¿Está Ceuta preparada para afrontar un incendio forestal?

Incendio forestal

Mientras el fuego arrasa los montes en varios puntos de España, El Pueblo analiza el plan de actuación que la Ciudad aprobó en marzo ante catástrofes de este tipo

Imagen del incendio forestal vivido en Ceuta en septiembre de 2022
Imagen del incendio forestal vivido en Ceuta en septiembre de 2022 | El Pueblo
G. Sardá
27 jul 2026 - 08:00

Ceuta/ Las imágenes de grandes incendios forestales que este verano han obligado a evacuar poblaciones en distintos puntos de España vuelven a poner el foco sobre la capacidad de respuesta de las administraciones ante una de las emergencias más complejas para los servicios de Protección Civil. En Ceuta, donde la masa forestal es menor que en otras comunidades, el riesgo existe igualmente. Consciente de ello, la Ciudad Autónoma aprobó el pasado mes de marzo el Plan Especial de Protección Civil frente a Incendios Forestales (INFOCE), un documento de más de un centenar de páginas que establece cómo actuar antes, durante y después de un fuego de grandes dimensiones.

El plan forma parte de la estrategia diseñada por la Consejería de Gobernación y Presidencia para reforzar la respuesta ante las principales emergencias que pueden afectar al territorio ceutí. Junto al INFOCE fueron aprobados también el plan frente a inundaciones (INUNCE) y el de riesgo sísmico (PLASIMCE), todos ellos integrados en el Plan Territorial de Emergencias de Ceuta (PLATERCE), actualizado en 2024 y concebido como el marco general de actuación ante cualquier situación de riesgo colectivo.

El objetivo del INFOCE es claro: proteger a las personas, los bienes y el medio ambiente ante un incendio forestal y coordinar todos los recursos públicos y privados que puedan intervenir en una emergencia. El documento establece desde la organización de los distintos servicios hasta los procedimientos de evacuación, la movilización de medios o la información que debe recibir la ciudadanía en cada fase del incidente.

Uno de los pilares del plan es la prevención. Para ello, el documento divide el territorio en distintas zonas según su nivel de riesgo y las posibles consecuencias de un incendio, teniendo en cuenta factores como la masa forestal, la orografía o la proximidad de áreas habitadas. Esa zonificación permite planificar con antelación el despliegue de medios, localizar infraestructuras estratégicas y diseñar medidas específicas para reducir el impacto del fuego.

El INFOCE también presta especial atención a la denominada interfaz urbano-forestal, es decir, las zonas donde el monte se encuentra junto a viviendas o infraestructuras. En estos espacios contempla la creación y mantenimiento de franjas de seguridad para reducir el riesgo de propagación de las llamas hacia núcleos habitados, además de campañas de información para que la población conozca cómo actuar en caso de emergencia.

La anticipación constituye otra de las claves del dispositivo. Antes incluso de que se declare un incendio, el plan prevé la activación de mecanismos de vigilancia y seguimiento cuando exista una situación de riesgo elevada, como ocurre durante episodios de altas temperaturas, baja humedad o fuertes vientos. En esa fase se alerta a los servicios municipales implicados, se mantienen preparados los recursos de intervención y se informa a la población potencialmente afectada si fuera necesario.

La SACOP

Toda esa labor se coordina desde la Sala de Coordinación Operativa de Protección Civil (SACOP), un centro que permanece operativo de forma permanente y que centraliza cualquier aviso relacionado con riesgos para la ciudad. Desde allí se reciben las alertas procedentes de redes de vigilancia, del servicio 112, de los cuerpos de seguridad o de otros organismos especializados, además de mantener una comunicación continua con el Centro Nacional de Seguimiento de Emergencias (CENEM).

Cuando la situación lo requiere, el SACOP activa el Plan de Protección Civil y traslada la información a las autoridades competentes. Si la emergencia alcanza el nivel Operativo 1, la dirección corresponde a Protección Civil de la Ciudad Autónoma a través del Centro de Coordinación Operativa (CECOP). En un escenario de mayor gravedad, clasificado como Operativo 2, puede constituirse un Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), en el que participan conjuntamente la Ciudad Autónoma y la Delegación del Gobierno para coordinar todos los recursos disponibles.

El papel de Gobernación

En cualquier caso, el responsable último de la dirección de la emergencia recae en la Consejería de Presidencia y Gobernación, a cargo de Alberto Gaitán. Desde ese departamento se coordina la actuación del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), Policía Local, el servicio de emergencias 112, Parque Móvil y Protección Civil, además de otros recursos que colaboran mediante convenios, como la Unidad Canina o el Colegio Oficial de Psicología para la atención a las personas afectadas.

La información a la ciudadanía constituye otra de las prioridades del INFOCE. El Gabinete de Información será el encargado de comunicar la evolución de la emergencia, las recomendaciones de autoprotección y las posibles órdenes de evacuación a través de los medios de comunicación y de los canales oficiales de la Ciudad. Paralelamente, el SACOP notificará la situación a aquellos centros e instalaciones obligados a disponer de planes de autoprotección para que puedan activar sus propios protocolos.

Aunque Ceuta cuenta con una estructura propia para responder a un incendio forestal, el plan contempla la posibilidad de solicitar apoyo exterior cuando la magnitud de la emergencia lo haga necesario. El director general de Gobernación, Alfonso Conejo, ya explicó en una entrevista concedida a El Pueblo de Ceuta que el dispositivo prevé la movilización de medios procedentes de otras comunidades autónomas, pese a las dificultades logísticas que supone la condición extrapeninsular de la ciudad.

El documento también regula el escenario más extremo: la declaración de una emergencia de interés nacional. En ese supuesto, la dirección de las operaciones pasaría a depender del Ministerio del Interior o, en su caso, de la Unidad Militar de Emergencias (UME), manteniéndose la coordinación con las autoridades locales y el resto de administraciones implicadas.

Más allá de la capacidad de reacción, el INFOCE insiste en que la mejor herramienta frente a un gran incendio sigue siendo la prevención. Por ello, el plan incorpora medidas de formación ciudadana, campañas de sensibilización sobre el uso responsable del monte y actuaciones destinadas a minimizar el riesgo durante las épocas de mayor peligro.

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