El ceutí que anticipó la tragedia repasa sus aristas: “Tuvieron que abrir la verja para evitar más muertes”
Un mes del 30J
El guardia civil Rachid Sbihi predijo que la sentencia del Supremo tendría consecuencias que no se estaban previendo y que finalmente han ocasionado que “el mundo entero” observe “la facilidad” con la que se puede sortear “la frontera sur de Europa en pleno siglo XXI”
Este sábado, 29 de agosto, Rachid Sbihi tomó asiento en el sofá blanco que decora la recepción de la redacción de El Pueblo de Ceuta. Lo hizo para repasar los hechos que han marcado el mes más convulso de la historia reciente de la ciudad donde nació y donde ejerce su profesión como guardia civil desde hace años. Allí sentado, seis semanas atrás y dos antes de la entrada masiva que paralizó la vida ceutí, el delegado de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) presagió que todo estaba a punto de cambiar. “Esta sentencia va a tener un lado que no se ha pensado (…) El año pasado se rescataron en el Estrecho aproximadamente 10.000 nadadores. Si este cambio genera, como me temo, un efecto llamada, ¿qué va a pasar entonces?”, reflexionó el 14 de julio, seis días después de que el Tribunal Supremo dictara la sentencia firme que prohíbe el rechazo en frontera de los nadadores. Sabía entonces que aquello provocaría un aumento de “las muertes en el agua”, pero no podía imaginar que desencadenaría en una violación de la integridad territorial española y en la declaración, por primera vez en la democracia de este país, de la Situación de Interés para la Seguridad Nacional.
Aquellos 30 y 31 de julio, la frontera española con Marruecos era un coladero por el que transcurrían miles de personas de todos los perfiles sin que nadie opusiera resistencia ni a este ni al otro lado. Así durante casi dos días completos en los que accedieron, según los cálculos de la AUGC, “entre 70.000 y 10.000 personas”. Hombres, mujeres, señoras, niños, niñas y familias al completo. Sus compañeros, asegura Sbihi, no pudieron hacer más que una “tarea humanitaria”. “Era materialmente imposible pararlo con menos de 100 guardias civiles sorprendidos por esa avalancha humana”, considera el agente, quien evita entrar a valorar la actuación del tercer país, que no le “compete” porque no es el suyo. Y a su Gobierno le recrimina, en nombre de la organización que representa, una “falta de previsión” que llevó a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a no poder hacer más que dejar pasar a la masa para evitar una catástrofe peor.
Recuerda que todo comenzó con la concentración de un grupo de personas cada vez mayor en el recinto inmediatamente posterior al espigón del Tarajal, en el lado español. El paso a la ciudad está separado por una verja, que los cientos o miles de migrantes allí hacinados comenzaron a intentar trepar y forzar para cruzar a Ceuta. La situación obligó a los agentes de la Guardia Civil a tomar una decisión difícil, aunque “muy acertada”, dadas las circunstancias, a ojos de Rachid Sbihi: “Tuvieron que abrir esa verja para evitar una avalancha humana con consecuencias dramáticas, con más fallecidos. Aún así, lamenta que hubo más de 100 muertos, pero pudieron ser más.
Desde aquel momento, ocurrido en torno a las 11:00 de aquel jueves ya histórico, “la labor principal de la Guardia Civil durante esas 48 horas trágicas consistió principalmente en salvar vidas”. La situación, insiste el agente, “era incontrolable” dada la escasez de recursos que su asociación lleva años denunciando. Con más vehemencia desde la avalancha de mayo de 2021. En aquella ocasión, la vulneración duró también dos días, pero el volumen de entradas fue mucho menor. Más de 10.000. Para entonces la AUGC ya había solicitado la ampliación de espigón del Tarajal, reivindicación que les acompaña desde febrero 2014, cuando fallecieron 14 personas ahogadas en el intento de cruzar en masa con otras 300 más. Después de aquello, el Ministerio del Interior se comprometió a ampliar el espigón, y proyectó la obra. Cinco años después, este viernes, tuvo que volver a prometerlo Fernando Grande-Marlaska.
El delegado de la asociación cree que, de haber alargado entonces el elemento fronterizo, se habrían evitado los grandes episodios de avalanchas: “Desgraciadamente, el 30 y 31 de agosto el mundo entero ha podido observar la facilidad con la que estos inmigrantes lograron entrar bordeando el espigón. (…) Familias al completo sortearon ese espigón con una facilidad que no se entiende en una frontera sur. No de España, una frontera sur de Europa, en pleno siglo XXI”. Para Rachid Sbihi, todo se podía haber evitado con dos iniciativas: por un lado, el blindaje de la frontera; por otro, la anticipación a los efectos perjudiciales que tendría la causa judicial sobre la que se pronunció el Supremo con la famosa sentencia, que se conocía desde noviembre de 2024 y a la que nadie hizo caso.
Una tragedia anunciada
El origen del desastre se remonta a noviembre de hace dos años. Un tribunal de primera instancia de Ceuta falló a favor de un ciudadano argelino que había denunciado su devolución en caliente por parte de las autoridades españolas que lo interceptaron nadando desde Marruecos a la ciudad. El migrante denunció que se le había expulsado sin antes abrirle el procedimiento administrativo que obliga la Ley de Extranjería, según la cual tiene derecho a pedir asilo. El juzgado ceutí le dio la razón, y fue entonces cuando, a ojos de Rachid Sbihi, las administraciones debieron activar la primera alerta por la posibilidad de que aquello fuera a mayores.
La Abogacía del Estado recurrió la sentencia, y poco después el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) la ratificó. La Abogacía volvió a recurrir, y finalmente el Tribunal Supremo, el 8 de julio de 2026, dictó un fallo favorable contra el que no cabe recurso, creando jurisprudencia sobre la aplicación del llamado jurídicamente rechazo en frontera a las personas que entran a nado irregularmente a Ceuta y Melilla. La disposición adicional décima de la Ley de Extranjería permite aplicar el rechazo o devolución en caliente a quienes acceden a las ciudades europeas en el Norte de África siempre y cuando sean interceptadas superando un elemento de contención fronterizo. Los tres jueces que valoraron el caso del argelino interpretaron que el mar no es un elemento, por lo que coincidieron en decretar que el rechazo en frontera no puede aplicarse en el agua.
“No entendemos cómo desde la Abogacía del Estado, desde la Secretaría del Estado de Seguridad o desde el propio Ministerio del Interior no se tuvo en cuenta desde septiembre del 24. Han pasado dos años. Deberían haber tenido en cuenta las consecuencias finales que podía traer todo ese recorrido judicial, como finalmente ha sucedido”, comenta el delegado de la AUGC, quien opina que, desde noviembre de 2024, las administraciones habrían “tenido herramientas jurídicas para reaccionar ante la sentencia” definitiva. No se tomaron medidas preventivas con dos años de antelación, pero tampoco cuando el caos ya daba sus primeras señales y quienes las percibían se las transmitían a las autoridades.
Tras la sentencia del Supremo, comenzaron a incrementarse las llegadas a nado de manera progresiva. Cada día, el volumen era mayor. Hasta el punto de que una semana antes de la entrada masiva accedían nadando una media de entre 200 o 250 personas al día. Así se lo transmitieron desde la AUGC al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, con quien se reunió el delegado ceutí poco después del 8 de julio. También solicitaron un encuentro con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, el interlocutor directo con los responsables de la protección de la frontera. Sin embargo, nunca lograron que les agendaran una cita. Hasta el día de hoy, no han podido conversar con el socialista, cuya dimisión piden casi a diario los ceutíes que se manifiestan contra la inacción de su Gobierno.
Sbihi recuerda que el Ministerio del Interior ha reconocido que en los días previos al 30J hubo una presión migratoria por el Tarajal “de unas 4.000 personas”, de las cuales más de mil lograron entrar en Ceuta y 2.800 fueron interceptadas por las autoridades marroquíes. Al guardia civil le sorprende que el departamento de Marlaska haya ofrecido la cifra de personas cuya llegada impidió Marruecos, ya que jamás la han facilitado: “Nos sorprende que ahora el Ministerio mencione las interceptaciones hechas por la Gendarmería el mes de julio, cuando hasta ahora nunca lo han hecho en sus balances”.
De hecho, AUGC lleva “años” denunciando que Interior, en los informes quincenales sobre llegadas irregulares a España, “no hace pública la presión real”, que, para Sbihi, es la suma de “los inmigrantes que entran, los que desisten, los que son interceptados y los que son devueltos”.
¿Por qué llegaron en masa?
Para el delegado de la AUGC en Ceuta, la entrada masiva es consecuencia de la “tergiversación del fallo del Supremo”, que, “ha podido confundir a esos miles de inmigrantes” provocando “esta tragedia humanitaria”. Considera que todo se explica por el “poder de difusión de las redes sociales”, a través de las cuáles se difundieron los mensajes de “que todo el que entra a Ceuta se queda y de que la frontera está abierta”. Y defiende que “la desinformación se combate con información”. Rachid Sbihi no entiende “cómo desde el Gobierno de la Nación no se ha iniciado ya una campaña informativa a estos miles de inmigrantes que sigue aquí para trasladarles que se va a proceder a su devolución”.
Opina que deberían crear canales para transmitirles la información de que “una vez iniciado el expediente de asilo no se van a quedar, porque los trámites son muy exigentes”. Propone que se utilice la entrega de comidas por parte de Cruz Roja para hacerles conocedores de la situación. Una idea similar tuvo el Ministerio de Migraciones hace varias semanas, con motivo del eclipse del 12 de agosto. Con los kits de comidas de la oenegé entregaron folletos traducidos en varios idiomas para informarles de los efectos perjudiciales de mirar directamente el fenómeno astronómico, a sabiendas de que miles de ellos viven en una de las playas donde mejor pudo observarse y donde, por tanto, más peligroso era mirarlo de manera directa.
Solucionar el destrozo
A Rachid Sbihi le parece que, para solucionar la crisis que ha generado la entrada masiva, “el Gobierno llega tarde y mal”: “Llega tarde y mal porque se cumple un mes y la situación es dramática. Decir lo contrario es mentir a la opinión pública. Estamos viendo cómo cientos de inmigrantes están todavía deambulando por nuestras calles, por nuestras barriadas, por nuestras plazas. La situación tardará unos cuantos meses en normalizarse”. De cara al futuro, el guardia civil insiste en la necesidad de tomar medidas que otorguen a España herramientas para poder defender sus fronteras sin depender de terceros países.
Reitera la importancia de alargar los espigones. No solo el del Tarajal, también el de Benzú, “que se está cayendo a trozos”. Cree que esa ampliación “habría sido un elemento de contención suficiente” para evitar la tragedia de mayo de 2021, y “hubiera minimizado la entrada masiva con la facilidad con la que todo el mundo vio que se produjo el 30 y 31 de julio”. Sabe que el ministro del Interior anunció el viernes que el proyecto se llevará a cabo, y asegura que “todo anuncio por parte del Gobierno será bienvenido desde la AUGC”, pero reconoce que están “cansados de anuncios”. “Necesitamos hechos y que se materialicen. Desgraciadamente, cuando pase el efecto mediático, nos volvemos a encontrar los mismos agentes y con las mismas carencias de recursos humanos y materiales”, afirma.
Marlaska anunció también que instalarán un sistema permanente de contención marítima mediante boyas fondeadas. Sbihi desconoce los detalles sobre las boyas, pero advierte de que “en esa bahía, los fuertes vientos de levante destruirán cualquier tipo de elemento que no sea una estructura fuerte, rígida y que aguante esos temporales”. “Nosotros entendemos que la ampliación del espigón mar adentro, todo lo que se pueda, evitará episodios tan dramáticos y bochornosos para nuestra ciudad, nuestro país, como el que el mundo entero ha podido observar”, comenta.
Es consciente de que los llamados “nadadores” se arrojan “mar adentro, desde playas de Marruecos a tres o cuatro kilómetros de esos espigones para evitar ser detectados, en travesías de siete u ocho horas, pero en ningún caso van a ser 70.000 ni 80.000”. “Desgraciadamente, episodios de nadadores seguirán produciéndose cuando se alargue ese espigón, pero no ese volumen de personas, esa entrada masiva de familias al completo, que entraban sin necesidad de arrojarse al mar, entraron bordeando el espigón a pie”.