A bordo con los voluntarios de Cruz Roja que salvan vidas en el mar: “El objetivo es que nadie muera ahogado”

Salvamento Marítimo de Cruz Roja

El equipo de Salvamento Marítimo de la ONG en Ceuta organiza salidas programadas o de urgencia con la encomienda principal de preservar la vida en el agua, ya sea de la fauna, la flora, bañistas o migrantes en el intento de cruzar a Europa

Voluntarios del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, el patrón Mohamed Chergui y el socorrista José Antonio Carracao (de izquierda a derecha), a bordo de la embarcación Hipatia al término de una navegación de vigilancia y prevención
Voluntarios del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, el patrón Mohamed Chergui y el socorrista José Antonio Carracao (de izquierda a derecha), a bordo de la embarcación Hipatia al término de una navegación de vigilancia y prevención | G. Sardá

Ceuta/ Mientras José Antonio Carracao trata de explicar la “pulsión” que siente hacia el mar no deja de mirar al horizonte. En pie sobre la proa de una embarcación semirrígida de Cruz Roja llamada ‘Hipatia’, el voluntario del equipo de Salvamento Marítimo de la ONG reconoce estar “continuamente pendiente”. Vestido de buzo, manos a la cintura, barre con su mirada la bahía sur ceutí en busca de algún “punto negro” en el mar susceptible de tratarse de una persona, animal u objeto. El socorrista extiende la mano para señalar con el índice la zona exacta donde acaba de visualizar una silueta en mitad del movimiento ondulado de las olas. El patrón, Mohamed Chaib, acelera el ritmo hacia el lugar. Al llegar, lo ralentiza. Falsa alarma. No es una persona, sino uno de esos flotadores negros con letras blancas que las personas en busca de Europa adquieren en Marruecos para nadar hasta Ceuta.

Pasadas las 21:00h, no queda mucho para que atardezca. Es un martes de julio, con viento de poniente y una visibilidad absoluta en el Mediterráneo. Carracao y Chaib embarcaron una hora antes con la esperanza de que la nitidez del día les facilitara el trabajo. Son solo dos de los más de 20 voluntarios del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, nacido con una encomienda principal: preservar la vida en el mar. De manera altruista, organizan salidas programadas o urgentes con los objetivos de socorrer a personas y animales en peligro y de cuidar del medioambiente frente a amenazas como vertidos de sustancias contaminantes. Todos ellos tienen, como mínimo, formación en primeros auxilios; en su mayoría, continúan recibiendo cursos de socorrismo, marinero o patrón.

La salida que compartieron con este periódico la llaman “navegación de vigilancia y prevención”. A veces, se topan con tortugas enredadas en redes de pesca o delfines con plásticos obstruyéndoles la tráquea. En estos casos llaman a las empresas a cargo de la conservación de los animales, como el CECAM. En cada expedición encuentran basuras de todo tipo. En ocasiones, las salidas están dirigidas expresamente a la recogida de deshechos. Esta semana tienen prevista una retirada de neumáticos en la Bahía Norte. Otras veces, sin embargo, lo que se encuentran en el agua son vidas humanas. Especialmente en verano, cuando el viento se torna a levante y los intentos de entrada a Ceuta desde Marruecos son constantes.

Durante la jornada en la que El Pueblo de Ceuta acompañó a los voluntarios para vigilar el mar no detectaron a nadie, pero es habitual que se encuentren con personas a la deriva. Cuando ven a alguien flotando, no piensan en nada más que salvar su vida. Las leyes de Extranjería, las estadísticas o las políticas de gestión migratoria no son su problema. “Cruz Roja no entra en esos conflictos. La situación administrativa y particular de cada persona no es competencia nuestra. Lo que nos preocupa es que ninguna persona muera ahogada. A eso nos dedicamos”, reconoce el socorrista. En cuestión de segundos cae en cuenta de que ha vuelto a referirse a su actividad en la ONG como un “trabajo”. Y matiza sonriente: “Es una forma de decirlo”.

El socorrista José Antonio Carracao observa el horizonte en la tarea de vigilancia del mar, en busca de alguna silueta que pueda tratarse de un ser vivo en peligro
El socorrista José Antonio Carracao observa el horizonte en la tarea de vigilancia del mar, en busca de alguna silueta que pueda tratarse de un ser vivo en peligro | G. Sardá
El voluntario de Cruz Roja Mohamed Chergui en los mandos de la embarcación Hipatia
El voluntario de Cruz Roja Mohamed Chergui en los mandos de la embarcación Hipatia | G. Sardá

El funcionario dejó el socorrismo hace años, pero no ha perdido esa “pulsión” de cuidar de la gente que está “en el agua”. A veces son bañistas en kayak, colchonetas o paddle surf, pero suelen tratarse de jóvenes de nombre extranjero que se lanza al océano en busca de “una vida mejor”. Tanto él como su compañero, Chergui, han vivido momentos duros. Han creído ver a alguien a quien podían rescatar que resultaba estar muerto. Y han logrado salvar a otros cuantos. Lo sabe bien el patrón de Hipatia. Mohamed Chergui llevaba pocos años en la organización cuando se produjo la entrada masiva de personas desde Marruecos en mayo de 2021. Mientras maneja el timón del barco, resume su experiencia en dos palabras: “Mucha pena”.

El mismo término lo usa Carracao para definir sus sensaciones cuando se dan cuenta de que han llegado tarde. Ese “drama”, reconoce, lo comparten con las autoridades a cargo del control fronterizo y el rescate de quienes tratan de burlarlo: la Guardia Civil y Salvamento Marítimo. Esa última, aunque comparte nombre con el equipo de Cruz Roja, depende del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Precisamente, los de la ONG trabajan para complementar y apoyar el trabajo de estos últimos. Además de hacerlo en sus salidas preventivas, las mismas autoridades son las que, en caso de necesitar ayuda, los contactan para echarse al mar.

Cruz Roja en acción

A veces, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Tarifa, conocido como Tarifa Tráfico, da la voz de alarma sobre una situación de emergencia que se produce en el Estrecho. Puede ser, como sucede a menudo, un aumento de la presión migratoria en la frontera ceutí. Como la que se está viviendo esta semana como consecuencia de unas condiciones climáticas favorables para nadar sin ser vistos, sumado, según ha llegado a admitir la Ciudad, a una reciente sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe devolver a quienes entran por vía marítima.

Cuando se les requiere, Cruz Roja comienza a avisar a los voluntarios (por medio de un chat online) que deberían estar disponibles en ese momento en base a un cuadrante que elaboran con la disponibilidad de cada cual. Quien puede, se embarca. Antes de arrancar, el patrón da el parte de aviso a Tarifa Tráfico de que su embarcación está en el agua. Como hizo Mohamed Chergui el día que los acompañó este periódico en el Hipatia. Cuando concluyen deben volver a llamar para informar del cierre del servicio.

El socorrista José Antonio Carracao saluda a varios usuarios en kayak que transitan el foso de las Murallas Reales. Cuando navegan por la zona suelen advertir del peligro de las corrientes. Aquel día, dos niños situados sobre el Puente de Cristo preguntaron a los voluntarios de Cruz Roja si la zona estaba despejada para saltar. No es la primera vez que viven esa escena
El socorrista José Antonio Carracao saluda a varios usuarios en kayak que transitan el foso de las Murallas Reales. Cuando navegan por la zona suelen advertir del peligro de las corrientes. Aquel día, dos niños situados sobre el Puente de Cristo preguntaron a los voluntarios de Cruz Roja si la zona estaba despejada para saltar. No es la primera vez que viven esa escena | G. Sardá

Si en las navegaciones de urgencia o de prevención detectan a alguien en el agua, lo primero que hacen es avisar a la Guardia Civil y a Tarifa Tráfico. A no ser que su vida corra peligro; en tal caso, primero le lanzan un salvavidas. Pero no pueden recogerlo e introducirlo dentro del barco. “Nuestra misión es asegurarles la vida hasta que llega la Guardia Civil y se hace cargo de él”, cuenta José Antonio Carracao. Recuerda la primera vez que salvó a un joven migrante en el mar. Reconoce que en su interior se solapaba la “excitación del momento” y la “preocupación” por su estado. “Es bastante gratificante y satisfactorio para nosotros encontrar a la gente en el agua. Es para lo que salimos”, explica, para continuar: “Por eso ahora, cuando hablo contigo, no puedo dejar de mirar el horizonte. Estamos continuamente pendientes, la vista se te acostumbra”.

La de Ceuta es una de las rutas más dramáticas, es una ruta mortífera, y no sé si se le presta suficiente atención

Pero, admite, no siempre es sencillo identificarlos entre las olas. Principalmente porque el principal objetivo del joven que salta al mar desde Marruecos es pasar sin ser visto. Carracao recuerda momentos en los que, tras localizar a alguien en el agua e ir en su rescate, ha salido huyendo. Temen que, después de todo, los devuelvan al punto de partida. “Ellos están en el camino de llegar a Ceuta, a Europa, a una mejor vida, y lo intentan de todas las maneras posibles. Pero esa estrategia que siguen para llegar y no ser vistos juega en su contra cuando la corriente los lleva y los saca más allá de Punta Almina, a mar abierto. Nosotros salimos a buscarlos, pero es muy difícil si hay oleaje. Es como encontrar una aguja en un pajar”, relata el socorrista.

El socorrista cree que, si llevaran un pequeño silbato en el bolsillo, tendrían “una alta probabilidad” de que Cruz Roja los encuentre y les salve la vida.  Le habría gustado que llevara silbato el joven al que pasaron horas buscando una noche que no ha podido olvidar. La Guardia Civil les avisó para hacerles relevo en la búsqueda del acompañante de un migrante al que habían rescatado. El chico les informó de que, con él, nadaba otra persona, de quien se había separado en mitad de la travesía. La única información que le proporcionaron a la ONG fue el número de teléfono del desaparecido. Una vez en alta mar, comenzaron a llamar por si oían el politono. Creyeron hacerlo, pero era una falsa alarma. “En las búsquedas vamos haciendo espirales para buscar y asegurarnos de que lo recorremos todo. Estuvimos haciéndolo aquella noche hasta que se nos acabó el combustible y tuvimos que regresar. Fue muy frustrante”, reconoce Carracao, quien ahora prefiere pensar “que esa persona llegó a tierra y no le hicimos falta”.

José Antonio Carracao extrae del agua un flotador de los que usan los "nadadores" para cruzar a Ceuta
José Antonio Carracao extrae del agua un flotador de los que usan los "nadadores" para cruzar a Ceuta | G. Sardá

Los voluntarios de Cruz Roja recuerdan que “los números son dramáticos”. Se refieren al volumen de personas extranjeras ahogadas en aguas de Ceuta en el intento de cruzar desde Marruecos. Desde enero ya son 26, después de que entre el sábado y el domingo se encontraran tres nuevos cuerpos. En 2025 fueron 46. “Y sabemos los cadáveres que llegan, no los que lo han intentado y aparecen en otro lado”, señala Carracao, quien data en “2.500” las entradas de nadadores en Ceuta “en lo que va de año”.

“La de Ceuta es una de las rutas más dramáticas, es una ruta mortífera, y no sé si se le presta suficiente atención”, comenta justificando su hipótesis en el porcentaje de entradas y de fallecidos. “No podemos acostumbrarnos. No puede ser que contabilizar 20 personas ahogadas este año sea un número aceptable”, agrega.

El voluntariado

La frecuencia con la que los voluntarios de Salvamento Marítimo de Cruz Roja realizan sus operaciones es indeterminada. Depende del tiempo con el que cuenta el equipo y de las necesidades del mar. En verano, al igual que aumenta la presión migratoria, se incrementan las salidas de la ONG. Como mínimo, pasan unas dos horas navegando. En alguna época han trabajado casi sin descanso, haciendo turnos rotarios. Ocurrió en mayo de 2021, cuando Mohamed Chergui supo de la crudeza de lo que hacía.

El actual patrón lleva años trabajando en el Club de Natación Caballa. Fue allí donde le informaron sobre unos cursos que realizaba Cruz Roja en primeros auxilios. Decidió apuntarse y le animaron a hacerse voluntario. Rondaba 2019. “Aquello (mayo de 2021) fue la primera vez que me impactó. La cantidad de gente que hubo que sacar del agua… Fue un caos total. Hicimos relevos, la gente salía agotada”, recuerda sin dejar de controlar con sus manos los mandos de la embarcación. Chergui recuerda con horror los gritos de “la gente desesperada pidiendo agua”, pero agradece que no hubiera que lamentar fallecidos.

Los voluntarios de Cruz Roja José Antonio Carracao y Mohamed Chergui a las puertas de la base de la ONG en el puerto pesquero. En primer plano, a la izquierda, el carrito de la compra que usan para transportar el equipo necesario desde la base hasta el barco
Los voluntarios de Cruz Roja José Antonio Carracao y Mohamed Chergui a las puertas de la base de la ONG en el puerto pesquero. En primer plano, a la izquierda, el carrito de la compra que usan para transportar el equipo necesario desde la base hasta el barco | G. Sardá

Hoy en día, compagina su trabajo en mantenimiento con su afición por preservar la vida en el mar. Lo mismo que Carracao, que se gana la vida como servidor público en la Casa de la Juventud.  “Mi trabajo no tiene nada que ver con esto. Esto es vocacional, altruista, voluntario. Como todos los que estamos en Cruz Roja”, reconoce. Como hace en más de una ocasión durante la entrevista, el socorrista nombra a otro de los compañeros del equipo, Víctor, uno de los voluntarios que, como él y Chergui, suelen realizar más salidas. “Es maestro. Pero le dedicamos nuestro tiempo libre a Cruz Roja, como otros compañeros que se dedican a estar con mayores o a hacer atención telefónica a personas con necesidades”, continúa, para después reconocer que, a veces, su afición les acarrea “ciertos problemillas” en casa: “Lo compaginamos como podemos con la vida familiar, pero casi siempre anteponemos esto. Es nuestra pasión, lo que nos gusta. Por eso embarcamos”.

Víctor, Mohamed y José Antonio son tres de los voluntarios del equipo que, de tanta entrega, se pusieron manos a la obra para adecentar la base de Salvamento Marítimo. Lo hicieron reformando un local que Cruz Roja tiene en el puerto pesquero, desde donde aquel martes de julio partió la Hipatia cargada con la prensa. Antes de contar con ese espacio, salían de la Asamblea de la ONG, en el antiguo hospital. Debían caminar unos 10 minutos hasta la Lonja, donde se encuentran las embarcaciones. Y lo duro no era la ida, sino la vuelta: “Teníamos que ir andando con los equipos. Si era incómodo al salir más lo era al regresar. Porque ya vienes mojado, cansado y a veces es de noche. Se hacía cuesta arriba”, confesaba Carracao en el interior del lugar, donde terminaron de prepararse antes de partir hacia la semirrígida.

Los voluntarios de Cruz Roja José Antonio Carracao y Mohamed Chergui se preparan en la base de Salvamento Marítimo antes de una navegación. El local, perteneciente a la ONG, fue adecentado por varios voluntarios, entre los que se encuentran ambos
Los voluntarios de Cruz Roja José Antonio Carracao y Mohamed Chergui se preparan en la base de Salvamento Marítimo antes de una navegación. El local, perteneciente a la ONG, fue adecentado por varios voluntarios, entre los que se encuentran ambos | G. Sardá

Ahora pueden prepararse a escasos metros de los barcos. En una base operativa con armarios, organizadores o zona de descanso. A ello se le suma que, como destacan, “Cruz Roja tiene un buen equipo”: “La ropa que llevamos es toda nueva. Los escarpines, los chalecos… Tenemos buena equipación. Solo nos faltaba tener un lugar donde conservarlo de manera ordenada y cercano a los barcos. Y como siempre hacemos los voluntarios de Cruz Roja, nos pusimos manos a la obra y aquí estamos”.

Interior de la base del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja en el puerto pesquero de Ceuta
Interior de la base del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja en el puerto pesquero de Ceuta | G. Sardá
El patrón de Hipatia, Mohamed Chergui, da el parte de salida a Tarifa Tráfico antes de iniciar la navegación de vigilancia y prevención
El patrón de Hipatia, Mohamed Chergui, da el parte de salida a Tarifa Tráfico antes de iniciar la navegación de vigilancia y prevención | G. Sardá
Un pez luna en la bahía sur de Ceuta. Los voluntarios de Cruz Roja avistaron desde lo lejos una silueta que resultó ser el animal. En ocasiones pueden contemplar delfines e incluso han visto ballenas
Un pez luna en la bahía sur de Ceuta. Los voluntarios de Cruz Roja avistaron desde lo lejos una silueta que resultó ser el animal. En ocasiones pueden contemplar delfines e incluso han visto ballenas | G. Sardá
Voluntarios del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, el patrón Mohamed Chergui y el socorrista José Antonio Carracao (de izquierda a derecha), a bordo de la Hipatia
Voluntarios del equipo de Salvamento Marítimo de Cruz Roja, el patrón Mohamed Chergui y el socorrista José Antonio Carracao (de izquierda a derecha), a bordo de la Hipatia | G. Sardá

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