“Los trabajos grandes traen problemas”: el golpe ‘mortal’ de la UDYCO a la red en Almería
NARCOTÚNEL
La organización criminal que usaba el narcotúnel para para pasar ingentes cantidades de hachís a Europa sufrió su mayor revés en junio de 2025 en una nave de un pueblo de la capital andaluza de la que la Policía sacó más de 15 toneladas del estupefaciente
La incautación de más de 15 toneladas de hachís por parte de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional resultó un ‘golpe mortal’ para la organización del narcotúnel y también el mayor éxito en esta macrooperación de la brigada especializada, ya que el operativo se ha saldado con un total de poco más de 17 toneladas decomisadas al grupo criminal en cuestión. Definida por las autoridades como ‘el operativo San Pedro’, esta intervención policial en una nave industrial de Huércal de Almería se cobró 15.300 kilos del estupefaciente en un solo día. Según el sumario de la investigación, el ‘chocolate’ tenía como destinos más lejanos países como Holanda o Francia, pero también localidades a lo largo y ancho del país como pueblos de la Costa del Sol y del Campo de Gibraltar, Granada, Valencia o Madrid, según se desprende de las conversaciones que mantuvo “el capo de la mafia” días antes y después de su ‘funesta’ jornada: el 19 de junio de 2025, cuando perdió la ‘merca’.
Los pormenores de cómo vivió este pase frustrado de cantidades ingentes de droga la definida como “red de redes del hachís” pueden seguirse a bordo del Mercedes del llamado ‘narcoarquitecto’: el supuesto líder de la banda que responde a las iniciales M.C.B. y que se encuentra en prisión provisional desde el pasado domingo. Montado en su coche mantuvo multitud de conversaciones presenciales o telefónicas con sus colaboradores con respecto a la compra, al almacenaje, a la distribución y a la posterior pérdida de la millonaria cantidad de la sustancia estupefaciente y del dinero (más de 100 millones de euros). Tras ‘el operativo San Pedro’, la palabra “Almería” perdió para él la simple referencia neutra de un topónimo y pasó a ser un término ligado a la derrota, a la desesperación, a la traición e incluso a la venganza.
Cuatro días antes de la incautación, la noche del 15 de junio, “el capo de la mafia” hace varias llamadas mientras pilota su Mercedes. Habla de “cajas”, “amigos”, “embalajes” y de distintas cantidades usando un mayor o menor lenguaje cifrado. “¡Escúchame! ¿Por qué no coges el teléfono? ¿Está preparado, embalado y todo? ¿Cómo que la lluvia, hermano? ¿Estará listo mañana por la noche?”, saluda M.C.B. a su interlocutor ya pasadas la 1.30 de la madrugada del 16. Antes de colgar, insiste en una serie de órdenes o de precisiones: “Prepara 33... En el mar no, ¡ruedas por Nador! Luego prepara unos 200... Tú prepárala. Ya te dije lo que hay”.
La UDYCO deduce de esta conversación que “el capo” ordena a una tercera persona preparar 33 paquetes de sustancia estupefaciente e igualmente indica que el transporte que se encuentra orquestando se realizará con un vehículo tipo tráiler, ya que refiere “ruedas”, así como que tendrá como punto de origen Nador, ciudad costera de Marruecos vecina de Melilla. Con la palabra “cajas” se refiere a que irá dividida en fardos: paquetes de 30 a 50 kilos rodeados de arpillera. Para la Policía estas instrucciones “coinciden plenamente” con la aprehensión del tráiler localizado en la referida nave de Huércal cuatro días después.
Tras esta conversación, la mayoría de las siguientes harán referencias a los mismos términos delincuenciales, pero terminarán de una forma un poco más amistosa y con un deseo común: “Dios nos proteja”, “esperemos que todo vaya bien” o “si Dios quiere” son los principales anhelos de los narcotraficantes.
“Estos hijos de puta van a hacer que la perdamos”
Conforme van pasando las horas, en la tarde del 17 de junio, los nervios se perciben en las palabras de los interlocutores. Pasadas las 18.00 de la tarde “el capo” llama al definido como “dueño” de la droga, su principal socio y quien responde a las iniciales A.A. (alias ‘el holandés’). “La han recogido ayer a las 02:00 de la noche”, le informa este último, a lo que responde el primero que les diga ‘el holandés’ a sus colaboradores “que paren” y que “dejen ahí” el hachís. A.A. le pregunta contrariado y falto de información. “¿No ves lo que pasa? Estos hijos de puta van a hacer que la perdamos. ¿No has visto lo que ha pasado hoy?”, responde el ‘jefe’ de los túneles, con miedo de que en este pase frustrado por las autoridades en Tánger (Marruecos) “pase lo mismo” que en el de Nador-Almería.
En una conversación minutos después con un varón no identificado vuelve a referirse a la operación fallida en Tánger, si bien la llamada era para controlar cómo iba la mercancía hacia el Puerto de Almería. “Ayer por la noche hemos pasado el test. Han salido por la noche y fueron donde los otros. Nuestro chico ha cruzado. Lo cachearon, han ido al otro lado, entregaron el papel y se fueron”, le responde el informador al otro lado de la línea, de lo que deducen los investigadores que el colaborador confirma que se ha producido la entrega y la verificación de la sustancia estupefaciente, así como que la misma va camino de España.
En los primeros minutos del día de la operación, antes de la 1.00 de la madrugada del 19 de junio, las autoridades presuponen que es ‘el holandés’ quien llama al “capo”, quien le pide al primero que le prepare “el papel”, refiriéndose al dinero. “Les he dado 100 millones antes en Castillejos y he pagado para dármelos en Nador”, palabras de las que deduce la UDYCO que “en el transporte del camión están implicadas autoridades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado" encargadas del control de mercancías en ambas ciudades con frontera en Ceuta y en Melilla respectivamente.
Luego ambos quedan en que ‘el holandés’ reciba la mercancía en Granada capital de manos de otros hombres de confianza de la organización, quienes esperarán la droga en Almería. “Y.S. va a hacer tres coches y una furgoneta. La furgoneta va a ser de Uber, tú ya sabes”, le dice el ‘narcoarquitecto’ al comprador, al tiempo que pactan en que después otro implicado podrá “subirla” desde allí al resto de Europa.
Las patatas de hachís
El dispositivo de vigilancia y seguimiento comienza pasadas las 10.00 de la mañana del 19, si bien las autoridades fueron informadas previamente de que el día anterior embarcó en el buque de Balearia de origen Nador y destino Almería a las 23:30 un remolque que previsiblemente transportaba “una ingente cantidad de hachís”. Alrededor de una veintena de agentes se movilizan en torno al Puerto de Almería y persiguen al camión con cabeza tractora azul y con letrero escrito en francés y con el logo de una empresa de transportes frigoríficos.
En una salida en la autopista se incorpora un segundo coche, un Volkswagen Passat, que hace de ‘escolta’ o ‘lanzadera’ al camión; y luego ambos vehículos paran antes de reanudar la marcha, pero acompañados de otro coche, un Audi A4. Pasadas las 14.00 llegan al destino, y allí acude un tercer turismo, un Ford Focus que realiza “batidas en las inmediaciones de la nave” como “medida de seguridad y contra vigilancia”.
Los agentes primero detienen a los dos ocupantes del Ford, y luego el resto de policías accede al interior de la nave y arrestan a otros tres varones más. También abren el remolque y observan que había “varios palés de sandías” e “incontables fardos de arpillera de diferentes tamaños e inscripciones”. Proceden a la apertura de uno de los fardos, en cuyo interior descubren "numerosas pastillas de hachís”.
Junto a los fardos de arpillera había sacos que contenían dentro “lo que parecían ser patatas”, pero que finalmente eran sucedáneos del tubérculo “de material de plástico rígido y pintado de color similar a la piel de la patata”, con dos placas de hachís en el interior de cada pieza.
“En mi vida siempre voy con el dinero por delante”
Cerca de las 18.00 de la tarde “el capo” ya se ha enterado de la incautación de la droga, pero sospecha que el operativo ha sido el resultado de no haber ‘comprado’ debidamente a las autoridades. “Si hubieran cobrado no habría pasado esto… Si no pagas a la Policía, nunca terminas el trabajo”, le explica a un colaborador. “Los trabajos grandes siempre traen problemas”, reflexiona desde la experiencia vivida. “Es lo que hay”, se resigna con otro.
A otro varón le pregunta si les había dado dinero “a los de arriba”, en referencia a “miembros de Guardia Civil destinados en el Puerto de Almería” de acuerdo con la investigación. “Llamé a ese gauri y le dije ‘mira lo que está pasando’. Me dijo, ‘mira, si alguien os molesta o algo podemos ir nosotros a salvaros (…), que aunque sean policías nosotros acudimos’”, le explica uno al jefe, en referencia a las palabras de un agente de la guardia civil, al tiempo que le relata cómo detuvieron al resto de sus “chicos”. M.C.B. comienza a sospechar también que “un maricón de Melilla se ha chivado”, así como que 'el fallo' fue la elección de la nave al creer que estaba siendo investigada.
Por la tarde del 21 habla con otro “hermano”, al que le “jura” que no sabe “qué ha pasado exactamente”; más tarde con otro al que le dice que “acababan de empezar con esta gente” y que le han “traído problemas”. También comentan que parte de la droga iría dividida en dos camiones: uno con destino Cádiz y otro para Algeciras.
Más tarde llama a otro al que le relata “el problema de ayer en Almería” mientras inculpa de nuevo a su contacto en Melilla o atribuye el fracaso de la misión a las instalaciones donde terminó la mercancía. Minutos después sigue hablando con gente por teléfono, y la conversación más larga la dedica a su decepción con el guardia civil ceutí que entró en prisión provisional este lunes, con iniciales A.A.F.
“En mi vida siempre voy con el dinero por delante. Te lo juro, hermano querido; para quitarlos del camino. Cuando trabajaba en Ceuta con el gauri al que llamé ayer, el guardia civil… Te juro que le daba dinero y le ponía la mercancía conmigo”, concluye.