“Todos los años, una inundación”: el padre coraje que crio a cinco niños en una casa inhabitable
SERVICIOS SOCIALES
Tres de los hijos de Abdelaziz están alojados en el Puerta de África desde la noche del 7 de febrero, cuando su vivienda “petó” por las lluvias. La familia volverá a un domicilio en el que todos se han tenido que bañar con un barreño durante 15 años: “Y la semana que viene los niños tienen que dejar el hotel. ¿Dónde los meto?”
Cruzando un pequeño patio y el arco de una puerta solo tapada por una manta, Abdelaziz hace el gesto de invitación a entrar a una casa de menos de 20 metros cuadrados habitables en la que resulta difícil imaginar que este padre haya criado a cinco niños durante 15 años. La vivienda ya no está encharcada, pero aún presenta los destrozos de cuando “petó“ el pasado 7 de febrero: humedades, moho, roturas en losetas y esquinas, una cocina inservible... Dos de los niños y una muchacha, sus hijos menores de edad, están alojados en el Hotel Puerta de África desde entonces y a la espera de la reparación del domicilio.
El hombre cuenta que el citado sábado, sobre las 22.00, empezó a llover “fuerte” en esta casa de la barriada de Bermudo Soriano, una vivienda en la que ya están acostumbrados a que haya una inundación “todos los años”. Abdelaziz da una zancada, se planta en la cocina —integrada en el salón— y señala el husillo bajo el fregadero del que aquella noche empezaron a salir aguas fecales. “O, con perdón, mierda”, describe desesperado.
La sala de estar conecta con un primer cuarto en el que solo hay dos camas con estructuras de madera hinchadas por el agua y un escritorio en la pared en el que no cabe ni un ordenador portátil mediano. La siguiente habitación solo tiene un catre más, pero la mesa es algo más grande. “Aquí han dormido cuatro menores, y en el año 2022, con el agua hasta aquí”, recuerda el padre, señalando la altura de su tobillo.
La casa no tiene puertas salvo una, la de un cuarto de baño que sin ducha y en el que el suelo está roto. Un barreño y un cubo azules son los medios que tiene esta familia para lavarse. “Aquí se limpian mis hijos, como en los años 60”, compara Abdelaziz.
“Esto huele a humedad, a moho, y llevan aquí 15 años. Para ducharse, para estudiar, para cambiarse... tienen que salir del cuarto. Todos los que han venido se han echado las manos en la cabeza y han dicho que con cinco menores aquí no se puede vivir. Aunque estuviera arreglado, esto no reúne unas condiciones dignas para ellos”, comienza el padre a explicarse tras terminar el breve ‘tour’ interior.
“Queremos la mejor opción para ellos. No los vamos a dejar desamparados”
El Pueblo de Ceuta ha conversado sobre la situación de la familia de Abdelaziz con la consejera de Servicios Sociales, Nabila Benzina, quien ha asegurado que están estudiando “la mejor opción para ellos”.
Una trabajadora social del área que dirige está redactando un informe destinado a la rehabilitación completa de la vivienda, el nuevo destino de los hijos de Abdelaziz cuando abandonen el Hotel Puerta de África, donde la Consejería los ha alojado de manera “provisional” hasta que esté reparada. “Estamos en el caso y no los vamos a dejar desamparados”, ha prometido Benzina sobre este extremo.
“Todos sabemos cómo son los centros de menores y lo que pasa allí con los niños”
El hombre se casó y durante los primeros años de matrimonio vivió en Marruecos, hasta que su hija mayor, actualmente de 19 años, cumplió tres. Vino a Ceuta a escolarizarla y se instaló en Hadú, pero pronto no pudo pagar el alquiler tras haber perdido su trabajo como electricista. Pasó a habitar su actual y humilde morada, que perteneció a sus padres y ahora a su hermana, y allí tuvo más críos. Luego se divorció de su mujer, que ya no vive en Ceuta.
Los menores tienen ahora 14, 15 y 16 años respectivamente. Su varón mayor ha cumplido 18 y es el único que ha seguido durmiendo allí desde la última inundación. Uno de los chicos tiene un trastorno del desarrollo cognitivo y otro padece diabetes, como su padre, que mientras cuenta su historia se pone cada vez más nervioso y empieza a faltarle el aire. Todos han estudiado en colegios e institutos públicos de Ceuta y alguno ya cursa un grado de Formación Profesional de enfermería o de administración de empresas.
Abdelaziz lleva sin trabajar desde hace un año y medio, cuando se desempeñaba en un plan de empleo de la Ciudad. Ha llamado a la puerta de Servicios Sociales “muchas veces”, y más aún han sido las que ha pedido un trabajo “acorde” a su situación. Mientras tanto ha estado cobrando el paro y´, este año, 700 euros del Ingreso Mínimo Vital. Además de no poder darles una vivienda digna, teme también perder la custodia de sus hijos más pequeños porque “todos sabemos cómo son los centros de menores y lo que pasa allí con los niños”. Y además la semana que viene los chicos “tienen que dejar el hotel”, según le han informado. "¿Dónde los meto?”, se pregunta intranquilo.
“Son una alegría”
Ya en la madrugada del 8 de febrero los tres más pequeños fueron alojados en el Hotel Puerta de África tras una intervención de los bomberos y de la Policía Local. Los agentes llamaron primero a Cruz Roja para que los ayudaran a alojarlos, pero en Ceuta aún no hay ningún albergue.
Ese domingo la entidad los dotó de bienes de primera necesidad y la voluntaria de Cruz Roja Karima Hossain vistió a los hijos de Abdelaziz porque “habían perdido casi toda la ropa”. En pocos días Karima les ha cogido cariño a unos niños “súper buenos”.
“Son una alegría”, resume la mujer para presentarlos, siempre después de insistir en que también son “muy buenos estudiantes”. “Esta casa no reúne las condiciones para que vivan cinco menores y él lo único que quiere es una vivienda digna para sus hijos”, ha concluido Hossain, también presente en la visita a la pequeña casa de Abdelaziz.