Hayate y su hijo ruegan a la Justicia una respuesta tras años viviendo en “condiciones infrahumanas”
Vivienda
La familia prepara una tercera demanda contra sus vecinos del piso de arriba, a quienes responsabilizan de filtraciones de aguas fecales y una persistente plaga de cucarachas
Hayate Serhane está a punto de envolverse en el tercer proceso judicial para pedir justicia contra la situación que sufre desde hace años. El techo del baño de su casa, ubicada en la barriada de Los Rosales, presenta filtraciones de aguas fecales, cuya continuidad en el tiempo ha provocado un debilitamiento de la estructura, que está abombada, al borde del derrumbe. En una ocasión, mientras el hijo de la marroquí viuda de un capitán del Ejército, Ángel, permanecía sentado en el váter, parte de la cubierta se desplomó sobre él. Las goteras se extienden alrededor de toda la vivienda, de su propiedad, en cuyo suelo lucía algún que otro cadáver de cucaracha la mañana que El Pueblo de Ceuta visitó a la familia, que está “desesperada” por las “condiciones infrahumanas” en las que viven, según dicen, desde hace casi diez años por causa de sus vecinos de arriba.
La familia afectada vive en un Bajo, mientras aquellos a quienes responsabilizan de los desperfectos en su vivienda residen en el Primero B de su mismo edificio; justo encima. Lo que comenzó tratándose de un “conflicto de convivencia” ha acabado con Hayate Serhane tomando cuatro pastillas al día por sus recientes problemas de corazón. “Antes de que comenzaran los problemas no tenía nada, estaba sana”, aseguró la mujer mientras mostraba los desperfectos en la cocina, si acaso la estancia con las paredes mejor conservadas gracias a los “7000 euros” que pagaron para su reforma. Lo mismo hicieron en el aseo años atrás, pero el techo ha vuelto a hundirse y levantarse como consecuencia de las constantes filtraciones. Su abogado, José Luis Pizarro, quien prevé que brevemente presente una demanda ante el Tribunal de Instancia, según ha confirmado a este periódico.
Los problemas en el hogar de Serhane comenzaron, según relataron, nueve años atrás. Acorde al testimonio del abogado, inicialmente se trataba solo de problemas de convivencia que provocaron diversas demandas de ambas partes por insultos y amenazas. Pero a partir de 2020 el asunto se agravó. Fue entonces cuando comenzaron a producirse las filtraciones de agua en la vivienda, que, a su vez, provocaron “daños” que fueron “en aumento”. Hayate intentó solucionarlo por medio de la palabra con los supuestos causantes antes de involucrar a la justicia.
Los hechos
El hijo de Hayate relató a este diario que, de la noche a la mañana, comenzó a detectar “humedades” en las paredes de su casa, además de “un olor a aguas fecales” del que advirtió a su madre. Lo dejaron pasar hasta que Ángel descubrió “una gotera de aguas fecales” provenientes, según su testimonio, del apartamento ubicado en el Primero B de su edificio. “Mi madre fue arriba, les exigió que repararan el desperfecto de la casa, y le dieron un portazo como respuesta”, narró el afectado de pie junto al salón de su casa, en un pequeño pasillo.
La señalada se eximió de culpas negándose a que pudieran entrar en su vivienda para comprobar si las filtraciones se producían desde allí o no. Fue entonces cuando, a través del abogado Pizarro, interpusieron la primera demanda por los daños ocasionados. Al no poderse acreditar la procedencia de la filtración ante la imposibilidad de acceder a la casa de los demandados, el juez archivó la causa.
Ante esto decidieron perseverar e interpusieron otra reclamación. Esta vez contrataron un perito, que acudió al Bajo para estudiar las filtraciones. El experto emitió un informe donde exponía que el manguetón del inodoro del Primero B tenía una pérdida que caía directamente como una bolsa de agua en la casa de Hayate.
La aseguradora de los demandados, Mapfre, contrató otro perito, quien concluyó que el causante es un bajante que pertenece a la comunidad de vecinos, no a una vivienda concreta, y que, por tanto, es tal entidad la responsable de pagar los daños y sufragar las reparaciones. Esto les llevó a un juicio en el que los dos peritos discutieron. La sentencia resultó desestimatoria en contra de la parte demandante, al considerar más válido el informe de la aseguradora.
Pizarro reconoce que “los informes estaban al límite”, no eran determinantes debido a que fueron emitidos sin analizar el daño desde donde se supone que está causado. El abogado de Serhane recurrió ante la Audiencia y en un plazo de medio año se celebró un nuevo juicio. Rondaban los primeros meses de 2025 cuando se sentaron otra vez ante el juez.
El juez volvió a desestimar la demanda, ante lo cual ya no cabe recurso. Es por eso que se están planteando presentar una nueva. El problema: que, si la responsabilidad es de la comunidad, se hallan en un callejón sin salida, ya que el edificio de Los Rosales carece de tal organismo. “Como no hay comunidad, tendríamos que demandar a todos los que están por encima de Hayate, lo cual implica demandarse a ella misma, porque tiene otra vivienda allí”, informó el abogado. “Una vez tengamos la sentencia la enmarcamos y la dejamos en el salón de la casa, porque por mucho que se ejecute, no hay comunidad”, lamentó.
El abogado es consciente de la situación “desesperada” de su clienta, pero reconoce que es un caso complicado: “Si existe una comunidad es muy fácil, se demanda a la comunidad, y entre todos los vecinos tienen que ponerse de acuerdo y pagar para la reparación. Pero cuando no te toca a ti no te preocupas, entras en tu casa y ahí te quedas. Y la señora lo está pasando mal, muy mal”.
“Desde que vinieron nos hacen la vida imposible”, enunció con tono entristecido Hayate Serhane. Solo quiere “que se haga justicia”; que le abonen lo que necesita para reparar los desperfectos acumulados en su vivienda y, así, poder venderla y marcharse de allí: “Ya no quiero seguir aquí, quiero irme. Mira mi salud, cada vez estoy peor. Estoy enferma desde que estamos así”.