La Guardia Civil despliega un helicóptero para vigilar la frontera
INMIGRACIÓN
La última noche en la frontera ha sido relativamente tranquila. Así lo explican fuentes de la Guardia Civil a esta redacción que, no obstante, confirman el despliegue de medios aéreos ante posibles entradas masivas. Entretanto, el CETI tiene en estos momentos a 700 personas acogidas, la mayoría de las cuales son de origen subsahariano.
"El goteo de todos los días. Lo normal". Esa es la descripción, gráfica rozando en el costumbrismo, que hace una de nuestras fuentes sobre lo vivido en las últimas horas en la frontera entre España y Marruecos. Por "lo normal" se entiende que hayan podido entrar en Ceuta no más de quince o veinte personas de forma irregular.
"No sabemos cuanta gente puede haber al otro lado intentándolo, o con la idea en la cabeza" de intentar entrar en Ceuta de modo ilegal. Una ciudad que, recordemos, es el territorio de España que más inmigrantes ha recibido desde principios de año. Un dato ilustrativo de lo que referimos: Ceuta tiene una extensión de 19 kilómetros cuadrados. El Hierro, la más pequeña de las siete islas Canarias, 278. Nuestra ciudad ha recibido desde principios de año 1.604, según los datos del Ministerio de Interior de los que les hablábamos ayer. Todo el archipiélago canario, 1.334.
Es por ello por lo que, pese a que las entradas se encuadran dentro de este parámetro de cierta normalidad, desde la Guardia Civil no se baja la vigilancia. Al contrario: durante la pasada madrugada se desplegó un helicóptero para la vigilancia en la frontera, para ejercer un efecto disuasorio que parece haber tenido efecto. Si también esto ocurrirá en los próximos días, es algo que se desconoce.
Entretanto, el CETI sigue por encima de su capacidad. Pero al contrario de lo que pueda parecer, no se ve con excesiva preocupación que en estos momentos haya en torno a 700 personas acogidas en un recinto diseñado para 512. El desfase es de "solo ciento y pico personas", cuenta otra fuente. "Hemos llegado a estar muy por encima de las mil", recuerda "en varios momentos a lo largo de este año".
De estas 700 personas, 400 son de origen subsahariano. El resto son de otras nacionalidades, destacando un contigente de 250 marroquíes. Al respecto: recordar que si no se les aplica la devolución en caliente o rechazo en frontera (elijan el eufemismo que quieran) ni son menores de edad, a los que tiene la obligación de tutelar la Ciudad Autónoma, hablamos de potenciales demandantes de asilo político.