El phishing y la suplantación de identidad encabezan el aumento del 7,9 % de los delitos tecnológicos en Ceuta
CIBERDELITOS
La Policía Nacional alerta del auge imparable de la ciberdelincuencia en la ciudad autónoma: “Con una sola regla básica evitaríamos el 90% de las estafas”
La ciberdelincuencia no deja de crecer en Ceuta y obliga a reforzar la prevención ciudadana como principal escudo frente a las estafas. Así lo advierte Roberto Rodríguez, agente de la Policía Nacional adscrito a la unidad de Participación Ciudadana durante una entrevista concedida a EL PUEBLO DE CEUTA y tras cerrar el último ejercicio con un incremento del 7,9 % en este tipo de delitos en la ciudad autónoma.
Detrás de ese porcentaje se esconde una tendencia sostenida al alza que se refleja especialmente en las estafas informáticas. Según los datos recopilados entre 2019 y 2025, se ha pasado de 324 denuncias en 2019 a 402 en 2021 a 469 en 2022, 473 en 2023, 497 en 2024 y 516 en 2025.
La evolución confirma que el fraude digital no es un fenómeno puntual, sino una modalidad delictiva en expansión que se adapta con rapidez a los cambios tecnológicos y a los hábitos de la ciudadanía.
En paralelo otros ciberdelitos también han experimentado oscilaciones significativas. Si en 2019 se registraron 65 hechos, en 2021 fueron 114; en 2022 descendieron a 98; en 2023 a 78; en 2024 volvieron a subir hasta 95 y en 2025 alcanzaron los 123.
Las estafas informáticas en Ceuta crecen de forma sostenida desde 2021 y ya superan el medio millar anual
Para Roberto Rodríguez, estas cifras muestran que la delincuencia en la red muta, cambia de forma y encuentra nuevos nichos de actuación, lo que obliga a una actualización constante de los métodos policiales.
Desde la Policía Nacional subrayan que su trabajo se activa, en la mayoría de los casos, tras la interposición de una denuncia. Sin embargo, insisten en que la clave está en la prevención.
“La mejor herramienta contra la ciberdelincuencia es la información”, recalca el agente, que explica que conocer las técnicas más habituales permite evitar buena parte de los fraudes.
Entre esas técnicas destaca el phishing, un término que no define un delito en sí mismo, sino el método utilizado por los delincuentes para obtener datos personales de sus víctimas.
El objetivo final suele ser la suplantación de identidad, el acceso a cuentas bancarias o a perfiles en redes sociales para cometer estafas económicas o causar daños reputacionales.
“Ningún banco ni administración le pedirá sus claves por teléfono”: la advertencia clave de la Policía
El modus operandi ha evolucionado con el tiempo. Si hace años predominaban los correos electrónicos masivos, hoy se suman mensajes a través de aplicaciones de mensajería instantánea, llamadas telefónicas o incluso mensajes de texto que simulan proceder de entidades oficiales.
La suplantación de identidad se ha convertido en la modalidad más frecuente en Ceuta, según reconocen los agentes, ya que permite a los delincuentes operar como si fueran la propia víctima.
Los estafadores buscan datos sensibles: números de DNI, claves de acceso, códigos de verificación o información bancaria. Con esos elementos pueden ejecutar transferencias o realizar compras fraudulentas.
Los investigadores insisten en una regla básica que, a su juicio, evitaría hasta el 90 % de los casos: no facilitar nunca datos personales o bancarios por teléfono, correo electrónico o mensajería instantánea.
“Ninguna administración ni entidad bancaria solicita claves o datos confidenciales por estos canales”, recuerdan. Ante cualquier duda, recomiendan acudir directamente a la oficina correspondiente o contactar a través de los canales oficiales.
La Policía advierte que mayores y jóvenes, están en el punto de mira de los ciberdelincuentes por distintos motivos
Las señales de alerta pueden ser variadas: faltas de ortografía en los mensajes, direcciones de correo sospechosas, enlaces que no coinciden con la web oficial o llamadas desde números móviles que simulan pertenecer a una entidad financiera.
Un ejemplo reciente ilustra el nivel de sofisticación alcanzado. Un supuesto empleado de banca llamó a un usuario para advertirle de un movimiento fraudulento en su cuenta. Tras ganarse su confianza con datos genéricos, le indicó que accediera al apartado de transferencias e introdujera un código.
En realidad, el código correspondía a un número de cuenta al que se intentaba transferir más de 5.000 euros. La maniobra fue detectada a tiempo, pero demuestra hasta qué punto la ingeniería social puede poner en aprietos incluso a personas familiarizadas con la tecnología.
La innovación constante de los estafadores obliga a una formación y coordinación policial permanente
Los delincuentes también recurren al llamado “fraude del hijo”, enviando mensajes en los que simulan ser un familiar que ha perdido el móvil y necesita dinero urgente, o a falsas notificaciones de multas de tráfico y paquetes retenidos.
En muchos casos, los envíos son masivos y automatizados. Aunque no todas las personas caerán en la trampa, basta con que un pequeño porcentaje responda para que la operación resulte rentable.
Una vez presentada la denuncia, el procedimiento habitual comienza en la oficina de denuncias y se traslada a la unidad especializada en delincuencia económica, que actúa bajo la dirección judicial.
La denuncia, primer paso para frenar una estafa que puede estar afectando a cientos de personas
La investigación puede resultar compleja, especialmente cuando los hechos se cometen desde el extranjero. Países asiáticos u otras jurisdicciones lejanas aparecen con frecuencia en este tipo de delitos.
Pese a ello, la Policía recuerda que toda actividad en internet deja rastro. La llamada “huella digital” permite seguir pistas técnicas que pueden conducir a los responsables.
La coordinación entre comisarías y unidades centrales es constante para detectar nuevas modalidades y alertar al resto de plantillas. No obstante, reconocen que los delincuentes suelen ir un paso por delante, adaptando rápidamente sus métodos.
La formación especializada es otro de los pilares. Los agentes reciben actualización continua sobre nuevas técnicas de fraude y herramientas de investigación digital.
Pero más allá de la persecución penal, la prevención ocupa un lugar central. A través de charlas en colegios, centros de adultos y asociaciones de mayores, la Policía intenta concienciar sobre los riesgos en internet.
Así, en los centros educativos se aborda no solo el fraude económico, sino también la suplantación de identidad con fines de acoso o burla entre menores, una conducta que puede tener graves consecuencias psicológicas, mientras que en los centros de mayores, se insiste en la necesidad de desconfiar de llamadas o mensajes que apelan a la urgencia o al miedo, dos emociones que los estafadores utilizan con frecuencia.
Transferencias simuladas, falsos hijos por WhatsApp y multas urgentes: así operan las nuevas trampas digitales
Consejos policiales para evitar ciberdelitos
1.- No facilitar nunca datos personales o bancarios por teléfono, correo o mensajería.
2.- No pinchar en enlaces de mensajes sospechosos.
3.- Verificar siempre la dirección web y comprobar que sea oficial y segura.
4.- Desconfiar de mensajes con faltas de ortografía o redacción extraña.
5.- No actuar bajo presión ante avisos de urgencia o amenazas de sanción inmediata.
6.- Contactar directamente con la entidad afectada ante cualquier duda.
7.- Guardar los mensajes y números sospechosos y denunciar.
8.- Mantener dispositivos actualizados y con sistemas de seguridad activos.
La huella digital permite rastrear delitos cometidos incluso desde otros países
De 324 estafas informáticas en 2019 a 516 en 2025: la curva ascendente que preocupa a los investigadores
La evolución de los datos en Ceuta confirma que la ciberdelincuencia ha dejado de ser un fenómeno residual para convertirse en una de las principales preocupaciones en materia de seguridad. El aumento constante de las estafas informáticas y la reactivación de otros ciberdelitos evidencian que el entorno digital es ya un espacio prioritario de actuación policial. Desde la Policía Nacional insisten en que la colaboración ciudadana es fundamental, y recuerdan que la información y la prudencia se consolidan como las mejores defensas frente a una delincuencia que, aunque invisible, deja huella. Por ello se insiste en que denunciar no solo permite intentar recuperar el dinero, sino también evitar que otras personas se conviertan en víctimas.