecía sujeto a un “tornillo de hielo introducido solo hasta la mitad” y a su propio piolet, al que había anclado la cadena de seguridad del arnés. Según explicó a los rescatadores, llevaba “más de una hora inmovilizado en la pared” y presentaba “manos y pies muy fríos”.
Los especialistas reforzaron inmediatamente el punto de anclaje con nuevos tornillos de hielo y prepararon el sistema de descenso. La evacuación se realizó mediante cuerdas y un “descensor tipo gri-gri”, bajando al montañero por una pala de hielo de unos “75 grados de inclinación” hasta la posición del segundo rescatador.
Durante el descenso comprobaron que incluso con crampones el deportista “patinaba sobre el hielo glacial” debido a su dureza. Tras asegurar al montañero en una nueva reunión, los agentes continuaron el descenso hasta situarlo por debajo de una grieta donde el terreno ofrecía mayor estabilidad.
Una vez alcanzada una zona más segura, los especialistas desmontaron el sistema de anclaje y acompañaron al rescatado hasta el punto donde esperaba el helicóptero. La evacuación se realizó mediante “apoyo parcial de la aeronave, sin llegar a tocar la ladera helada”.
Un guardia civil vinculado a Ceuta
Protagonista del rescate fue Arias, especialista del GREIM de Granada que creció en Ceuta y pasó largos años en la ciudad, a la que sigue “fuertemente vinculado”. Su nombre ha sido recientemente propuesto por una iniciativa ciudadana para recibir la Medalla de Oro de la Ciudad Autónoma.
Arias aseguró sentirse “profundamente honrado” por la recogida de firmas impulsada desde la ciudad en la que creció.