CRISIS MIGRATORIA
El Ejército retira armas blancas de las calles de una Ceuta al límite
CRISIS MIGRATORIA
La situación en Ceuta continúa siendo muy crítica. Más de una semana después de la invasión sufrida por más de 70.000 migrantes, las calles, montes, playas y espacios abiertos continúan siendo un polvorín ante la inquietud de unos ciudadanos cada vez más desbordados, cansados mentalmente y sobrepasados por una situación sin límites que ha cambiado el día a día de los ceutíes en plena época estival.
Con negocios aún cerrados, complicaciones para realizar la compra, escasez de productos y una sensación de inseguridad que se palpa en el ambiente, Ceuta intenta levantarse de un golpe que ha hecho un daño terrible nuevamente a la ciudad en este atentado contra nuestra soberanía nacional mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, continúa disfrutando de sus vacaciones. Sin embargo, muchos ceutíes se han quedado sin ellas por temor a que vayan a ocupar sus casas.
Al margen de eso, en la calle, montes y playas continúan realizándose numerosos controles para garantizar la seguridad, aunque a pesar de que han llegado 45 antidisturbios más y el Ejército continúa desplegado, la realidad es que siguen siendo efectivos insuficientes para controlar una ciudad desbordada y colapsada como consecuencia de que miles de migrantes continúan deambulando por todas sus calles.
Durante estas intervenciones que se están llevando a cabo, el Ejército ha intervenido numerosos objetos punzantes y armas blancas realizadas a mano. Cuchillos, lanzas de gran longitud o garrotes realizados a mano, son algunos de los elementos sustraídos a algunos de los migrantes en barriadas, montes y los pantanos de Ceuta.
Desde la ciudadanía se sigue instando la presencia de un Gobierno de España totalmente fuera de combate y de vacaciones que únicamente se pronuncia para insistir en que en Ceuta “poco a poco se va recuperando la normalidad”. Todo ello mientras que las calles continúan acogiendo a miles de migrantes, los servicios sanitarios y humanitarios están colapsados y cuando la sensación de inseguridad continúa in crescendo con robos en viviendas, peleas en las calles, situaciones de mucha tensión y agresiones sexuales.
Recuperar la normalidad en Ceuta llevará su tiempo, pero lo que sí tienen claro los ceutíes es que la ciudad saldrá adelante gracias a la unidad de un pueblo que siempre ha demostrado que cuando va de la mano y está unido, es imposible derrotarlo.
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