Dos vigilantes del CETI, de baja tras ser agredidos por residentes
CETI
Los profesionales de Eulen recibieron atención hospitalaria por los daños sufridos en muñecas y costillas durante un enfrentamiento entre migrantes. La plantilla de 12 profesionales se queda ahora con una decena
Llueve sobre mojado en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Si los sindicatos llevan dos meses denunciando la raquítica plantilla de vigilantes de seguridad, con solo 12 profesionales para controlar a casi mil residentes, a partir de este martes la situación empeora. Dos vigilanten han solicitado la baja laboral tras resultar heridos durante una intervención para frenar una pelea entre inmigrantes, según han informado a El Pueblo de Ceuta fuentes conocedoras de los hechos.
El incidente se produjo a primera hora de la mañana de este lunes en la zona de Enfermería de las instalaciones. De acuerdo con las mismas fuentes, la disputa comenzó entre un residente de origen subsahariano y otro de nacionalidad marroquí. Durante el enfrentamiento, uno de ellos habría agredido al otro y, cuando un vigilante intervino para separarlos, también fue atacado.
Como consecuencia de la agresión, tres trabajadores de la empresa de seguridad Eulen tuvieron que recibir asistencia médica en el Hospital Universitario de Ceuta (HUCE). Dos de ellos sufrieron lesiones de mayor consideración, principalmente en muñecas y costillas, por lo que han causado baja laboral. Son estos dos quienes han solicitado la baja. El tercer vigilante presentó heridas más leves, entre ellas una lesión en el labio. Por el momento, este periódico no tiene constancia de que este último pretenda pedir también la incapacidad temporal.
Desde el centro llevan meses denunciando la falta de medios y efectivos para hacer frente a situaciones de este tipo. Según explican las fuentes consultadas, cada turno cuenta con alrededor de una docena de vigilantes, una cifra que consideran insuficiente para garantizar la seguridad en un centro que actualmente alberga cerca de un millar de personas, casi el doble de su capacidad oficial, fijada en 513 plazas. Ahora serán solo 10.
A ello añaden deficiencias en la iluminación de varias zonas de las instalaciones. Los vigilantes aseguran que durante la noche existen módulos y espacios exteriores, incluido el entorno del campo de fútbol, con una iluminación insuficiente, lo que dificulta las tareas de vigilancia y respuesta ante posibles incidentes.
Las mismas fuentes señalan que los enfrentamientos entre residentes de distintas nacionalidades son frecuentes y que, en ocasiones, también deben impedir el acceso a personas que presentan signos de haber consumido alcohol.