“Escuchaba ‘dale más, más puñaladas’ mientras intentaba escapar”

INVASIÓN CEUTA

Gaby Ramírez Medinilla relata cómo cuatro individuos le rodearon, le exigieron sus pertenencias y le asestaron varias puñaladas antes de conseguir escapar y llegar por sus propios medios al Hospital en otra madrugada de "inseguridad subjetiva" en Ceuta según el ministro Marlaska, que este lunes regresa a Ceuta

En la imagen se observa dos de las cuatro puñaladas que recibió Gaby Ramírez Medinilla
En la imagen se observa dos de las cuatro puñaladas que recibió Gaby Ramírez Medinilla | E.P.

La madrugada del pasado viernes 18 de septiembre jamás se le olvidará a Gaby Ramírez Medinilla, un ceutí que regresaba a su casa de madrugada tras pasar un rato con sus amigos y que tras detenerse junto al Mercadona de la Almadraba, fue asaltado por cuatro migrantes, que intentaron robarle el teléfono móvil y una cadena de oro que guarda con cariño desde hace cerca de 20 años con las chapas de sus abuelos. Sin mediar palabra le propiciaron una primera puñalada, él se defendió y el resultado final es que se zafaron con él con tres puñaladas más, mientras escuchada en árabe “dale más, dale más”.

Sin duda, se salvó, pues todo pudo acabar en una tragedia. Tal vez sea esta la “inseguridad subjetiva” a la que se refiera el ministro del Interior, Fernando Grande – Marlaska, que este lunes por la tarde regresa de nuevo a Ceuta, seguramente para seguir mintiendo y tomando por tontos a los ceutíes, cada vez más cansados y agotados por la inacción de un Gobierno de España que ha robado a los ceutíes ya no solo la normalidad, sino también la seguridad.

En el diario El Pueblo de Ceuta hemos hablado con Gaby Ramírez Medinilla, que intenta olvidar la “pesadilla” que vivió en la madrugada del pasado viernes y recuperarse de unas heridas que pusieron en juego su vida de manos de unas “salvajes” que, según el Gobierno de la Nación, “vienen huyendo de la pobreza y en busca de una vida mejor”.

Ramírez Medinilla relata cómo ocurrió todo

Gaby Ramírez Medinilla ha relatado a El Pueblo de Ceuta los momentos de angustia que vivió cuando regresaba a su domicilio después de haber estado con varios amigos. Según explica, decidió tomar el camino más corto y detenerse durante unos instantes en las inmediaciones del Mercadona de la Almadraba.

“Yo quedé con varios amigos. Estábamos echando el rato en plan lo típico, bebiendo nuestros refrescos, las pipas, el cachondeo, esto y lo otro”, explica. Después, el grupo decidió regresar a sus respectivos domicilios y Ramírez Medinilla emprendió el camino de vuelta. “Cada uno para su casa. Yo evidentemente tiré por el sitio más corto, que es por donde tristemente me pilló todo el meneo”, relata.

El joven explica que se detuvo con su moto para entrar en un callejón y que fue entonces cuando se percató de la presencia de cuatro individuos. “Me estaba orinando y no aguantaba más. ¿Qué hice? Aparqué la moto un momentito, me fui a un callejón que había así escondido y, cuando me vine a dar cuenta, pues estaba rodeado de cuatro individuos, todos encapuchados menos uno”, cuenta.

Según su testimonio, uno de los individuos le habría exigido que entregara sus objetos de valor y, sin que mediara una conversación previa, recibió una primera puñalada. “Sin venir a cuento ni por qué ni cómo, me da una primera puñalada en plan a modo advertencia, a modo intimidación”, afirma.

Ramírez Medinilla asegura que los asaltantes pretendían hacerse con su cadena de oro, una pieza que tiene un importante valor sentimental para él al conservar las chapas de sus abuelos. “Me dan una puñalada a lo que me dice ‘oro, oro’, porque yo llevo una cadena de oro con las chapas de mi abuelo, que lleva conmigo 16 años más o menos y no me la quito para nada”, relata.

Ante la agresión, el joven asegura que reaccionó tratando de defenderse. “En autodefensa le endiñé un puñetazo, no sé si le di en el ojo, en la mandíbula o lo que sea, pero no logré noquearlo”, explica.

A partir de ese momento, según su relato, la agresión se intensificó. “Ya como que se enfadó, digamos, y ya empezó a pincharme más veces”, señala.

Ramírez Medinilla asegura haber escuchado durante el ataque a los otros individuos animando al agresor a continuar con las puñaladas: “Entiendo dariya y los demás le estaban diciendo en plan “dale más”, ¿sabes?  “Pégale más, más puñaladas”.

La última puñalada que recibió el ceutí fue en la espalda cuando logró zafarse de los agresores
La última puñalada que recibió el ceutí fue en la espalda cuando logró zafarse de los agresores | EL PUEBLO

Consiguió zafarse y al HUCE

El joven explica que consiguió finalmente zafarse de sus agresores y salir corriendo, aunque recibió una última puñalada durante la huida. “Me dieron un par de ellas más, conseguí zafarme de ellos, salí corriendo y al salir corriendo es cuando me dieron la última puñalada, que es la que me dieron en la espalda”, recuerda.

Tras conseguir escapar, Ramírez Medinilla se dirigió inmediatamente al Hospital Universitario de Ceuta en su motocicleta. Durante el trayecto se encontró con varias patrullas de la Legión. “Cogí la moto, no te voy a engañar, la moto iba a tope, directo al hospital”, relata.

Al encontrarse con los militares, les pidió ayuda y les informó de lo sucedido: “Le pité, me eché mano al riñón, le enseñé la mano ensangrentada y le dije: “Buenas noches, señores, me acaban de apuñalar aquí abajo, al lado del Mercadona”.

Según cuenta, los militares comprobaron su estado y, tras preguntarle si podía continuar por sus propios medios hasta el hospital, emprendieron la búsqueda de los presuntos agresores. “Se bajaron, se preocuparon por mí, ‘¿estás bien?, ¿puedes llegar solo al hospital?’. Y nada, con las mismas yo me fui, ellos se volvieron a montar en los coches y salieron pitando a ver si lograban pillar a estos individuos”, explica.

Una vez en el Hospital Universitario de Ceuta, el joven fue atendido de las heridas sufridas durante el ataque. “Al llegar, todos en urgencias estuvieron atentos de mí. Me trataron súper bien”, señala.

Ramírez Medinilla explica que tuvo que recibir varios puntos y tratamiento para una de las heridas: “Cuatro grapas en total y una laceración que me la pegaron con pegamento quirúrgico”.

Afortunadamente, las heridas no afectaron a órganos vitales ni a estructuras vasculares importantes, según explica el propio afectado. “Por suerte no se ha visto afectar ningún tipo de arterias, ni venas, ni vasos sanguíneos, ni mucho menos un órgano vital”, afirma.

Pese a la gravedad de lo sucedido, el joven reconoce que se considera afortunado por haber podido salir con vida de una situación que, asegura, pudo haber terminado de otra manera. “Así que hay que darle gracias a la vida, que encima, dentro de lo malo, no ha sido tan malo”, concluye Ramírez Medinilla.

También te puede interesar

Lo último

stats