Los ceutíes comienzan su verano del sol a la ducha para evitar las algas

Alga invasora

El mal olor y la textura viscosa del invasor asiático disuaden a los playeros de bañarse en el mar y repercute en un descenso de la clientela en chiringuitos y actividades como el kayak, según los afectados

Un bañista pasea sobre el alga asiática en la playa de La Ribera
Un bañista pasea sobre el alga asiática en la playa de La Ribera | Nicol´s

Desde el inicio de esta nueva temporada de baño (el 15 de mayo), los aficionados al bronceado y el salitre llegan a las playas de Ceuta en busca de un claro en la orilla. Antes de escoger el espacio donde ubicar su toalla, se cercioran de que les quede cerca la entrada al mar donde sus pies sigan pisando arena y piedras. Los bañistas llevan desde el inicio del verano evitando la textura viscosa y resbaladiza del alga asiática que, un año más, ha vuelto a invadir las bahías norte y sur, donde hasta el pasado jueves se han recogido ya 1.200 toneladas del espécimen del Océano Pacífico. Hay quien las esquiva y se libra de pisarlas, pero nadie escapa de su mal olor. Uno a “mar, pero podrido”, como lo describe el responsable de Ceuta Kayak, Antonio Hidalgo Espinosa, uno de los afectados por el “asco” que el ejemplar produce a la ciudadanía. Rechazo que afecta no solo a las empresas de ocio recreativo, también a los chiringuitos.

“Viene menos gente. No les gusta bañarse con algas”, reconocía la encargada de El Chiringuito, Lamia El Ghalouli, mientras ultimaba la preparación de las mesas con vistas a La Ribera. Era viernes a mediodía y esperaba un volumen considerable de clientela para el fin de semana, aunque no lo suficiente dadas las fechas en las que estamos. “En años anteriores esto estaba llenísimo por estas fechas. Tengo amigos que ahora prefieren ir al Parque Marítimo. Quieren venir, pero esperan que pronto se termine de recoger”. La hostelera se refiere a la famosa alga invasora, la Rugulopteryx Okamurae, una esponja marrón que habita principalmente en las costas de Japón, China y Corea y que desde 2016 se integró en el litoral ceutí, la primera zona de España en la que se detectó.

Cada mañana, operarios de Tragsa, bajo las órdenes de la Consejería de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, se embarran en la minuciosa tarea de retirar a mano las plantas marinas. Un trabajo que “no luce” ya que, si concluyen su labor a las 11:00h, a primera hora de la tarde vuelven las orillas a lucir amarronadas. “Están toda la mañana con los camiones retirando algas. Los chavales están todo el día, se pegan un palizón, pero el levante las arrastra para afuera”, destacó. El biólogo de Obimasa, Javier Martínez, reconoció en una entrevista concedida a este periódico que la perspectiva para los próximos meses no es optimista, ya que, si bien han sido toneladas las algas halladas en las orillas, aún es mucho mayor el volumen que se encuentra bajo el mar y que seguirá saliendo a la costa.

El responsable de Ceuta Kayak, Antonio Hidalgo Espinosa, posa en sus instalaciones
El responsable de Ceuta Kayak, Antonio Hidalgo Espinosa, posa en sus instalaciones | Nicol´s

Con ello, la especie invasora continuará disuadiendo a los ceutíes de bañarse en el mar pese a las altas temperaturas que se están registrando desde finales de mayo. Las olas de calor que se producen en España no son ajenas a Ceuta, donde los próximos días se espera que continúen máximas de 25 grados, según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Quienes, desde el inicio de la temporada de baño, acuden a las playas a broncearse, tratan de refrescarse en algún claro que visualizan en la orilla. Hay quien prefiere las duchas. “La gente se está duchando, evitan meterse en el mar. Vienen a tomar el sol, pero prefieren mojarse en las duchas”, narró Antonio Hidalgo, quien se pregunta a cuánto ascenderá este año “la factura del agua” de la Ciudad.

Una bañista se refresca en las duchas de la playa de La Ribera
Una bañista se refresca en las duchas de la playa de La Ribera | Nicol´s

Además, asegura que muchos de sus amigos optan por ir al Parque Marítimo, como relató la encargada de El Chiringuito. En ambos negocios están notando las consecuencias del alga invasora. “Hay mucha gente a la que le da asco, y los tengo que montar en los kayak en tierra. Yo sí me meto; como buen hippie, no me da asco nada. Los engancho, los arrastro y ya. ¿Qué voy a hacer? Pero el olor… Macho, huele a mar muerto”, señaló el responsable de Ceuta Kayak. Hidalgo confesó no poder quejarse, ya que sigue teniendo buena clientela. Un día antes de conversar con este diario tuvo 100 solo por la mañana, entre visitas de colegios y de grupos de amigos. Y eso que, según lamentó, este año las algas se han sumado a las medusas.

Este año hay algunas medusas; no hay tantas como otros años, pero el problema es que las que hay no se ven. Y a la gente les pegan picotazos

En su experiencia, Hidalgo Espinosa ha comprobado que en Ceuta suele sucederse el siguiente ciclo: un año de invasión de algas, un año de invasión de medusas y “uno bueno”. Este 2026, según dijo, se han solapado las dos. “Hay algunas medusas; no hay tantas como otros años, pero el problema es que las que hay no se ven. Y a la gente les pegan picotazos”, relató. Según añadió, ha gastado ya “dos botes” de crema.

Quienes, por suerte, aún no se han topado con ninguna medusa son Sumaya y sus compañeras de la selección femenina de cadetes de Balonmano de Ceuta. El pasado viernes, tras entrenar en La Ribera, tomaron asiento bajo la sombra de una pequeña palmera, donde se quejaron a El Pueblo de Ceuta por la invasión de algas. De entre 14 y 15 años, son aficionadas a la playa y pertenecen al grupo de bañistas que ha optado por refrescarse en las duchas. Aseguran que hasta que no extraigan todos los ejemplares, no volverán a bañarse en el mar. Para su desgracia, según el biólogo Javier Martínez, va para largo.

La especie invasora

Los trabajos de seguimiento realizados en los fondos marinos de Ceuta muestran que la colonización continúa aumentando año tras año, lo que hace prever que se seguirán registrando nuevos episodios durante el verano. Así lo explicó el científico de Obimasa a este diario. La retirada de las algas no puede realizarse de manera inmediata debido al enorme volumen acumulado y a la necesidad de proteger el propio entorno costero. Por este motivo, los servicios encargados de la limpieza han optado por procedimientos manuales, evitando en la medida de lo posible el uso de maquinaria pesada que podría causar daños sobre la arena y acelerar los procesos de erosión.

Bañistas en la playa de La Ribera
Bañistas en la playa de La Ribera | Nicol´s

Una vez retiradas de las playas, las algas son trasladadas a vertederos, donde permanecen almacenadas a la espera de posibles alternativas de aprovechamiento. Sin embargo, según explicó Martínez, hasta la fecha el destino final de este material continúa siendo el depósito en estas instalaciones. El operativo puesto en marcha por Medio Ambiente para la retirada de las algas cuenta en los días laborales con 20 trabajadores en turno de mañana dedicados a la limpieza de playas, a los que se suman otros 10 operarios en horario de tarde. Además, un equipo de 10 especialistas desarrolla labores en zonas verticales y de difícil acceso. Los fines de semana y festivos, el dispositivo continúa activo con 15 trabajadores para garantizar la atención de las áreas de baño más concurridas.

El empresario de Ceuta Kayak ha comprobado cómo la situación se ha intensificado este año, calificándola como “brutal” en comparación con temporadas anteriores, cuando la presencia de algas era mucho menor y más puntual. Según relata, la acumulación es tan significativa que incluso llega a colarse en zonas como redes y canales, complicando aún más las labores de limpieza. Hidalgo apunta que la situación podría depender de los cambios de viento y corrientes, que podrían desplazar las algas hacia otras zonas de la bahía, aunque insiste en que el fenómeno está siendo especialmente intenso este año y requiere atención continuada.

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