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OBITUARIO
La tarde de este martes estuvo marcada en Ceuta por una triste noticia. Varios migrantes que se encontraban en la zona del Sarchal dieron aviso tras localizar un cuerpo sin vida. Hasta el lugar se desplazó un dispositivo que permitió confirmar posteriormente la identidad del fallecido: Sergio Mesa Sánchez, nacido en Ceuta en 1976.
Sergio vivía solo y, según los primeros indicios conocidos, se encontraba de camino a su domicilio. Las circunstancias exactas de su fallecimiento todavía están por esclarecer y será la autopsia, prevista inicialmente para la jornada de este miércoles, la que permita determinar las causas de la muerte.
Más allá de las circunstancias que rodean este triste suceso, quienes conocieron a Sergio se quedan con el recuerdo de una persona que, pese a las dificultades que pudo atravesar a lo largo de su vida, siempre tuvo un gesto para los demás.
Sergio era padre de un hijo y estuvo vinculado durante una etapa de su vida al mundo militar. Entre los años 1996 y 1998 ingresó en el Tercio Don Juan de Austria 3.º de La Legión, con base en Viator (Almería). Años después regresó a su ciudad natal, Ceuta, donde pasó a formar parte del equipo de Logística.
Pero es, sobre todo, su faceta personal la que sus amigos quieren reivindicar ahora. Para ellos, Sergio no era simplemente un antiguo militar o un vecino más de la ciudad. Era un amigo, una persona con la que habían compartido años de vida, conversaciones y momentos que ahora adquieren un valor especial.
La noticia de su fallecimiento cayó como un jarro de agua fría entre quienes lo conocían. Juan, uno de sus amigos, conocía a Sergio desde que tenía apenas 14 años. Durante todo ese tiempo pudo comprobar de primera mano cómo era su manera de ser. “Era una gran persona y lo poco o mucho que tenía siempre lo compartía con los demás. Tenía un gran corazón y su ausencia la echaremos de menos”, explica Juan, visiblemente afectado por la pérdida.
Son precisamente esos pequeños gestos los que permanecen cuando alguien se marcha. La generosidad, la cercanía y la disposición para ayudar son algunos de los recuerdos que sus amigos conservan de Sergio y que ahora cobran un significado todavía mayor.
Este martes, muchos de ellos se llevaron un enorme “chasco” al conocer que el cuerpo encontrado en el Sarchal correspondía finalmente a Sergio. Una noticia difícil de asimilar para quienes habían compartido con él buena parte de sus vidas y que todavía intentan comprender su repentina ausencia.
Mientras la investigación continúa y se espera el resultado de la autopsia para conocer qué ocurrió, queda el recuerdo de un hombre que nació y vivió parte importante de su vida en Ceuta, que conoció el mundo militar y que, por encima de todo, dejó huella entre las personas que estuvieron a su lado.
Sergio Mesa Sánchez tenía 50 años. Tenía un hijo, una historia y una vida compartida con quienes hoy lloran su pérdida. Y, como recuerda su amigo Juan, tenía también algo que no se olvida fácilmente: un gran corazón.
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