Quince lectoras revivirán a mujeres emblemáticas este lunes en un “espectáculo cultural”
Club de lectura
Gloria Fuertes, Mariana Pineda, doña Inés o la primera Nobel de Literatura cobrarán vida en el escenario del Centro del Mayor gracias al club de lectura de la Biblioteca Adolfo Suárez
En mitad de la cena de Navidad del club de lectura de la biblioteca Adolfo Suárez, su coordinadora, Rosa Ramón, tuvo la ocurrencia de asignar a cada miembro un personaje histórico e incluyente, real o de ficción. Visualizó a Myriam Zarzuelo como la poeta Gloria Fuertes, a María José Ramos como la liberal decimonónica Mariana Pineda o a Fabiola Jiménez como Doña Inés, la pretendida por el Don Juan de Zorrilla. Acostumbradas a atreverse con iniciativas culturales que ofrezcan dinamismo a su calendario literario, a las aguerridas lectoras se les ocurrió que aquellos paralelismos podían materializarse en un “espectáculo” dramático. Uno con el que este lunes, 23 de febrero, homenajearán a 15 mujeres “que dejaron huella en la historia” con motivo del Día de la Mujer.
La función lleva por nombre ‘Siempre Vivas’, no solo porque revivirán a las heroínas sobre el escenario del salón de actos del Centro del Mayor -calle Algeciras, frente a Plaza de los Reyes-, sino porque, además, proyectos así permiten a este grupo de mujeres, muchas de ellas veteranas, sentirse “vivas” y “con ilusión”. Arrancará a las 18:00h y albergará hasta a 200 personas, que podrán acceder libremente, sin necesidad de entrada. El rostro de Paqui Almohalla, por ejemplo, aparece caracterizado como la primera mujer ganadora del premio Nobel de Literatura, Selma Lagerlöf, cuya fotografía original luce a escasos centímetros. Ramón seleccionó cada personaje pensando en el carácter y la personalidad de sus compañeras, que, aseguran, no se equivocó en nada.
“Mi querida directora del club de lectura -introduce María José Ramos con sarcasmo acomodada en el exterior una cafetería de Plaza de los Reyes- decía que me pegaba el papel de Mariana Pineda”. Con algo de ironía, aseguró desconocer el porqué. En realidad, la ceutí se ve reflejada en la actitud “luchadora” de la granadina del siglo XIX perseguida y ejecutada por bordar una bandera liberal durante el absolutismo de Fernando VII. “Era muy luchadora y muy abierta. Y fue muy noble, no quiso delatar a sus compañeros de causa. Si no, los habrían matado. Pero ella prefirió morir”, explica bajo la atenta mirada de sus colegas de lectura. “Encima no quiso que le quitaran las ligas para no morir con las medias caídas. Fíjate… Eso me encantó”, remata.
Resume el proceso creativo hablando de la “ilusión”, los “nervios” y el “trabajo duro” que comparten las 15 participantes. Por no hablar de los conocimientos adquiridos: “Hemos aprendido mucho. No conocíamos a muchas de ellas”. Lo mismo destacan las dos coordinadoras del proyecto, Fabiola Jiménez y Amparo Salvador. Ambas también devolverán a la vida a dos personajes, aunque se encargaron a la par de dirigir la iniciativa. La primera representa a Doña Inés, una de las mujeres más emblemáticas de la literatura española, ideada por José Zorrilla. La segunda tendrá un papel más alegórico. “Yo soy la muerte. Mi personaje enlaza a todas las mujeres con la inmortalidad. Les da el sitio para que estén siempre vivas, como dice el nombre de la obra”, explica ella con sus ojos bien abiertos, en un intento por transmitir su ilusión a quien la escucha. Lo mismo hace su compañera, quien señala que todo el proceso de creación y ejecución del proceso ha sido “muy bonito”.
La obra
Comenzaron a ensayar hace algo más de un mes. Prometen que será un espectáculo “muy dinámico”, con menos de cinco minutos de exposición para cada una. La idea es que se vayan solapando sin dejar tiempo al público de que aplauda si quiera: “Porque se trata de visualizarnos no como seres individuales, sino como un conjunto de mujeres”. Las intervenciones se enlazarán por medio de frases que marquen el fin de una y el inicio de la siguiente. También habrá música y, prometen, “muchas sorpresas”. Aclara Amparo que no se trata de “una obra de teatro al uso”, sino de una consecución de exposiciones dramatizadas. Cada actriz se ha aprendido la biografía del personaje, que deberán divulgar al público por medio de anécdotas y de monólogos amenos.
Si tiene que destacar algo, es la seriedad con la que las participantes han asumido su responsabilidad. “En cada monólogo hay frases que ellas han escrito y que les han salido del alma por lo mucho que se han identificado con esas mujeres que representan. Es muy bonito escucharlas a todas”, comenta. Se han ido ayudando en la preparación de sus intervenciones, recomendando ajustar los guiones para hacerlos menos formales, coloquiales o “pedantes”. Todas las mujeres que revivirán en las tablas del Centro del Mayor tienen en común “la lucha por sus libertades, por su ‘yo’ más íntimo, por las políticas, por la sociedad”.
De entre ellas ensalza Fabiola la figura de María Moliner, una zaragozana del pasado siglo, que, bibliotecaria de oficio, repartía libros en los pueblos donde no existían bibliotecas. Los acarreaba en sus mulas, con las que atravesaba montes en busca de destinos colmados de personas analfabetas que nunca pudieron acceder a la educación. “Iba a esos pueblecitos donde no llegaba la cultural. Y otra representa a una mujer rural, la que recibía los libros que María Moliner les llevaba”, explica. Esa “mujer rural” será interpretada por África Muñoz. Rosa, su personaje, es “una aldeana analfabeta que jamás fue a la escuela, pero que quería aprender y fue de mayor, no se avergonzó de ello”. “Era lo que les pasaba a las mujeres en los pueblos. Sus padres se iban al campo a trabajar y las dejaban a cargo de sus hermanos y de la casa. Después se casaban jóvenes, tenían muchos hijos y debían atender su casa mientras su marido trabajaba. Rosa quería aprender, como otras muchas mujeres, que tenían las ganas”.
Otra de las más conocidas es Gloria Fuertes, a quien caracterizará Myriam Zarzuelo, con una trayectoria más larga que el resto en eso reavivar a autoras fallecidas. Se disfrazó de Agatha Christie para asistir a la reunión del club de lectura en el que comentaban una obra suya. Hizo lo mismo con Federico García Lorca o con Emilia Pardo Bazán. En esta ocasión, no le queda más que reconocer el parecido físico con su literata. Aunque el hecho de que fuera poetisa contribuyó también a que Rosa Ramón la seleccionara para ella. Fuertes iba con su vespa por todo Madrid, incluidos los municipios de la sierra, repartiendo libros. “Con ella no hace falta leerse biografía, sus poemas son autobiográficos. Cuentan toda su historia”, comenta.
Las quince mujeres emblemáticas serán revividas el lunes por otras quince mujeres que siguen “estando vivas”. Y que mantienen la ilusión por el día a día. Lo resume Amparo: “La gente del club de lectura es maravillosa. Son personas con muchas inquietudes con muchas ilusiones. Aunque seamos mayores, seguimos con la ilusión de vivir”.