«Ceuta no puede vivir permanentemente de dispositivo policial en dispositivo policial»

ENTREVISTA ANA ALARCÓN, PORTAVOZ DEL SUP

Ana Alarcón, portavoz del SUP, reclama mantener los refuerzos policiales, aumentar los efectivos de Extranjería, agilizar la tramitación de las solicitudes de protección internacional y establecer una planificación estable ante una crisis migratoria que, dos meses después, “no está resuelta”

Ana Alarcón, portavoz del SUP
Ana Alarcón, portavoz del SUP | E.P.

La Policía Nacional sigue haciendo frente en Ceuta a las consecuencias de una crisis migratoria que, más de dos meses después de la llegada masiva del 30 de julio, continúa condicionando el trabajo policial. Ana Alarcón, portavoz del SUP, alerta de una plantilla «al límite», reclama alrededor de 80 agentes adicionales para reforzar el triaje y la tramitación de expedientes y pide que los servicios extraordinarios no se cubran a costa de la seguridad ciudadana. Para el sindicato, la solución pasa por acelerar los procedimientos, reforzar los recursos de Extranjería y dejar atrás la improvisación. «No podemos gestionar una crisis de esta magnitud a golpe de dispositivo urgente».

Pregunta.- ¿Cuál es a día de hoy la situación en Ceuta desde el punto de vista de la Policía Nacional? ¿Ha disminuido la presión migratoria o continúa siendo una situación de máxima preocupación?

Respuesta.- La situación ha cambiado respecto a los primeros días, pero en absoluto podemos hablar de normalidad. Ya no tenemos la presión de entrada del 30 de julio, pero ahora tenemos otra fase de la crisis: miles de personas continúan en Ceuta, hay que identificarlas, tramitar solicitudes de protección internacional, realizar traslados, mantener la seguridad de los distintos dispositivos y ejecutar los retornos, devoluciones o expulsiones que legalmente correspondan. Dos meses después seguimos necesitando dispositivos policiales extraordinarios y eso demuestra que la crisis no está resuelta. Las últimas informaciones sitúan todavía en torno a 10.000 las personas que permanecen en Ceuta.

P.- ¿Considera el SUP suficientes los refuerzos policiales que se han enviado a Ceuta? ¿Qué efectivos adicionales serían necesarios?

R.- Los refuerzos han sido imprescindibles, pero mientras se mantenga esta situación no pueden retirarse prematuramente ni descansar sobre la plantilla ordinaria de Ceuta. Más que dar una cifra arbitraria, lo que reclamamos es un dimensionamiento real por servicios: UIP para los dispositivos extraordinarios, refuerzo de Extranjería y Fronteras para identificación y tramitación y efectivos suficientes para que Seguridad Ciudadana pueda mantener su actividad ordinaria. El problema no se resuelve anunciando un número global de policías si después esos agentes tienen que cubrir simultáneamente frontera, campamentos, triajes, traslados y seguridad ciudadana.

Nosotros pedimos unos 80 agentes más para el triaje y tramitación de expedientes que es donde reclamamos más celeridad para que se descongestione la ciudad y a estos inmigrantes que no les sea concedida la protección internacional se les expulse con rapidez.

P.- ¿Se está produciendo un déficit estructural de agentes en Ceuta más allá de la actual crisis migratoria?

R.- Sí venimos denunciando que el problema no nace el 30 de julio. Ceuta, por su singularidad fronteriza, necesita una plantilla dimensionada para una realidad que no es comparable con la de cualquier otra ciudad española. Una crisis de estas dimensiones evidencia todavía más esas carencias: cuando necesitas sacar policías de sus funciones ordinarias para atender permanentemente servicios extraordinarios, la plantilla acaba trabajando al límite.

P.- ¿Qué consecuencias tiene para la seguridad ciudadana que agentes de la plantilla ordinaria tengan que asumir servicios extraordinarios vinculados a la crisis migratoria?

R.- Cada policía que detraemos de un indicativo de Seguridad Ciudadana para custodiar un dispositivo, realizar un traslado o cubrir un servicio extraordinario es un policía que deja de estar patrullando las calles. El SUP ya denunció incluso que se estaban detrayendo indicativos Z de la plantilla de Ceuta para determinados servicios vinculados al dispositivo institucional. Nuestra posición es clara: esta situación debe cubrirse con refuerzos extraordinarios, no debilitando la seguridad ordinaria de los ceutíes.

P.- ¿Cuáles son actualmente las principales carencias de la Policía Nacional en Ceuta: efectivos, medios materiales, infraestructuras o planificación?

R.- Diría que tenemos carencias en los cuatro ámbitos. Faltan efectivos, pero también infraestructuras adecuadas para gestionar una crisis de estas características. Durante estos dos meses hemos visto cómo se han tenido que improvisar espacios de acogida y trasladar a cientos de personas de un punto a otro: el puerto, las playas, explanadas y ahora se contempla un nuevo recurso junto al centro penitenciario. Cada nueva ubicación obliga a organizar dispositivos policiales, traslados, seguridad y posibles intervenciones.

A eso se suma la necesidad de reforzar Extranjería y disponer de instalaciones suficientes para identificación y triaje, porque no podemos generar un cuello de botella en la propia tramitación. Y necesitamos planificación: cada recurso debe abrirse con una evaluación previa de riesgos y con protocolos que establezcan qué ocurre ante una evacuación, una salida numerosa de personas, un altercado o cualquier emergencia.

No podemos seguir sustituyendo la falta de infraestructura y planificación estable por dispositivos policiales extraordinarios cada pocos días. La Policía necesita efectivos, medios e instalaciones adecuadas, pero sobre todo necesita saber de antemano cómo y con qué recursos va a actuar.

P.- El SUP ha denunciado las condiciones de alojamiento de los policías desplazados. ¿En qué situación se encuentran actualmente estos agentes y qué solución reclama el sindicato?

R.- Hemos denunciado desde el principio que compañeros desplazados para afrontar una emergencia nacional no podían encontrarse con alojamientos inadecuados ni con problemas para descansar en condiciones dignas después de jornadas muy exigentes. Hemos reclamado soluciones estables, entre ellas la posibilidad de habilitar barcos-hotel cuando la capacidad hotelera de Ceuta sea insuficiente, además de mejorar dietas y compensaciones. Interior ha avanzado en una compensación económica extraordinaria, pero para nosotros eso no sustituye unas condiciones dignas de alojamiento, descanso y trabajo.

P.-¿Existe preocupación entre los agentes ante la posibilidad de que se produzca una nueva llegada masiva de personas a Ceuta? ¿Está preparado el dispositivo actual para responder?

R.- Después de lo ocurrido el 30 de julio, evidentemente existe preocupación. Lo importante es haber aprendido de aquello. Un dispositivo puede afrontar entradas puntuales, pero una llegada simultánea de decenas de miles de personas desborda cualquier estructura ordinaria. Por eso reclamamos planificación preventiva, inteligencia, coordinación con Marruecos, capacidad inmediata de movilización de unidades y protocolos previamente establecidos. El peor escenario sería volver a reaccionar cuando la entrada ya se está produciendo

P.- Uno de los puntos que ha generado preocupación es el puerto de Ceuta. ¿Qué riesgos concretos supone mantener allí a personas migrantes y cómo debería gestionarse ese espacio?

R.- Nuestra oposición a utilizar el puerto como un campamento permanente tiene que ver fundamentalmente con que hablamos de una infraestructura estratégica que debe mantener su operatividad y seguridad. No cuestionamos que haya que dar una respuesta humanitaria a las personas que permanecen en Ceuta; cuestionamos que la solución sea mantener durante meses concentraciones numerosas en espacios especialmente sensibles. Los recursos de acogida deben estar en emplazamientos adecuados y contar desde el primer día con planificación de seguridad, accesos, evacuación y respuesta ante emergencias.

P.- ¿Cómo está siendo la coordinación entre Policía Nacional, Guardia Civil, Delegación del Gobierno y Ciudad Autónoma? ¿Hay aspectos que deberían mejorarse?

R.- Ha habido episodios claros de descoordinación y de improvisación que desde el SUP hemos denunciado. Uno de los ejemplos fue el traslado de cientos de personas al puerto, donde los policías tuvieron que afrontar un dispositivo de gran magnitud sin que existiera una planificación suficientemente clara sobre el destino final de esas personas, la organización del recurso o cómo debía desarrollarse todo el operativo. También hemos visto cambios de ubicación, desalojos y nuevos dispositivos organizados con muy poco margen, obligando a movilizar a numerosos policías y, en ocasiones, alterando descansos y servicios previstos. No podemos gestionar una crisis de esta magnitud a golpe de dispositivo urgente.

Los policías sobre el terreno cumplen las órdenes y consiguen sacar adelante los servicios, pero eso no significa que detrás haya existido siempre una buena planificación. Necesitamos una coordinación real entre Interior, Delegación del Gobierno, Ciudad Autónoma, Policía Nacional, Guardia Civil y el resto de administraciones implicadas, con decisiones tomadas con antelación, responsabilidades claras y protocolos definidos.

P.- Desde el punto de vista policial, ¿está funcionando adecuadamente la gestión de las identificaciones, solicitudes de asilo y procedimientos de retorno?

R.- Se está trabajando, pero existe un cuello de botella evidente. La Policía identifica, documenta y tramita, pero no es quien concede o deniega la protección internacional. Cada solicitud debe estudiarse individualmente y con todas las garantías. El propio Gobierno ha reconocido el riesgo de un incremento exponencial de solicitudes y ha reforzado los equipos de la OAR. Nuestra reclamación es que ese refuerzo sea suficiente para resolver con mucha más agilidad. Agilizar no significa eliminar garantías: significa que quien tenga derecho a protección la obtenga cuanto antes y que, cuando exista una resolución que permita legalmente el retorno, devolución o expulsión, pueda ejecutarse sin meses de demora.

P.- ¿Qué papel debería desempeñar Marruecos en la gestión de esta crisis y en el control de los movimientos migratorios hacia Ceuta?

R.- La cooperación con Marruecos es fundamental, tanto para prevenir salidas como para las readmisiones que legalmente correspondan. Pero la seguridad de la frontera española y la capacidad de España para gestionar una crisis migratoria no pueden depender permanentemente de la voluntad de Marruecos ni de que en cada momento decida intensificar o reducir su colaboración.

España tiene que disponer de sus propios medios, efectivos, infraestructuras y planes de contingencia para responder incluso en el escenario de que esa cooperación disminuya. Y, al mismo tiempo, necesitamos mecanismos de colaboración y readmisión con Marruecos que sean estables, previsibles y eficaces, no una cooperación que solo funcione cuando ya tenemos una crisis encima.

P.- ¿Considera el SUP que el Gobierno ha reaccionado con suficiente rapidez y planificación ante esta crisis? ¿Qué medidas se deberían haber adoptado antes?

R.- Desde el SUP veníamos reclamando antes de la entrada masiva mayor capacidad de identificación y tramitación y recursos adecuados para una eventual presión migratoria. Como por ejemplo que se habilitara un CATE con urgencia. Lo ocurrido posteriormente demuestra que la capacidad inicial fue insuficiente para una entrada de aquella magnitud. Dos meses después, el Gobierno continúa adoptando medidas extraordinarias y preparando cambios para acelerar determinados procedimientos, lo que evidencia que la respuesta ha tenido que ir construyéndose durante la propia crisis. Para nosotros, la prioridad ahora es aprender de lo ocurrido: anticipación, refuerzos previamente planificados, instalaciones adecuadas y capacidad administrativa suficiente.

P.- ¿Cuáles son las tres principales reivindicaciones que el SUP plantea ahora mismo al Ministerio del Interior para Ceuta?

R.- Tres muy concretas: primero, mantener y dimensionar adecuadamente los refuerzos policiales sin detraer efectivos de la seguridad ordinaria de Ceuta; segundo, reforzar de manera extraordinaria Extranjería y la capacidad de resolución de los expedientes para agilizar identificaciones, asilo y las expulsiones o devoluciones que legalmente correspondan; y tercero, establecer protocolos operativos claros y garantizar condiciones laborales, alojamiento, descanso, medios y seguridad adecuados para todos los policías destinados y desplazados.

P.- Si la presión migratoria se mantiene durante los próximos meses, ¿qué escenario preocupa más al sindicato y qué medidas deberían adoptarse para evitar que la situación se agrave?

R.- Nos preocupa que lo excepcional termine convirtiéndose en estructural: miles de personas pendientes durante meses de una resolución, nuevos campamentos, dispositivos policiales continuos y una plantilla ordinaria cada vez más tensionada. Ceuta no puede vivir permanentemente de campamento en campamento y de dispositivo policial en dispositivo policial. Hay que acelerar la resolución de los expedientes con todas las garantías, ejecutar las resoluciones que correspondan, mantener capacidad policial suficiente y disponer de un plan de contingencia real ante una nueva llegada masiva.

Por eso creemos que hay que plantear también si la actual Ley de Extranjería y la normativa de asilo ofrecen herramientas suficientemente ágiles para afrontar episodios excepcionales de entrada masiva, siempre manteniendo las garantías individuales. No tiene sentido que ante una crisis extraordinaria sigamos funcionando exclusivamente con procedimientos y plazos pensados para una situación ordinaria.

P.- Y una última pregunta: si pudiera trasladarle hoy una única petición al ministro del Interior para mejorar la situación de los policías en Ceuta, ¿cuál sería?

R.- Que deje de gestionarse Ceuta como una sucesión de emergencias y exista una planificación estable. Nuestros policías necesitan efectivos suficientes, protocolos claros, medios, descanso y capacidad administrativa para que su trabajo tenga continuidad. Han pasado más de 60 días: mover personas de un punto a otro y movilizar policías cada pocos días no resuelve la crisis. Hay que resolver expedientes con rapidez y garantías y permitir que Ceuta y sus policías recuperen la normalidad.

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