CRISIS MIGRATORIA
Ceuta vive una de sus peores madrugadas con ‘palizas’ entre migrantes
SUCESOS
Ceuta está atravesando una situación que no puede ser ignorada. En los últimos días se han sucedido episodios que han generado una creciente preocupación entre numerosos vecinos y que vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de abordar, con carácter urgente, los problemas de seguridad, convivencia y protección ciudadana que afectan especialmente a determinadas zonas de la ciudad.
Durante la mañana de este jueves se han producido nuevos incidentes que han elevado todavía más la preocupación. Entre ellos se encuentra la denuncia de una presunta agresión sexual a una joven en la avenida Lisboa, así como una pelea que habría sido abortada por agentes de la Policía Local, con la colaboración de vecinos de la calle Romero de Córdoba, en el entorno del Mercado de San José-Hadú. Según las informaciones conocidas, en este último incidente se habrían utilizado armas blancas durante una discusión originada en las inmediaciones de un establecimiento.
Más allá de la investigación que corresponda realizar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y a la autoridad judicial, estos episodios están provocando una sensación de inseguridad que no puede ser minimizada. Los vecinos tienen derecho a vivir en sus barrios con tranquilidad, a desarrollar su actividad cotidiana sin miedo y a saber que las instituciones están en condiciones de responder cuando se produce una situación de riesgo.
La preocupación resulta especialmente significativa en las barriadas periféricas, donde existe la percepción de que determinados espacios se encuentran insuficientemente protegidos y de que los problemas de convivencia y seguridad se están agravando. Esta percepción, por sí sola, debería ser motivo suficiente para que las administraciones competentes intensifiquen su presencia, escuchen a los vecinos y adopten medidas preventivas.
La seguridad ciudadana no puede abordarse únicamente cuando ya se ha producido un incidente. Es necesario reforzar la prevención, aumentar la presencia policial en las zonas que presentan mayores problemas, mejorar la coordinación entre los distintos cuerpos de seguridad y garantizar una respuesta rápida ante cualquier situación que pueda poner en peligro a los ciudadanos.
Del mismo modo, resulta imprescindible prestar atención a los problemas sociales que existen detrás de determinadas situaciones de conflictividad. La seguridad y la convivencia requieren una actuación integral que incluya prevención, educación, servicios sociales, atención a las familias, protección de los menores y recuperación de los espacios públicos.
Desde esta perspectiva, consideramos necesario que el Gobierno de la Ciudad, la Delegación del Gobierno y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad mantengan una coordinación permanente y adopten medidas concretas para devolver la tranquilidad a los barrios que más están sufriendo esta situación.
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