El profesor del San Agustín ya está en prisión tras entregarse este viernes
SENTENCIA
Alberto D.B. cumplirá en el Centro Penitenciario Sevilla 1 la condena firme de 13 años y medio por tres delitos de pornografía infantil
El profesor jubilado del Colegio San Agustín de Ceuta, Alberto D.B., ya ha ingresado en prisión. El condenado se entregó voluntariamente este viernes en el Centro Penitenciario de Sevilla 1 para comenzar a cumplir la pena firme de 13 años y medio de cárcel por tres delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil.
El ingreso se produce después de que la Justicia estableciera un plazo para su entrega voluntaria, con el objetivo de evitar una orden de busca y captura. El exdocente, que permanecía en libertad hasta ahora pese a la condena, ha cumplido finalmente con la obligación de entrar en un centro penitenciario.
La Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz, con sede en Ceuta, condenó en 2022 a Alberto D.B. a un total de 18 años y medio de prisión. La sentencia contemplaba tres delitos relacionados con la pornografía infantil y otro de abusos sexuales a un menor de 16 años.
Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) rebajó posteriormente la pena en cinco años al considerar que no había quedado probado este último delito. El condenado recurrió después ante el Tribunal Supremo, que confirmó en julio de este año la pena definitiva de 13 años y medio de cárcel.
Los hechos por los que ha sido condenado se remontan a su etapa como docente, cuando, según los hechos probados, se aprovechó de su condición de profesor para acceder a los números de teléfono de menores y establecer con ellos una relación que excedía del ámbito amistoso. La sentencia recoge que conseguía ganarse su confianza mediante regalos e invitaciones a comer para después solicitarles fotografías íntimas.
El caso fue denunciado en 2017 por el padre de uno de los alumnos, que relató en julio a El Pueblo de Ceuta el alivio que les produjo la resolución judicial. José María Moro aseguró entonces que la sentencia había demostrado que la denuncia de su familia era legítima, frente a los señalamientos y acusaciones que habían recibido en grupos de WhatsApp.
Con el ingreso de este viernes en Sevilla 1, el que fuera profesor del San Agustín comienza a cumplir una condena que ha recorrido las distintas instancias judiciales hasta quedar confirmada de manera firme por el Tribunal Supremo.